08/05/2019

AMA personal note


I am the sole author and administrator of NUNC COEPI it is - for a few years now - my only job.
Upon him I bestow the best of my effort at an average of 5 - 7 hours of daily work.
NUNC COEPI has - and will - only apostolic purposes and, therefore, with reference to the words of Jesus:

"The laborer deserves his keep " [i]

and being my difficult personal situation in economic terms, I decided without any hesitation or itching publish this note.

I really need help and so appeal to readers of NUNC COEPI to collaborate with this help that is intended, of course, current expenditure as internet, books, newsletters, etc., indispensable for the same work.

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I renew, therefore, my call as the situation remains delicate.




António Mexia Alves


El Reto del Amor




por El Reto del amor


Temas para reflectir e meditar


QUE NO TE ENGAÑEN! HOMBRE O MUJER

 

CAPÍTULO V

SOBRE EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, LA MATERNIDAD Y LA EUTANASIA.

LA MATERNIDAD
Resulta increíble que en la ideología de género la figura de la madre constituye la cumbre de la sumisión y de la represión sexual que no debe existir. Es necesario liberar a la mujer de la maternidad por medio de los anticonceptivos y del aborto. El lesbianismo se presenta como una relación ideal por no involucrar dominio del hombre sobre la mujer, ni posibilitar la procreación.
La ideología de género es una concepción totalitaria que no respeta los derechos de las personas. Ya hemos visto como se intenta negar a los homosexuales el intentar salir de la homosexualidad. Simone de Beauvoir nos dice: “No debe permitirse a ninguna mujer quedarse en casa para criar a sus hijos”, lo que ciertamente supone una intromisión intolerable en la vida privada de las personas. Lo que se trata de conseguir es la total igualdad de los sexos, y para ello las mujeres deben comportarse como varones. Desde luego somos iguales en dignidad y derechos, pero nuestras diferencias no son sólo educativas, que se podrían solucionar con una educación unisex, sino que son también biológicas.
Pero como es necesario que la especie no se acabe, puede haber relaciones sexuales esporádicas que no impliquen sumisión al varón, pero sobre todo, las técnicas de reproducción artificial, constituirían el remedio y para el futuro, tal vez se logre derribar las fronteras de la especie o lograr híbridos de hombre y máquina.
Afortunadamente la Biología no parece muy dispuesta a plegarse a la ideología de género y nos dicta comportamientos para los que estamos diseñados desde siempre: la conservación de la especie. Además hay experiencias realizadas en niños muy pequeños, antes que entre la educación, que prueban cómo chicos y chicas tenemos intereses y gustos muy diversos. Hay una frase que considero muy apropiada: “Hombres y mujeres somos iguales, y en lo que somos iguales, somos complementarios”.
Para la ideología de género la maternidad es la lacra que impide la igualdad. No importa que sea algo biológico: hay que acabar con ella. Desgraciadamente esa gente tiene mucho poder y mucho dinero público detrás, como nos hemos podido dar cuenta al ver qué organizaciones están detrás. Están empeñados en subvertir el orden natural destruyendo los valores no digo cristianos, sino simplemente humanos, fomentando a tope la homosexualidad y luchando contra la heterosexualidad. Especialmente hay que erradicar las palabras padre y madre, o papá y mamá.
Ahora bien, si preguntamos cuáles son las necesidades básicas del ser humano, casi todo el mundo nos responderá: cariño y comida. La Naturaleza, o si queremos ser más exactos, Dios, ha dispuesto que el entorno más adecuado para la crianza y educación de un niño sea la familia, a ser posible una familia monógama, estable y donde el padre y la madre se quieran. El niño necesita un entorno de cariño y percibe el afecto que sus padres le tienen. El enorme cariño que una madre normal siente por su hijo creo que es sencillamente evidente y en cuanto a los padres, recuerdo lo que me decía uno: “los padres también nos entregamos totalmente a nuestros hijos, pero lo hacemos de otro modo y se percibe menos”. En consecuencia las primeras palabras que un niño educado en un ambiente normal aprende a decir son mamá y papá, desde luego no progenitor A ni progenitor B.
Cuando pienso en la maternidad y en la ideología de género, no puedo sino acordarme de Golda Meir, que fue Primera Ministra de Israel, quien declaró sobre la revolución sexual y el feminismo radical en una entrevista a Oriana Fallaci: «¿Se refiere a esas locas que queman los sostenes y andan por ahí desquiciadas y odian a los hombres? Son locas, locas. ¿Cómo se puede aceptar a locas como ésas, para quienes quedar encintas es una desgracia y tener hijos es una catástrofe? ¡Si es el privilegio mayor que nosotras las mujeres tenemos sobre los hombres!».

LA EUTANASIA
Cuando estas líneas vean la luz, seguramente la eutanasia estará legalizada en España con los votos de todos los Partidos, salvo el PP y UPN. ¿Qué pensar y también qué dice la Iglesia? He aquí una breve síntesis:
Concilio Vaticano II. “Cuanto atenta contra la vida – homicidios de cualquier clase, genocidios, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado -
deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador” [i].
Catecismo de la Iglesia Católica: “(la eutanasia) es moralmente inaceptable… es un acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre” [ii] y “la eutanasia voluntaria, cualesquiera que sean sus formas y motivos, constituye un homicidio. Es gravemente contraria a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador”
Encíclica “Evangelium Vitae” de san Juan Pablo II: “[iii]. De acuerdo con el Magisterio de mis Predecesores y en comunión con los Obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal.
Semejante práctica conlleva, según las circunstancias, la malicia propia del suicidio o del homicidio.
66. Ahora bien, el suicidio es siempre moralmente inaceptable, al igual que el homicidio. La tradición de la Iglesia siempre lo ha rechazado como decisión gravemente mala… Compartir la intención suicida de otro y ayudarle a realizarla mediante el llamado « suicidio asistido » significa hacerse colaborador, y algunas veces autor en primera persona, de una injusticia que nunca tiene justificación, ni siquiera cuando es solicitada. La eutanasia, aunque no esté motivada por el rechazo egoísta de hacerse cargo de la existencia del que sufre, debe considerarse como una falsa piedad, más aún, como una preocupante « perversión » de la misma. En efecto, la verdadera « compasión » hace solidarios con el dolor de los demás, y no elimina a la persona cuyo sufrimiento no se puede soportar. El gesto de la eutanasia aparece aún más perverso si es realizado por quienes —como los familiares— deberían asistir con paciencia y amor a su allegado, o por cuantos —como los médicos—, por su profesión específica, deberían cuidar al enfermo incluso en las condiciones terminales más penosas.
La opción de la eutanasia es más grave cuando se configura como   un homicidio que otros practican en una persona que no la pidió de ningún modo y que nunca dio su consentimiento. Se llega además al colmo del arbitrio y de la injusticia cuando algunos, médicos o legisladores, se arrogan el poder de decidir sobre quién debe vivir o morir… De este modo, la vida del más débil queda en manos del más fuerte; se pierde el sentido de la justicia en la sociedad y se mina en su misma raíz la confianza recíproca, fundamento de toda relación auténtica entre las personas”.
Papa Francisco, Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia” [iv]: “La eutanasia y el suicidio asistido son graves amenazas para las familias de todo el mundo. Su práctica es legal en muchos países. La Iglesia, mientras se opone firmemente a estas prácticas, siente el deber de ayudar a las familias que cuidan de sus miembros ancianos y enfermos.
Para mí el problema está en que “donde ya no se adora a Dios, donde Él ya no es reconocido como el Señor de la vida y de la muerte, otros usurpan su lugar y ponen en peligro la dignidad humana” [v]. Esto lo entendí cuando en cierta ocasión una mujer me dijo: “soy sin religión, pero como el ser humano necesita creer en algo, yo en lo que creo es en los horóscopos”. No pude por menos de pensar que cambiar Jesucristo por los horóscopos, no es precisamente una opción afortunada. Y es que, como decía Chesterton, cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa.
Pero la falta de sentido común y, con frecuencia, como consecuencia la presencia de la maldad, no es sólo a nivel individual, sino también colectivo. Así vemos como en nuestra Sociedad la ideología relativista no distingue el Bien del Mal, la Verdad de la Mentira, a la que llamamos post-verdad y nos quedamos tan anchos; lo que ayer era malo, hoy puede ser bueno y al revés. Al fin y al cabo no hay ningún Ser Supremo por encima del hombre y quien determina lo que ha de hacerse es el Poder. Ya en las tentaciones de Jesucristo una de ellas es la del Poder [vi], tentación que actualmente se expresa cuando se lo busca a través del Partido y estamos dispuestos a obedecerle incluso cuando nos pide algo inmoral que va contra la conciencia y el sentido común, como sucede actualmente y no una vez sino muchas.
En una Nota del 21 de Mayo de este año, nuestros Obispos de la Subcomisión de Familia y Vida dicen: “nadie es dueño absoluto de la vida. No existe un derecho a disponer arbitrariamente de la propia vida. Por otro lado, no es posible entender la eutanasia y el suicidio asistido como algo que se refiera exclusivamente a la autonomía del individuo, ya que tales acciones implican la participación de otros, en este caso, del personal sanitario. Ya el juramento hipocrático afirma: “no daré ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso”. La eutanasia es ajena al ejercicio de la Medicina y a las profesiones sanitarias, que siempre se rigen por el axioma de “curar, al menos aliviar y siempre acompañar y consolar”. El artículo 36.3 del Código de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial española afirma que “el médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste”.
Aunque la eutanasia en es ya un homicidio, la situación se agrava si tenemos en cuenta que en los países donde ya es legal, con frecuencia se practica, como es el caso holandés, con personas que no la desean e incluso están en contra de ella. El decirnos que va a estar sujeta a controles estrictísimos, es una milonga que no se la cree nadie, y menos teniendo en cuenta los precedentes. Donde se aprueba la eutanasia, la vida de las personas mayores en los hospitales corre serio peligro.
Aquí en España puede pasarnos, mejor dicho, nos va a pasar lo mismo. Si voy a un hospital de la Seguridad Social, quiero estar seguro que se va a intentar curarme, no matarme. Si esta ley se aprueba y con la tendencia que hay al deslizamiento estoy seguro que, en poco tiempo, estaremos como en Holanda. Y no tengo ninguna gana de tener que llevar en mi cartera, como tantos ancianos holandeses, un documento que diga que en caso de enfermedad, no me lleven a un hospital. Personalmente lucharé con todas mis fuerzas contra la eutanasia y no tendré reparo en llamar presuntos criminales a todos los políticos que voten a favor de la eutanasia, porque aunque ellos digan que no es lo que pretenden, de hecho están favoreciendo objetivamente y dando facilidades a mi asesinato y al de los demás ancianos.
Es indiscutible que si se da soporte legal a la eutanasia, los legisladores que contribuyen a aprobarla, son también responsables de los homicidios que se cometen. Por supuesto estoy en contra de la eutanasia, que es un acto criminal y homicida, pero si se hace además en contra de la voluntad del paciente, se trata de algo todavía peor. El crimen es crimen, se haga físicamente o desde un sillón parlamentario, o desde un despacho, como hacía Henrich Himmler, siendo por cierto los nazis pioneros en la eutanasia. La experiencia de los países donde es legal, como Holanda, nos indica además que se llega pronto a la eutanasia sin e incluso contra la voluntad del paciente. Como soy persona mayor, quiero que cuando vaya al hospital se intente curarme o, en el peor de los casos, darme cuidados paliativos, pero nunca matarme. Tengo muy claro que los responsables de las muertes por eutanasia son los médicos que la practican y los legisladores que favorecen estos crímenes.
Por cierto, Jesucristo llama hijos del diablo a quienes no creen en Él, son homicidas y no hay verdad en ellos [vii]. ¿Les suena alguien que cumpla las tres condiciones?
Para terminar una palabra de esperanza. En la lucha entre el Bien y el Mal, la batalla decisiva se ha librado ya y se ha ganado, gracias a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Como decimos en el Credo: “Creo en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna”. Dios ha venido al mundo, para que nuestro máximo deseo: ser felices siempre, sea realizable.

Pedro Trevijano




[i] (GS nº 27)
[ii] (nº 2277)
[iii] 65
[iv] (nº 48)
[v] (YouCat nº 353)
[vi] (Mt 4,8-9; Lc 4,5-8)
[vii] (cf. Jn 8, 39-44)

Leitura espiritual


HOMILIA DE PAULO VI SANTA MISSA PARA OS JOVENS


Domingo de Ramos, 19 de Março de 1978

Eis o texto da homilia do Santo Padre, lido ao Evangelho pelo cardeal Poletti.

Queridos jovens!

O vosso grito de alegria "Hosana ao Filho de Davi" subiu aos céus como um poderoso coro, enquanto os ramos de palmeiras e oliveiras palpitaram, abalados por suas mãos.

Desta forma, você apresenta uma demonstração de paz, de esperança, de amor, que oferece um motivo sereno de conforto no momento trágico que estamos vivenciando. Na verdade, todos nós ainda estamos chateados, perturbados e desanimados, porque mais uma vez as forças disruptivas da sociedade atacaram com frieza e cinismo. Dias atrás, cinco cidadãos, que com seu trabalho honesto ganhavam a vida, foram brutalmente abatidos. Uma personalidade política alta foi raptada em desafio aberto ao estado. Ao comportamento covarde e brutal dos assassinos anónimos, você responde hoje com sua presença maciça de católicos, que rejeitam qualquer tipo de violência e proclamam respeito e amor universais.

E então - podemos perguntar - por que um número tão grande de jovens, trabalhadores e estudantes, que são pessoalmente enfrentando os problemas e eventos deste ano 1978, se reuniram neste lugar para cantar, orar, para participar de um rito?

A resposta a esta pergunta legítima é a sua data com a sua presença: você veio para reviver, para renovar, para celebrar hoje a entrada triunfal de Jesus Cristo na cidade santa, entrada messiânica, sinal de paixão, mas também da iminente definitiva glorificação. E vocês, como os habitantes de Jerusalém, pretendem "sair ao encontro" (cf. I, 12, 12) a Jesus, o Messias, o Senhor, verdadeiro homem e verdadeiro Deus, o amado Filho do Pai. Você quer ser um gesto público e comunitário de fé autêntica, capaz de renovar completamente sua vida.

Quem é esse Jesus, que pretende encontrar? Por dois mil anos, esta questão fundamental foi confinada ao próprio coração da história e cultura humanas; mas é a mesma questão que na Palestina havia os contemporâneos de Jesus, ouvintes da sua palavra, testemunhas de seus sinais prodigiosos: "Quem é ele?" (Marc 4, 4 1, Mateus 21, 10). O "mistério de Jesus" perturbou e continuou a incomodar os homens, que responderam e responderam ou por recusa preconcebida, ou por indiferença abusiva, ou pela ardente adesão da fé, que envolve e transforma toda a pessoa.

Para nós e para vós, queridos jovens, Jesus de Nazaré não é simplesmente um grande génio religioso, a ser colocado ao lado ou mesmo acima das muitas personalidades que enviaram uma mensagem sobre Deus à humanidade ao longo do curso da história; ele não é apenas um grande profeta, em quem a presença do divino foi manifestada de uma maneira particular e superabundante; ele não é um super-homem ou um super-homem, cuja acção ou ensinamento ainda pode estimular ou fascinar almas particularmente sensíveis.

Para a pergunta urgente de Jesus: "Quem vós dizeis que eu sou?", Nós respondemos com Simão Pedro: "Vós sois o Cristo, o Filho do Deus vivo" (Mateus 16, 16), e com Tomé: "Meu Senhor e meu Deus! "(Io 20, 28).

É Ele quem tem o poder para garantir um pobre paralítico: "Filho, os teus pecados estão perdoados" (Marc 2, 5.), Também o curou como prova das suas palavras surpreendentes; é Aquele que, na frente dos escribas e fariseus atónitos, você declarar "do sábado" (Marc. 2, 28), capaz de rever e editar a partir da legislação mosaica (cf. Mat 5, 21 ss.). Ele é aquele que afirma ser "o caminho, a verdade e a vida" (Jo 14, 6), "a ressurreição e a vida" (Ibid. 11, 25) de todos os homens que acreditam nele; ele é aquele que vai para a morte como um governante e com sua ressurreição perturba os planos mesquinhos dos oponentes. Jesus de Nazaré é verdadeiramente o centro da história, como São Paulo proclamou: "Ele é a imagem do Deus invisível, gerado antes de toda criatura; porque através dele todas as coisas foram criadas, aqueles nos céus e aqueles na terra, aqueles visíveis e aqueles invisíveis. Todas as coisas foram criadas através dele e em vista dele. Ele é, antes de todas as coisas e todas elas existem nele"(Col 1, 15 e segs.).

A Jesus Cristo, o Verbo Encarnado, o eterno Filho de Deus, nossa humilde adoração, nossa firme fé, nossa serena esperança, nosso amor incondicional. É realmente vale a pena, meus queridos jovens, para entregar as vossas vidas a segui-Lo, Ele sozinho, sabendo que esta decisão irá resultar em negação, sacrifícios, riscos, mal-entendidos. Mas Jesus Cristo, escreveu Pascal, "é um Deus que se aproxima de nós sem orgulho e sob o qual nos abaixamos sem desespero" (PASCAL, Pensées , 528).

Vós, jovens estais apaixonadamente procurando por alegria, procurando por isso nos outros, nos eventos, nas coisas. Jesus promete-lhes toda a sua alegria (cf. I , 15, 11, 16, 22. 24, 1 Io 1, 4).

Vós buscais autenticidade e abominais a duplicidade: Jesus desmascarou a hipocrisia daqueles que queriam explorar o homem, especialmente em suas relações com Deus (cf. Mt 23, 5-7, Marc 3, 4).

Vós quereis ser considerados pelo que vós sois não pelo que possuis. Jesus disse: "Cuidado e mantenha-se longe de toda ganância, porque mesmo se alguém está em abundância, a sua vida não depende dos seus bens" (Lc 12, 15).

Você tem medo da solidão, o que entristece o coração e acentua o individualismo egoísta. Jesus participa da comunhão que existe entre ele e o Pai (cf. I , 14, 23 e segs.) E expande os nossos corações ao amor de todos os homens, filhos do mesmo Pai (cf. Ibid ., 15, 12 ss.).

Vós buscais a liberdade do pecado, que degrada o homem, a liberdade do mal, do condicionamento social, da escuridão da ignorância. Cristo é a luz que "ilumina todo homem" (Ibid. 1, 9, 8, 12), é nossa libertação (Cf. Ibid., 8, 36, Gálatas 4, 31).

Vós, jovens, quereis transformar o mundo, torná-lo mais belo, mais justo: Cristo com sua encarnação, paixão e ressurreição renovou a realidade e a nós mesmos: "Se alguém está em Cristo, ele é uma nova criatura; as coisas velhas já passaram, eis que nascem novas "(2 Co 5, 17).

Ambos, portanto, Cristo o centro do vosso coração, para vos dardes generosamente aos outros, o centro da vossa inteligência, para dar uma perspectiva cristã à história e à cultura, no centro da vossa vida de cidadãos numa sociedade que cada vez mais sente as necessidades das ideias e forças dos jovens. "Tudo o que temos em Cristo - escreveu Santo Ambrósio - Tudo é Cristo para nós. Se vós desejais curar a vossa ferida, ele é o médico; se ele queima com febre, ele é a fonte refrescante; se vós sois oprimidos pela culpa, ele é justificação; se vós precisardes de ajuda, ele é força; se vós tendes medo da morte, ele é a vida; se vós desejais o céu, ele é o caminho; se vós fugirdes da escuridão, ele é a luz; se vós precisais de comida, ele é comida "(S. AMBROSII De Virginitate , XVI: PL 16, 291).

Então, queridos jovens, então; para vós e para todos os jovens do mundo!

                                                       


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