24/10/2016

Diálogos apostólicos

Diálogos apostólicos II Parte
18 - [1]

Continuando no mesmo tema, acontece que recentemente um desses casais se separou. Compreendo muito bem que os Filhos sofram com esta situação.
Concordas? Como minimizar?

Respondo:

Às vezes, por motivos vários, a situação altera-se e, uma “posição” normalmente ocupada por dois – Pai e Mãe – passa a ser desempenhada, principalmente, por um dos dois.
Esta alteração é sempre traumatizante para os filhos, sejam quais forem as razões que a ela conduziram, porque passa a haver uma lacuna real e substancial, no plano afectivo.
A confiança, como dizia acima, é factor importantíssimo na relação dos filhos com os Pais porque, entre outras razões, sabem que podem contar sempre com eles e consideram-nos incapazes de os enganar propositadamente.
O problema maior surge, exactamente, quando a confiança é abalada, quando um dos dois faz algo que é imprevisível, inesperado, estranho, fora do contexto das relações familiares normais.
O “ónus” do que fica com a maior responsabilidade, é sempre o daquele que se manteve fiel ao compromisso, exactamente porque não “beliscou” a confiança dos filhos.
Daqui que, voltando ao princípio, a atenção dos filhos, até aqui repar­tida por dois, se concentre mais num deles.
E, como é mais concentrada, é também mais insistente e exigente.
Insistente porque não tem alternativa e, instintivamente concentra-se naquele que foi fiel.
Exigente porque espera que este supra aquilo que encontrava nos dois, desde o afecto, ao amor e, sobretudo, à confiança.
Daí que a atenção dos filhos, nestes casos, passe a ser quase um escrutínio que desce ao pormenor, ao detalhe.
A exigência filial espera um progenitor impecável na forma como vive e se comporta, na segurança que transmite, na seriedade com que leva a vida familiar para a frente.
Por vezes, este “escrutínio” toma a forma de algum azedume ou exigência na relação. Isto não significa nem menos amor nem desequilíbrio relacional, mas a consequência natural de uma situação que os afectou profundamente.
É como se dissessem: ‘Não faças isso, porque isso, ou algo parecido, foi o que o outro fez!’ [i]


[1] Nota: Normalmente, estes “Diálogos apostólicos”, são publicados sob a forma de resumos e excertos de conversas semanais. Hoje, porém, dado o assunto, pareceu-me de interesse publicar quase na íntegra.



[i] (Cfr. ama, in Migalhas para o Caminho I, pg. 264)

El satanismo aumenta

El satanismo aumenta

El satanismo aumenta «porque se reza poco» y porque «muchos sa­cerdotes no creen en el demonio»

"El satanismo está aumentando. ¿La razón? Hemos abandonado la fe, porque se reza poco y a veces mal”. Lo dice en esta entrevista con el diario La Fede Quotidiana el exorcista Ermes Macchioni, de la diócesis de Reggio Emilia, en Italia, quien da la voz de alarma y quien hace una llamada a estar vigilantes. El periodista Bruno Volpe también ha entrevistado a otro exorcista, Elio Nicli, el cual denuncia que gran parte del clero no cree en el demonio.

- Don Ermes, el cardenal Burke convocó a una oración penitencial ante una manifestación satanista en los EE.UU. ¿Podemos hablar de un aumento del satanismo?
El satanismo, con las malas consecuencias que esto conlleva, en realidad está en aumento, lo cual debería conducir a un examen de conciencia.

- Pero, ¿por qué?
Cada vez más, parece que hemos perdido la fe. La sociedad vive ahora de forma pagana y podemos decir que hay un esfuerzo continuo y extendido por eliminar a Dios de la vida pública y sustituirlo por el "yo". El hombre de hoy se siente autorreferencial y piensa que no necesita a Dios. Todo esto conduce a formas de idolatría como el dinero, el éxito, el poder cueste lo que cueste, el sexo desenfrenado y en contra del proyecto de Dios, la pornografía… En otras palabras se ora poco y mal.

- ¿Por qué poco y mal?
Muchas personas que se consideran cristianas no rezan, y la oración es la medicina fundamental del alma en contra de Satanás. Pienso en la recitación del Rosario, que es un arma poderosa y beneficiosa. En cuanto al hecho de orar mal, observo que se reza con adaptaciones personales a la oración, cada uno agrega, quita y pone cosas sin tener debidamente en cuenta la rica la enseñanza de la Iglesia y su tradición.

- Un obispo polaco, monseñor Pieronek, sostiene que si el Islam se extiende en Europa es porque el continente vive una fe, por decirlo de una manera, menos cálida…
Tiene toda la razón. Hoy en día, la fe cristiana en muchos lugares es tibia. El mayor problema es el secularismo galopante asociado con el relativismo ético y cultural. Todo esto, los musulmanes han entendido bien.

- Por cierto, ¿podemos definir el ISIS satánico?
Todo lo que va en contra del plan de Dios viene del diablo, y él lo inspira. ISIS mata en nombre de un dios, esto es una locura y va en contra del verdadero Dios. Usted sabe que todo lo que va en contra de Dios viene de Satanás.

- ¿Y la Virgen María?
La Santísima Virgen es un elemento disuasorio formidable contra las asechanzas del diablo. El Rosario lo pone en fuga a la hora de meditarlo y rezarlo. Todos los cristianos debemos hacer un mayor uso de esta bella oración.

- ¿Cuáles son los santos... más temidos por Satanás?
Además de la Virgen, el Padre Pío y san Gema Galgani, además de san Benito.

El demonio se esconde y no se revela
Bruno Volpe sigue haciéndose eco de lo que explican los exorcistas: "El mal, el diablo, el maligno, no han desaparecido; siempre han existido y hoy en día, sin dogmas, con los ateos, con cada vez menos fe, Sata­nás está cada vez más presente y fuerte. Su secreto, ¿lo sabe usted?: fingir que no existe. Se esconde, no se revela. Así que nadie cree que existe. Pero él trabaja y actúa cada vez en más personas, para llevarse sus almas, para que no vayan al cielo", explica el exorcista Elio Nicli.

Nicli es un sacerdote octogenario que ha visto mucho y de todo durante los 20 años que ha realizado exorcismos en la capilla del hospital de Tolmezzo, en Udine, Italia. También explica que a lo largo de estos años, "los casos de posesión real que he conocido no han sido más de una docena. Muchos más numerosos han sido los casos de infestación, es decir, el primer paso del diablo, cuando llega con ruidos extraños en la casa, con un olor extraño; cuando oímos que alguien entra en nuestra casa y no hay nadie”.

La siguiente etapa en la conquista del alma por parte del demonio, explica el sacerdote italiano, “es la obsesión: pensamientos obsesivos, como un sentimiento de persecución, o como el miedo que nunca te deja de una traición del marido o esposa...”.

“Luego –explica Nicli- está otro tipo de acoso del diablo: el dolor físico, cuando el cuerpo sufre. Y, entonces, el último paso, que es la posesión verdadera y propia, cuando el demonio se posesiona literalmente de una persona que luego puede llegar a tener una fuerza sobrehumana o hablar más idiomas, nunca idiomas conocidos, sino idiomas que nunca se han escuchado, idiomas antiguos”. Esta es la etapa más compleja a tratar según señala el exorcista, pero se puede tratar “con mucha fe, con una buena preparación y con la ayuda y la voluntad del Señor”.

"La mayoría de los sacerdotes ya no cree que el diablo"
El exorcista reiteró que "existe el diablo: así como existe el Bien. Solo que la mayoría de los sacerdotes de la Iglesia Católica ya no cree en el demonio. Ya no se bendicen las casas, no oramos, las imágenes sagradas han desaparecido de nuestros hogares. Parece cosa pasada de moda, una locura. Pero no lo es. Hemos caído en el engaño del diablo, que actualmente se encuentra fuera de control, cada vez más en esta sociedad sin valores, sin creencias, sin referencias".

Por último, el padre Nicli da un consejo a los jóvenes a través de la periodista: "Manténgase alejado de las sectas. Seguí a una chica de Pordenone que estaba dentro de estos círculos maléficos, que existen y que son potentísimos. ¡Ay! Cuánto ha pasado. Lo sé, pero al final lo ha conseguido y ha podido salir".

El exorcista Ermes Macchioni, de la diócesis de Reggio Emilia


Pequena agenda do cristão


SeGUNDa-Feira



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)


Propósito:
Sorrir; ser amável; prestar serviço.

Senhor que eu faça ‘boa cara’, que seja alegre e transmita aos outros, principalmente em minha casa, boa disposição.

Senhor que eu sirva sem reserva de intenção de ser recompensado; servir com naturalidade; prestar pequenos ou grandes serviços a todos mesmo àqueles que nada me são. Servir fazendo o que devo sem olhar à minha pretensa “dignidade” ou “importância” “feridas” em serviço discreto ou desprovido de relevo, dando graças pela oportunidade de ser útil.

Lembrar-me:
Papa, Bispos, Sacerdotes.

Que o Senhor assista e vivifique o Papa, santificando-o na terra e não consinta que seja vencido pelos seus inimigos.

Que os Bispos se mantenham firmes na Fé, apascentando a Igreja na fortaleza do Senhor.

Que os Sacerdotes sejam fiéis à sua vocação e guias seguros do Povo de Deus.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?




23/10/2016

Nosso Senhor cruzou-se no nosso caminho

A entrega é o primeiro passo de uma corrida de sacrifício, de alegria, de amor, de união com Deus. E, assim, toda a vida se enche de uma bendita loucura, que faz encontrar felicidade onde a lógica humana não vê senão negação, padecimento, dor. (Sulco, 2)

Como a Nosso Senhor, também a mim me agrada muito falar de barcas e de redes, para todos tirarmos propósitos firmes e concretos dessas cenas evangélicas. S. Lucas conta-nos que uns pescadores lavavam e remendavam as redes à beira do lago de Genesaré. Jesus aproxima-se de uma daquelas naves atracadas na margem e sobe a uma delas, a de Simão. Com que naturalidade se mete o Mestre na vida de cada um de nós para nos complicar a vida, como se repete por aí em tom de queixa. Nosso Senhor cruzou-se convosco e comigo no nosso caminho, para nos complicar a existência, delicadamente, amorosamente.


Depois de pregar da barca de Pedro, dirige-se aos pescadores: duc in altum, et laxate retia vestra in capturam, remai para o mar alto e lançai as redes! Fiados na palavra de Cristo, obedecem e obtêm aquela pesca prodigiosa. Olhando para Pedro que, como Tiago e João, estava pasmado, Nosso Senhor explica-lhe: não tenhas medo; desta hora em diante serás pescador de homens. E, trazidas as barcas para terra, deixando tudo, seguiram-no. (Amigos de Deus, 21)

Evangelho e comentário


Tempo Comum

Evangelho: Lc 18, 9-14

9 Disse também esta parábola a uns que confiavam em si mesmos por se considerarem justos, e desprezavam os outros: 10 «Subiram dois homens ao templo a fazer oração: um era fariseu e o outro publicano. 11 O fariseu, de pé, orava no seu interior desta forma: Graças Te dou, ó Deus, porque não sou como os outros homens: ladrões, injustos, adúlteros, nem como este publicano. 12 Jejuo duas vezes por semana e pago o dízimo de tudo o que possuo. 13 O publicano, porém, conservando-se a distância, não ousava nem sequer levantar os olhos ao céu, mas batia no peito, dizendo: Meu Deus, tem piedade de mim, pecador. 14 Digo-vos que este voltou justificado para sua casa e o outro não; porque quem se exalta será humilhado e quem se humilha será exaltado».

Comentário:

O respeito devido a Deus também se manifesta nas atitudes que tomamos.
Já o dissemos várias vezes: ajoelhar-se em frente do Sacrário ou durante os principais momentos da Santa Missa, como por exemplo durante a Consagração, é a atitude correcta a observar, não só por o ser mas também pelo exemplo a que se dá aos outros.

A Santa Missa não é nem um acto ou cerimónia qualquer nem mais uma "obrigação" em que, como cristãos, participamos, é o maior e mais completo acto de louvor e acção de graças que prestamos a Deus por isso todas as nossas atitudes têm de reflectir estes sentimentos.

(ama, comentário sobre Lc 18, 9-14, 2016.03.05)








Leitura espiritual

Leitura Espiritual


Amigos de Deus



São Josemaria Escrivá


175
        
Sabeis muito bem, por o terdes ouvido e meditado frequentemente, que para todos nós, cristãos, Jesus Cristo é o modelo.
Tê-lo-eis ensinado a muitas almas, através desse apostolado - convívio humano com sentido divino - que faz já parte do vosso eu.
Tê-lo-eis recordado oportunamente, ao empregar esse meio maravilhoso da correcção fraterna, possibilitando a quem vos escutava comparar o seu procedimento com o do nosso Irmão primogénito, o Filho de Maria, Mãe de Deus e nossa Mãe.

Jesus é o modelo.
Ele mesmo o disse: Discite a me, aprendei de mim!
Quero hoje falar-vos de uma virtude que, sem ser a única nem a primeira, actua na vida cristã como o sal que preserva da corrupção e constitui a pedra de toque da alma apostólica: a virtude da santa pureza.

É verdade que a caridade teologal é a virtude mais alta, mas a castidade é a exigência sine qua non, condição imprescindível para chegar ao diálogo íntimo com Deus.
Quem não a guarda, se não luta, acaba por ficar cego.
Não vê nada, porque o homem animal não pode perceber as coisas que são do Espírito de Deus .

Animados pela pregação do Mestre, nós queremos ver com olhos limpos: bem-aventurados os puros de coração, porque verão a Deus.

A Igreja sempre apresentou estas palavras como um convite à castidade.
Guardam um coração sadio, escreve S. João Crisóstomo, os que possuem uma consciência completamente limpa ou os que amam a castidade.
Nenhuma virtude é tão necessária como esta para ver a Deus.

176
         
O exemplo de Cristo

Jesus Cristo, Nosso Senhor, foi, ao longo da sua vida sobre a terra, coberto de impropérios e maltratado de todas as maneiras possíveis.
Lembrais-vos?
Diziam que se comportava como um revoltoso e afirmaram que estava endemoninhado.
Noutra altura, interpretaram mal as manifestações do seu Amor infinito e classificaram--no como amigo de pecadores.

Mais tarde, a Ele, que é a própria penitência e a própria temperança, lançam-lhe à cara que frequentava a mesa dos ricos.
Também lhe chamam depreciativamente fabri filius, filho do trabalhador, do carpinteiro, como se isso fosse uma injúria.
Permite que o rotulem de bebedor e comilão...
Deixa que o acusem de tudo, excepto de que não é casto.
Não os deixou dizer isso, porque quer que nós conservemos com toda a nitidez esse exemplo: um modelo maravilhoso de pureza, de limpeza, de luz, de amor que sabe queimar todo o mundo para o purificar.

Gosto de me referir à santa pureza, contemplando sempre a conduta de Nosso Senhor, porque Ele a viveu com grande delicadeza.
Reparai no que relata S. João quando, Jesus, fatigatus ex itinere, sedebat sic supra fontem, cansado no caminho se sentou à borda do poço.

Procurai recolher-vos e reviver devagar a cena: Jesus Cristo, perfectus Deus, perfectus homo, está fatigado do caminho e do trabalho apostólico, tal como algumas vezes deve ter sucedido convosco, que vos sentis arrasados por já não poderdes mais.
É comovedor observar o Mestre esgotado.
Além disso, tem fome: os discípulos tinham ido ao povoado vizinho para buscar alimentos.
E tem sede.


Mas, mais do que a fadiga do corpo, consome-o a sede de almas.
Por isso, ao chegar a samaritana, aquela mulher pecadora, o coração sacerdotal de Cristo derrama-se, diligente, para recuperar a ovelha perdida, esquecendo o cansaço, a fome e a sede.

Ocupava-se o Senhor com aquela grande obra de caridade, quando os apóstolos voltaram da cidade e mirabantur quia cum muliere loquebatur, ficaram surpreendidos por estar a falar a sós com uma mulher.
Como era cuidadoso!
Que amor à virtude encantadora da santa pureza, que nos ajuda a ser mais fortes, mais rijos, mais fecundos, mais capazes de trabalhar por Deus, mais capazes de tudo o que é grande!

177
         
Esta é a vontade de Deus, a vossa santificação... que cada um saiba usar o seu corpo santa e honestamente, não se abandonando às paixões, como fazem os pagãos que não conhecem a Deus.
Pertencemos totalmente a Deus, com a alma e com o corpo, com a carne e com os ossos, com os sentidos e com as potências.
Pedi-lhe com confiança: Jesus, guarda o nosso coração! Faz com que o meu coração seja grande, forte e terno, afectuoso e delicado, transbordante de caridade para Ti, para servir todas as almas.

O nosso corpo é santo, templo de Deus, precisa S. Paulo.
Esta exclamação do Apóstolo recorda-me o chamamento à santidade, que o Mestre dirige a todos os homens: Estote perfecti sicut et Pater vester caelestis perfectus est.
O Senhor pede a todos, sem discriminação alguma, correspondência à graça.
O Senhor exige a cada um, de acordo com a sua situação pessoal, a prática das virtudes próprias dos filhos de Deus.

Por isso, ao recordar-vos que o cristão tem de guardar uma castidade perfeita, estou a referir-me a todos: aos solteiros, que devem cingir-se a uma completa continência, e aos casados, que vivem castamente, cumprindo as obrigações próprias do seu estado.



Com o espírito de Deus, a castidade, longe de ser um peso incómodo e humilhante, torna-se uma afirmação gozosa, porque o querer, o domínio e a vitória não são dados pela carne nem vêm do instinto, mas procedem da vontade, sobretudo se está unida à do Senhor.
Para ser castos e não simplesmente continentes ou honestos, temos de submeter as paixões à razão, por uma causa elevada, por um impulso de Amor.

Comparo esta virtude a umas asas que nos permitem levar os mandamentos, a doutrina de Deus por todos os ambientes da terra, sem receio de ficar enlameados.
Essas asas, tal como as da aves majestosas que sobem mais alto que as nuvens, pesam e pesam muito, mas, se faltassem, não seria possível voar.
Gravai isto na vossa mente, decididos a não ceder quando sentirdes a garra da tentação, que se insinua apresentando a pureza como uma carga insuportável.
Ânimo!
Subi até ao sol, em busca do Amor!

178
         
Com Deus nos nossos corpos

Causou-me sempre muita pena o costume de algumas pessoas - tantas! - que escolhem como nota constante dos seus ensinamentos a impureza.
Com isso, conseguem - comprovei-o em bastantes almas - exactamente o contrário do que pretendem, porque a impureza é matéria mais pegajosa que o pez e deforma as consciências com complexos ou medos, como se a pureza da alma fosse um obstáculo quase insuperável.
Nós não faremos assim!
Temos de tratar da santa pureza com pensamentos positivos e limpos, com palavras modestas e claras.

Discorrer sobre este tema, significa dialogar sobre o Amor.
Tenho de vos dizer que para esse efeito me ajuda considerar a Humanidade Santíssima de Nosso Senhor, a maravilha inefável de Deus que se humilha, até fazer-se homem.
E que não se sente aviltado por ter tomado carne igual à nossa, com todas as suas limitações e fraquezas, menos o pecado, porque nos ama com loucura!
Ele não se rebaixa com o seu aniquilamento e, em troca, levanta-nos, deificando-nos o corpo e a alma.
Responder afirmativamente ao seu Amor com um carinho claro, ardente e ordenado, isso é a virtude da castidade.

Temos de gritar a todo o mundo com a palavra e com o testemunho da nossa conduta: não empeçonhemos o coração, como se fôssemos pobres animais dominados pelos instintos mais baixos.
Um escritor cristão exprime-o assim:
Reparai que o 0coração do homem não é pequeno, pois abraça muitas coisas.
Medi essa grandeza, não pelas suas dimensões físicas, mas pelo poder do seu pensamento, capaz de alcançar o conhecimento de tantas verdades.
É possível preparar o caminho do Senhor no coração, traçar uma vereda direita, para que passem por ali o Verbo e a Sabedoria de Deus.
Preparai com uma conduta honesta e com obras irrepreensíveis o caminho do Senhor, aplanai a estrada para que o Verbo de Deus caminhe por vós sem tropeçar e vos dê o conhecimento dos seus mistérios e da sua vinda.

Revela-nos a Escritura Santa que a grandiosa obra da santificação, tarefa oculta e magnífica do Paráclito, se verifica na alma e no corpo.
Não sabeis que os vossos corpos são membros de Cristo? - clama o Apóstolo.
Tomarei eu, pois, os membros de Cristo e fá-los-ei membros de uma prostituta? (...)
Não sabeis, porventura, que os vossos corpos são templos do Espírito Santo, que habita em vós, o qual vos foi dado por Deus e que não pertenceis a vós mesmos, porque fostes comprados por um grande preço? Glorificai, pois, a Deus no vosso corpo.

(cont)


Temas para meditar - 665

Personalidade


Queremos conhecer o valor de uma personalidade?

Observemos as suas obras e não as suas palavras; reparemos na sua eficácia e não nos seus discursos; meçamos a sua efectiva doação e não as suas emoções, investiguemos as concretizações e não os projectos.



(rafael llano cifuentesFortaleza, Quadrante 1991 pg. 35)

Doutrina – 207

CATECISMO DA IGREJA CATÓLICA

Compêndio


PRIMEIRA PARTE: A PROFISSÃO DA FÉ
SEGUNDA SECÇÃO: A PROFISSÃO DA FÉ CRISTÃ
CAPÍTULO SEGUNDO

CREIO EM JESUS CRISTO, O FILHO UNIGÉNITO DE DEUS
«JESUS CRISTO PADECEU SOB PÔNCIO PILATOS, FOI CRUCIFICADO, MORTO E SEPULTADO»

112. Qual é a importância do Mistério pascal de Jesus?



O Mistério pascal de Jesus, que compreende a sua paixão, morte, ressurreição e glorificação, está no centro da fé cristã, porque o desígnio salvífico de Deus se realizou uma vez por todas com a morte redentora do seu Filho, Jesus Cristo.

Tratado da vida de Cristo 131

Questão 48: Do modo da paixão de Cristo

Art. 5 — Se ser Redentor é próprio de Cristo.

O quinto discute-se assim. — Parece que ser Redentor não é próprio de Cristo.

1. — Pois, diz a Escritura: Tu me remiste Senhor Deus da Verdade. Ora, Deus da verdade toda a Trindade o é. Logo, não é próprio de Cristo.

2. Demais. — Redime quem paga o preço da redenção. Ora, Deus Padre deu o seu Filho como redentor pelos nossos pecados, segundo a Escritura: O Senhor enviou ao seu povo redenção, isto é, diz a Glosa, Cristo, que dá a redenção aos cativos. Logo, não só Cristo, mas também Deus Padre nos remiu.

3. Demais. — Não só a Paixão de Cristo, mas também a dos outros santos, foi profícua à nossa salvação segundo o Apóstolo: Eu me alegro nas penalidades que sofro por vós e cumpro na minha carne o que resta a padecer a Jesus Cristo pelo seu corpo, que é a Igreja. Logo, não só Cristo, mas também os outros santos devem ser considerados o Redentor.

Mas, em contrário, o Apóstolo: Cristo nos remiu na maldição da lei, feito ele maldição por nós. Ora, só Cristo foi feito maldição por nós. Logo, só ele deve ser considerado nosso Redentor.

Para alguém redimir duas condições se requerem: o acto de pagar e o preço pago. Assim, pois, não dizemos que redime principalmente, quem paga, para remir uma coisa, um dinheiro que não é seu, mas de outrem; e antes, o redentor aquele que pagou o preço. Ora, o preço da nossa redenção é o sangue de Cristo, ou a sua vida corpórea, que estava no sangue; e esse preço o próprio Cristo o pagou. Donde, o acto de pagamento e o preço do pagamento pertenceu imediatamente a Cristo, enquanto homem; mas a toda a Trindade como à causa primeira e remota, a quem pertencia a própria vida de Cristo, como primeiro autor dela; e também porque foi a Trindade que inspirou ao homem Cristo sofrer por nós. Por isso ser imediatamente o Redentor é próprio de Cristo, enquanto homem; embora a própria redenção possa ser atribuída a toda a Trindade como à causa primeira.

DONDE A RESPOSTA À PRIMEIRA OBJECÇÃO. — O texto citado a Glosa assim o expõe: Tu, ó Deus de verdade, me remiste em Cristo, que exclamou: — Nas tuas mãos Senhor entrega o meu espírito. Assim, a redenção pertenceu imediatamente ao homem Cristo; mas, como causa principal dela, a Deus.

RESPOSTA À SEGUNDA. — O preço da nossa redenção o homem Cristo o pagou imediatamente; mas, por mandado do Pai, como autor primordial.

RESPOSTA À TERCEIRA. — Os sofrimentos dos santos aproveitam à Igreja, não certamente a modo de redenção, mas a modo de exemplo e de exortação, segundo o Apóstolo: Se somos atribulados, para vossa exortação e é salvação.


Nota: Revisão da versão portuguesa por ama.


Pequena agenda do cristão


DOMINGO



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)



Propósito:
Viver a família.

Senhor, que a minha família seja um espelho da Tua Família em Nazareth, que cada um, absolutamente, contribua para a união de todos pondo de lado diferenças, azedumes, queixas que afastam e escurecem o ambiente. Que os lares de cada um sejam luminosos e alegres.

Lembrar-me:
Cultivar a Fé

São Tomé, prostrado a Teus pés, disse-te: Meu Senhor e meu Deus!
Não tenho pena nem inveja de não ter estado presente. Tu mesmo disseste: Bem-aventurados os que crêem sem terem visto.
E eu creio, Senhor.
Creio firmemente que Tu és o Cristo Redentor que me salvou para a vida eterna, o meu Deus e Senhor a quem quero amar com todas as minhas forças e, a quem ofereço a minha vida. Sou bem pouca coisa, não sei sequer para que me queres mas, se me crias-te é porque tens planos para mim. Quero cumpri-los com todo o meu coração.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?



22/10/2016

Tens erros... e que erros!!

Não te assustes nem desanimes, ao descobrires que tens erros... e que erros! Luta por arrancá-los. E, desde que lutes, convence-te de que é bom que sintas todas essas debilidades porque, se não, serias um soberbo: e a soberba afasta de Deus. (Forja, 181)

Jesus, se nós, que nos reunimos no teu Amor, fôssemos perseverantes! Se conseguíssemos traduzir em obras esses anseios de santidade que Tu próprio despertas nas nossas almas! Perguntemo-nos a nós próprios com frequência: para que estou eu na terra? E assim hão-de procurar acabar perfeitamente – com muita caridade – as tarefas que empreenderem em cada dia e cuidar das coisas pequenas. Debrucemo-nos sobre o exemplo dos santos: pessoas como nós, de carne e osso, com fraquezas e debilidades, que souberam vencer e vencer-se por amor de Deus; consideremos a sua conduta e – como as abelhas que destilam de cada flor o néctar mais precioso – aproveitemo-nos das suas lutas. Assim também havemos de aprender a descobrir muitas virtudes nos que nos rodeiam – dão-nos lições de trabalho, de abnegação, de alegria... – sem nos determos demasiado nos seus defeitos; só quando for imprescindível, para os ajudar com a correcção fraterna. (Amigos de Deus, 20)


Evangelho e comentário


Tempo Comum

Evangelho: Lc 13, 1-9

1 Neste mesmo tempo chegaram alguns a dar-Lhe a notícia de certos galileus, cujo sangue Pilatos misturara com o dos sacrifícios deles. 2 Jesus respondeu-lhes: «Vós julgais que aqueles galileus eram maiores pecadores que todos os outros galileus, por terem sofrido tal sorte? 3 Não, Eu vo-lo digo; mas, se não fizerdes penitência, todos perecereis do mesmo modo. 4 Assim como também aqueles dezoito homens sobre os quais caiu a torre de Siloé e os matou; julgais que eles também foram mais culpados que todos os outros habitantes de Jerusalém? 5 Não, Eu vo-lo digo; mas, se não fizerdes penitência, todos perecereis do mesmo modo». 6 Dizia também esta parábola: «Um homem tinha uma figueira plantada na sua vinha. Foi buscar fruto e não o encontrou. 7 Então disse ao vinhateiro: Eis que há três anos venho buscar fruto a esta figueira e não o encontro; corta-a; para que está ela inutilmente a ocupar terreno? 8 Ele, porém, respondeu-lhe: Senhor, deixa-a ainda este ano, enquanto eu a cavo em volta e lhe deito estrume; 9 se com isto der fruto, bem está; senão, cortá-la-ás depois».

Comentário:

Ouve-se com frequência comentar a propósito de algo mau, catastrófico: “foi castigo de Deus "!
Esta era a forma de pensar dos judeus do tempo de Jesus Cristo, Deus era inflexível, autoritário, castigador.

Jesus Cristo veio mudar - ou propor mudar - este conceito e de uma forma radical: Deus criador e Senhor de quanto existe é Amor!

Por isso mesmo não castiga ninguém antes espera com infinita paciência que o prevaricador caia em si, se arrependa e regresse ao Seu convívio.

Permite, isso ė verdade, que aconteçam o que chamamos "desgraças" que vitimam e condicionam a vida humana como, por exemplo, a doença grave, os terramotos, inundações etc.

Mas de tudo isso retira sempre um bem que não cabe agora enumerar mas que é tão evidente que só não vê quem não quer.


(ama, comentário sobre Lc 13, 1-9, 216.02.28)