25/01/2019

la fulminante conversión en Medjugorje de un profesor universitario agnóstico

«Fui atravesado como por una corriente eléctrica»: la fulminante conversión en Medjugorje de un profesor universitario agnóstico

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João Carlos da Silva es investigador y profesor de la Universidad Técnica de Lisboa
João Carlos Da Silva es un investigador portugués cuyo trabajo está centrando en la Ingenieria de Biosistemas y en la enseñanza en el Instituto Superior de Agrónomos, en la Universidad Técnica Lisboa. Con una vida alejada totalmente de la creencia religiosa acabó acompañando a su esposa, no sin antes tensar mucho la cuerda, a Medjugorje. Allí llegó incrédulo, pero a su vuelta a Portugal ya era creyente. En aquella aldea bosnia en la que supuestamente se aparece la Virgen experimentó una fuerte conversión y una extraña sensación que su mente de científico no podía explicar.
João nació el 22 de noviembre de 1958 en el seno de una familia católica no practicante, tanto que ni siquiera recordaba haber hecho la comunión. Así, creció y fue perfilando su formación científica, alejado completamente de Dios y de la Iglesia. Sin embargo, se enamoró de una joven que hoy es su esposa que era una católica devota y practicante. Este era su único contacto con la religión.
La excusa para que su mujer le dejara en paz
En su testimonio, contado en blog Santidade y recogido en Portaluz, afirma que tras la boda estaba tan presionado por el trabajo que esto “era una buena excusa para no acompañarla a la Santa Misa”, pues desde novio de vez en cuando iba con ella.
La única cesión que hacía a su católica esposa era el aceptar ir alguna vez a confesar como “una forma de devolverla el amor que ella me tenía”. Ella le pedía que fuera a confesarse y él alegaba que no tenía pecados así que João siempre decía: “dime uno de mis pecados”.Ella lo hacía y él iba al confesionario. Un minuto después estaba de vuelta contento sabiendo que en un tiempo no volvería a pedírselo.
La crisis nerviosa de su esposa
Así fueron pasando los años en los que fue creciendo en su trabajo y teniendo a sus dos hijas. Pero todo cambió en octubre de 2000 cuando su esposa sufrió una gran crisis nerviosa seguida de una depresión, dándose incluso de baja en el trabajo.
En aquel momento tan duro su mujer conoció un grupo de oración carismático que “milagrosamente” la ayudó a reponerse y volver al trabajo. Y además los jueves por la tarde los dedicó a la Adoración en otro grupo. Así llegó la revolución a la casa de João. Pese a todo este investigador seguía incrédulo.
“El primer día que ella fue allí le regalaron una imagen de la Virgen de Medjugorje, quedó encantada con su belleza y preguntó quién era. Le explicaron las apariciones que estaban teniendo lugar en una aldea de Bosnia Herzegovina y ese día volvió a casa entusiasmada.  Le dijo a mis dos hijas, de 9 y 11 años respectivamente: ‘chicas, la Virgen se aparace en Medjugorje, en Bosnia, desde hace 20 años, ¡y yo ni lo sabía! Tenemos que ir allí’. Luego se volvió hacía mí y me dijo que le gustaría ir. Le dije que sí. Ella me pregunt: ‘¿y tú?’. Yo le dije: ‘Tú adéntrate en tu vida y no en la mía. El lugar debe ser hermoso y veré la agricultura, las montañas, las playas…’”, cuenta.
El viaje a Medjugorje
Finalmente, fueron a Medjugorje coincidiendo con el festival de la juventud, que reúne en este lugar a miles de personas durante esos días. Pronto João quedó impactado con todo lo que veía. Pese a los casi 40 grados que había se veía a miles de jóvenes, numerosos testimonios, filas de cientos de personas para confesar, cantos, rosarios… Al regresar de noche al hostal en el que se alojaban la guía les informó que a primera hora de la mañana del día siguiente habría una aparición para los no creyentes.
“Pensé que ese era mí día y fui el primero en estar preparado. Esperando a la vidente cantaban canciones y rezaban el Rosario. De pronto la gente comenzó a escribir intenciones en pequeños papeles que los pasaban con fotos y botellas con agua hacia el lugar donde la aparición iba a tener lugar. Mi esposa tomó una hoja y la escribió por ambos lados. También mis dos hijas escribieron muchas intenciones”, recuerda João.
La petición a la Virgen
Sin embargo, él no había escrito nada ni sabía qué poner en aquel papel. Al final cedió a las peticiones de su familia y escribió: “La Virgen interceda por mí ante Dios para que me perdone mis pecados”.
Joao, con su mujer y sus dos hijas
Entonces algo le ocurrió a este científico hasta ese momento agnóstico. Tras escribir aquellas palabras en el papel tuvo conciencia de su realidad de pecado y lejanía de Dios. Y mientras se producía la supuesta aparición esa certeza se profundizó de tal manera que sentía un “gran arrepentimiento de mi vida pecaminosa pasada y pasé todo mi tiempo pidiendo perdón a Dios por mis pecados”.
“Una corriente eléctrica” por el cuerpo
A este sentimiento en su interior se sumaban otra seria de signos. João recuerda que “yo estaba como absorbido por una brisa fresca y simultáneamente todas las células de mi cuerpo, desde los pies a la cabeza, fueron atravesadas por algo como una corriente eléctrica. Este fenómeno duró unos segundos… La vidente Mirjana se estaba levantando y era una señal de que había terminado la Aparición. Mi primera reacción fue preguntarle a mi hija menor, que estaba delante de mí si había sentido esa brisa fresca. Me dijo que no y que se estaba muriendo de calor. Entonces miré a ambos lados y todos éramos como sardinas en una lata…”.
A partir de ese instante este profesor universitario se implicó en todas las actividades y se prestó para ayudar. Su mujer se había dado cuenta de lo que había pasado y le insistió para que fuera a confesar.
Al final su mujer insistió y él intentó su táctica de siempre: “para confesarme, tienes que decirme mis pecados”. Sin embargo, en aquella ocasión ella le respondió de otra manera: “vete con el sacerdote, tienes mucho que hacer”.  Entró al confesionario y salió dos horas más tarde. Había contado al confesor toda su vida pasada.
Al salir –cuenta João- “sólo cantaba, estaba en las nubes. Fui a misa ese día de la Transfiguración y desde entonces las misas han dejado de ser aburridas”.
Así volvió a Portugal, con ansias de “estar con Dios”. Necesitaba rezar el Rosario, ir a misa, adorar el Santísimo… “El fuego del Espíritu Santo descendió, se apoderó de mí y me quemó, provocándome una gran curación interior… durante dos días me sentí quemado por Ese Fuego… en la zona física de mi corazón que parecía estar ardiendo. No podía dormir, sólo recé, le pedí perdón a Dios y perdoné a todos los que en la vida me habían herido… Con mi mente muy limitada pienso que esta fue la culminación de la gran intercesión de la Virgen ante Dios que yo había pedido en Medjugorje.  Jesús está vivo y el Espíritu Santo está activo. Dios quiere salvar a todos y resucitar a todos los que están lejos de Él como yo lo estaba.  Finalmente, me gustaría agradecer a quienes oraron por mí y decir que todo esto sólo fue posible gracias al Amor, la Misericordia y la Gracia de Dios y porque muchos oraron e intercedieron por mí. Que Dios te bendiga.  Alabada y glorificada sea la Santísima Trinidad y la Santísima Virgen María, mi querida Madre en el Cielo”.
María, Puerta del Cielo, ruega por nosotros

El Reto de amor



por el Reto del Amor

Formação humana e cristã – 125


A - Curiosidade

Ver isto ou aquilo apenas com o objectivo de satisfazer a curiosidade, coisas que ou não interessem ou não têm qualquer valor. Podem ser coisas simples como, por exemplo, conferir a marca ou modelo de um automóvel.

Que importância tem tal coisa?

Absolutamente nenhuma, também não constitui um mal em si mas é, pode ser, uma excelente oportunidade de uma pequena mortificação.

Tenho de convencer-me que as mortificações pequenas - quase ridículas - são da maior importância porque são caminho para as grandes.

(cont)
AMA, reflexões

Leitura espiritual


A oração do Vigário de Cristo

Pergunta:

Depois destes esclarecimentos, necessários, sobre a oração cristã, permita-me que volte à pergunta precedente:

Como e por quem e porquê reza o Papa?

Resposta:

Teria de se fazer a pergunta ao Espírito Santo! 

O Papa reza tal como Espírito Santo lhe permite rezar.

Penso que deve rezar de maneira que, aprofundando no mistério revelado em Cristo, possa cumprir melhor o seu ministério. E o Espírito certamente guia-o no resto. Basta somente que o homem não ponha obstáculos.
«O Espírito Santo vem em ajuda da nossa debilidade.»

Porque reza o Papa?

Com que se enche o espaço interior da sua oração?

Gaudium etspes, luctus et angor hominum huius temporis, alegrias e esperanças, tristeza e angústias dos homens dehoje são objecto da oração do Papa

Evangelho quer dizer boa nova, e a Boa Notícia é sempre um convite á alegria.

O que é o Evangelho?

É uma grande afirmação do mundo e do homem porque é a revelação da verdade do seu Deus.

Deus é a primeira fonte de alegria e de esperança para o homem.

Um Deus tal como nos revelou Cristo.

Deus é Criador e Pai; Deus, que« amou tanto o mundo até ao ponto de entregar o seu Filho Unigénito, para que o homem não morra, mas para que tenha a vida eterna» [i]

Evangelho é, antes de qualquer outra coisa a alegria da criação.

Deus ao criar, vê que o que cria é bom [ii], que é fonte de alegria para todas as criaturas, e em sumo grau é-o para todo o homem.

Deus Criador parece dizer a toda a criação: «É bom que tu existas» 
E esta sua alegria transmite-se especialmente mediante a Boa Nova, segundo a qual o Bem é maior que tudo o que no mundo haja de mal!

O mal não é nem fundamental nem definitivo.

Também neste pondo o cristianismo se distingue de modo cortante de qualquer forma de pensamento existencial.

A criação foi dada e confiada como a tarefa ao homem com o fim de que constitua para ele não uma fonte de sofrimentos, mas para que seja o fundamento de uma existência criativa no mundo.

Um homem que crê na bondade essencial das criaturas está em condições de descobrir todos os segredos da criação, de aperfeiçoar continuamente a obra que Deus lhe entregou.

Para quem acolhe a Revelação e, em particular, o Evangelho, tem que concluir que é melhor existir que não existir; e por isso no horizonte do Evangelho não há lugar para nenhum nirvana, para nenhuma apatia ou resignação.
Há, pelo contrário, um grande desafio para aperfeiçoar tudo quanto foi criado, tanto a si próprio como ao mundo.

O motivo da nossa alegria é, pois, ter a força com que derrotar o mal, é receber a filiação divina, que constitui a essência da Boa Nova.
Este poder, Deus dá-o ao homem em Cristo.

«O Filho Unigénito vem ao mundo não para julgar o mundo, mas para que o mundo se salve do mal». [iii]

A obra da Redenção é a elevação da obra da Criação a um novo nível.
O que tinha sido criado fica penetrado de uma santificação redentora, mais ainda, por uma divinização, fica como que atraído pela órbita da divindade e da vida íntima de Deus.

Nesta dimensão é vencida a força destrutiva do pecado.
A vida indestrutível, que se revela na Ressurreição de Cristo, “devora” por assim dizer a morte.

«Onde está, oh morte a tua vitória?» pergunta o Apóstolo Paulo fixando o seu olhar em Cristo ressuscitado. [iv]

(Cfr entrevista de Vittorio Messori a São João Paulo II, CRUZANDO EL UMBRAL DE LA ESPERANZA, Outubro de 1994)

(Tradução do castelhano por AMA)




[i] Cfr. Jo 3, 16
[ii] Cfr Gn 1, 1-25
[iii] Cfr. Jo 5, 17
[iv] 1 Cor 15,55

Temas para reflectir e meditar

Paz

Quando o homem esquece o seu destino eterno e o horizonte da sua vida se limita à existência terrena, contenta-se com uma paz fictícia, com uma tranquilidade só exterior, a que é pedida pela salvaguarda do máximo bem-estar material que se puder alcançar com o mínimo esforço. Deste modo constrói uma paz imperfeita e instável, pois não radica na dignidade da pessoa humana, feita à imagem e semelhança de Deus e chamada à filiação divina. Vós jamais tereis que vos contentar com estes sucedâdenos de paz; seria um grave erro, cujo fruto produziria a mais amarga das desilusões. Já o anunciou Jesus Cristo pouco antes da Ascensão ao Céu quando disse aos Seus discípulos: A paz vos deixo, a minha paz vos dou; não como o mundo a dá vo-la dou Eu (Jo 14, 27).
Existem, portanto, dois tipos de paz: a que os homens são capazes de construir por si sós, e a que é dom de Deus; (…) a que vem imposta pelo poder das armas e a que nasce do coração. A primeira é frágil e insegura; poderia chamar-se uma mera aparência de paz porque se funda no medo e na desconfiança. A segunda, pelo contrário, é uma paz forte e duradoura porque, ao fundar-se na justiça e no amor, penetra no coração; é um dom que Deus concede aos que amam a Sua Lei (Cfr. Sal 119, 165).

(são joão paulo iiDiscurso à UNIV-86, Roma 1986.03.24)


Pequena agenda do cristão

Sexta-Feira


(Coisas muito simples, curtas, objectivas)




Propósito:

Contenção; alguma privação; ser humilde.


Senhor: Ajuda-me a ser contido, a privar-me de algo por pouco que seja, a ser humilde. Sou formado por este barro duro e seco que é o meu carácter, mas não Te importes, Senhor, não Te importes com este barro que não vale nada. Parte-o, esfrangalha-o nas Tuas mãos amorosas e, estou certo, daí sairá algo que se possa - que Tu possas - aproveitar. Não dês importância à minha prosápia, à minha vaidade, ao meu desejo incontido de protagonismo e evidência. Não sei nada, não posso nada, não tenho nada, não valho nada, não sou absolutamente nada.

Lembrar-me:
Filiação divina.

Ser Teu filho Senhor! De tal modo desejo que esta realidade tome posse de mim, que me entrego totalmente nas Tuas mãos amorosas de Pai misericordioso, e embora não saiba bem para que me queres, para que queres como filho a alguém como eu, entrego-me confiante que me conheces profundamente, com todos os meus defeitos e pequenas virtudes e é assim, e não de outro modo, que me queres ao pé de Ti. Não me afastes, Senhor. Eu sei que Tu não me afastarás nunca. Peço-Te que não permitas que alguma vez, nem por breves instantes, seja eu a afastar-me de Ti.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?





Que vos saibais perdoar


Com quanta insistência o Apóstolo S. João pregava o "mandatum novum"! "Amai-vos uns aos outros!". Pôr-me-ia de joelhos, sem fazer teatro – grita-mo o coração –, para vos pedir, por amor de Deus, que vos estimeis, que vos ajudeis, que vos deis a mão, que vos saibais perdoar. Portanto, vamos banir a soberba, ser compassivos, ter caridade; prestar-nos mutuamente o auxílio da oração e da amizade sincera. (Forja, 454)


Jesus Cristo, Nosso Senhor, encarnou e tomou a nossa natureza, para se mostrar à humanidade como modelo de todas as virtudes. Aprendei de mim, que sou manso e humilde de coração, convida-nos Ele.

Mais tarde, quando explica aos Apóstolos o sinal pelo qual os reconhecerão como cristãos, não diz: porque sois humildes. Ele é a pureza mais sublime, o Cordeiro imaculado. Nada podia manchar a sua santidade perfeita, sem mácula. Mas também não diz: saberão que se encontram diante de discípulos meus, porque sois castos e limpos.

Passou por este mundo com o mais completo desprendimento dos bens da terra. Sendo Criador e Senhor de todo o universo, faltava-lhe até um sítio onde pudesse reclinar a cabeça. No entanto, não comenta: saberão que sois dos meus porque não vos apegastes às riquezas. Permanece quarenta dias e quarenta noites no deserto em jejum rigoroso, antes de se dedicar à pregação do Evangelho. E também não afirma aos seus: compreenderão que servis a Deus, porque não sois comilões nem bebedores.

A característica que distinguirá os apóstolos, os cristãos autênticos de todos os tempos, já a ouvimos: nisto – precisamente nisto – conhecerão todos que sois meus discípulos: se vos amardes uns aos outros. (Amigos de Deus, 224)

Evangelho e comentário


TEMPO COMUM



Conversão de São Paulo


Evangelho: Mc 16, 15-18

15 E disse-lhes: «Ide por todo o mundo, e pregai o Evangelho a toda a criatura.16 Quem crer e for baptizado, será salvo; mas quem não crer, será condenado.17 Eis os milagres que acompanharão os que crerem: Expulsarão os demónios em Meu nome, falarão novas línguas,18 pegarão em serpentes e, se beberem alguma coisa mortífera, não lhes fará mal; imporão as mãos sobre os doentes, e serão curados».

Comentário:

Os apóstolos, que devemos ser todos os cristãos, não somos mais - não devemos ser - que instrumentos nas mãos de Deus.

Para, sendo dóceis, fazermos o que Ele quer e como quer, e dúcteis para que deixemos que nos moldar a Seu gosto de forma a melhor fazermos o que manda.

E faremos milagres!
É verdade!

Milagres autênticos, grandiosos, não por nossa virtude que é diminuta, ou poder que é limitado, mas porque Ele quer, através de nós, “marcar” o nosso apostolado com o selo divino para que seja evidente que não se trata do “nosso” mas do Seu apostolado.

(AMA, comentário sobre Mc 16, 15-18, 14.11.2018)

Doutrina – 470


CATECISMO DA IGREJA CATÓLICA
Compêndio



SEGUNDA SECÇÃO

OS SETE SACRAMENTOS DA IGREJA



Os sete Sacramentos da Igreja

O Baptismo
a Confirmação
a Eucaristia
a Penitência,
a Unção dos Enfermos
a Ordem o Matrimónio.

Pergunta:

250. Como agrupar os sacramentos da Igreja?


Resposta:

Em: sacramentos da iniciação cristã (Baptismo, Confirmação e Eucaristia); sacramentos da cura (Penitência e Unção dos enfermos); sacramentos ao serviço da comunhão e da missão (Ordem e Matrimónio). Os sacramentos tocam todas as etapas e momentos importantes da vida cristã. Todos os sacramentos estão ordenados para a Eucaristia «como para o seu fim» (S. Tomás de Aquino).