02/03/2019

Leitura espiritual


Dom de lágrimas

«Es más triste no llorar que llorar demasiado, nuestras lágrimas forman parte de las de Dios»

Las lágrimas son, antes que nada, un signo de sufrimiento por el que se siente pudor y se esconde. Sin embargo, la espiritualidad medieval hablaba del "don de lágrimas", con lo que la percepción del llanto, incluso, recobra un nuevo sentido. De hecho, una de las bienaventuranzas hace referencia a las lágrimas, y Cristo, a los que lloran, les promete consuelo… De todo ello habla Anne Lécu, que además de religiosa es médico en una cárcel en Francia, la más grande de Europa Occidental, y autora del ensayo Des larmes, Las lágrimas, en la editorial francesa Cerf, y que recoge el diario francés La Croix.

- ¿Las lágrimas siempre tienen el mismo significado?

- Depende de la época. Hoy a veces se llora por tonterías, y hay quien llora de alegría. Las lágrimas van de la tristeza a la alegría y, como María Magdalena cuando Jesús la llamó por su nombre, se puede pasar en un mismo momento de un estado a otro. La risa tiene algo de mecánico, mientras que las lágrimas trazan una continuidad en la gama de los sentimientos.

- Usted dice en su libro que las lágrimas son una secreción del cuerpo. Entonces ¿hay que tratarlas, hay que curarlas?

- Ese es el asunto. Hoy se tiende a medicar todo, y se puede caer en la tentación de decir que hay que suprimir las lágrimas, que son un signo de sufrimiento. A veces es así, pero no siempre. Para mí, las lágrimas son ante todo un desbordamiento que manifiesta un exceso de algo. Lo que me interesa es lo que dicen de la persona que llora, lo que ella escucha en sus propias lágrimas. Muchas veces nos sentimos desbordados por las lágrimas. A veces nos pasa que estamos llorando cuando no queremos hacerlo.

- Nuestras lágrimas ¿están relacionadas con lo que nos pasa, con nuestra vida personal, psicológica?

- Con nuestra existencia, nuestra historia, nuestro pasado, nuestra manera de ser... Unos lloran más que otros, que no consiguen exteriorizar su sufrimiento, y hay otros que sufren y lo dicen. Recuerdo a una persona en la cárcel que estaba cubierta de grandes úlceras que supuraban, y que me dijo: “Mi cuerpo que supura, es mi alma que llora”. No conseguía llorar. Es más triste no conseguir llorar que llorar demasiado.

- En las Escrituras, y también en el Antiguo Testamento, se llora mucho.

- Eso es porque la Biblia cuenta nuestra historia. Un fraile dominico que conozco dijo que cuenta lo que nos pasa alrededor, en un radio de 5 metros... Habla de las emociones de la gente, sus conflictos, sus alegrías...

- ¿Las lágrimas de la Biblia dicen algo en particular?

- Dicen que Dios se encarna en nuestras vidas, nuestros fracasos, nuestras alegrías, nuestros encuentros...

- ¿Dios tiene una relación con nuestras lágrimas?

- Yo creo que sí. Y también creo que Dios llora. Cristo llora en el Evangelio. Jesús se hizo uno de nosotros; también tengo la impresión de que nuestras lágrimas forman parte de las suyas. Él las lleva consigo. Cuando llora, lo hace por las lágrimas de todo el mundo. Y si Dios llora, pues sí, hay una relación entre Dios y las lágrimas. Los autores de la Edad Media no se equivocaban cuando hablaban del “don” de las lágrimas.

- ¿Qué es este famoso “don de lágrimas”?

- Que ante todo debemos recibir las lágrimas como un regalo. Son un regalo porque significan la presencia de alguien. Yo creo que quien no llora es porque está verdaderamente solo. Si llora aunque esté solo, es que llora delante de alguien. Ese alguien puede ser Dios, puede ser también alguien en quien está pensando y que se ha ido o ha muerto, pero que está presente en su ausencia, se podría decir. El que está absolutamente abandonado por su gente no llora. Todos hemos vivido esa experiencia: cuando estamos delante de una persona de confianza, nos ponemos a llorar. Llega un amigo, se desmorona y se pone a llorar. Las lágrimas son la señal de una presencia, por eso son un regalo.

- ¿Esto significa que se llora por nada?

- No, no es eso. Cuando releemos los escritos de los autores medievales, encontramos lágrimas de contrición: de arrepentimiento por lo que se ha hecho.

- Los grandes santos lloran mucho por sus pecados.

- Sin ir a buscar a los grandes santos, sabemos muy bien por nosotros mismos que cuando hacemos algo que habríamos preferido no hacer y que hemos herido a alguien a quien queremos, las lágrimas, en el momento que las derramamos, son una forma de liberación.

- También en los relatos de conversiones se derraman muchas lágrimas.

- Yo creo que las lágrimas de conversión expresan algo más. Llegan cuando algo en nuestra vida es más grande que nosotros, cuando nuestra vida ha sido tocada por la trascendencia. Las lágrimas de conversión son lágrimas de alegría. Sin ser grandes santos, e incluso sin tener fe, todo el mundo puede vivir esta experiencia cuando, por ejemplo, se encuentra ante una obra de arte que le emociona. El que se siente lleno de amor y alegría por estar en los brazos de su compañera vive la misma experiencia, está tocado por algo más grande que él.

- ¿A esto también se le puede llamar “don de lágrimas”?

- ¡Por supuesto! ¡Es un regalo! Que lo vivamos o no en la fe, yo creo que todo lo que vivimos está relacionado con Dios. Si no, Dios no se ha encarnado en Jesucristo.

- ¿Es un don gratuito?

- Sí, yo creo que con las lágrimas estamos en lo contrario de lo útil. Las vertemos cuando no queremos hacerlo... Pueden ser de cólera, de cansancio, pueden correr abundantemente en momentos en los que no conseguimos retenerlas, incluso cuando no nos damos cuenta de que estamos llorando. Llegan sin que las podamos controlar, y cuando queremos llorar, ¡no podemos! Me gusta hablar de regalo, porque todos recibimos la presencia del otro como un regalo. Y eso es la presencia de Dios.
- Ignacio de Loyola, Francisco de Asís lloraron abundantemente...

- También santo Domingo, que lloraba por la noche porque le preocupaba mucho la suerte de los pecadores. Durante el día, procuraba estar alegre con los que estaban alegres, y llorar con los que lloraban. Lo que es una hermosa imagen de la calidad de la presencia que podemos tener los unos con los otros.

- Y también de la calidad de las lágrimas...

- ¡Es lo mismo!

- Cuando nos sentimos desbordados por las lágrimas, sin un motivo en concreto, ¿qué debemos hacer?

- Nada.

- Vemos a mucha gente que llora en misa. Por ejemplo, durante la consagración.

- Sí, y si se lo comenta, le dirán que están muy contentos de haber llorado.

- ¿Las lágrimas, entonces, tienen un beneficio?

- Estoy segura. Los autores medievales decían que limpiaban los ojos, que tenían un papel purificador. Yo creo que es verdad que las lágrimas limpian los ojos. Cuando nuestra vista está nublada por las lágrimas, vemos cosas que no veríamos con los ojos secos. Es un antídoto de la transparencia.

- ¿Aquí está hablando el médico?

- No, habla alguien exasperado por la transparencia reinante. Hoy en día creemos que tenemos que saber todo sobre todo el mundo, especialmente en el medio carcelario, y que, cuando sepamos todo, podremos hacer algo por la gente. Verlo todo, esto sería saber y, por tanto, poder. Creo que es una pura ilusión, y yo reivindico la opacidad. Aceptar que no se sabe, esto es lo primero para entablar una relación con alguien.

- ¿Se llora mucho en la cárcel?

- Se llora mucho y se esconden mucho para llorar, por pudor sobre todo. En la cárcel siempre están vigilados. Así que también se esconden por temor de que crean que se quieren suicidar, y de que los despierten de golpe a las dos horas para asegurarse de que están durmiendo. Una vez vino una mujer a mi despacho para llorar porque no podía hacerlo en el corredor. Las lágrimas nos permiten mantener un cierto misterio entre nosotros y los demás.

ReL

01/03/2019

El Reto del Amor








por El Reto del amor

Temas para reflectir e meditar


Todos os dias

Quem admite que tem dias iguais, ou seja, hoje tal qual foi ontem, não tem vida verdadeiramente.

Ou melhor, não vive, deixa que os dias passem sem se preocupar se poderiam ser melhores. Quero dizer, se os poderia viver melhor, dando mais rendimento, alcançando melhores resultados.

Não temos ninguém para nos “apreciar” o comportamento e, por isso mesmo, estamos dependentes apenas de nós próprios.
Evidentemente que, connosco, temos uma tendência para ser complacentes, isto é, satisfazermo-nos com o que temos vivido.
Sim é verdade, temos memórias de outros tempos em que os desejos de melhoria pessoal nos levavam a algum desassossego. Não era muito confortável, é melhor assim.

Não é nada melhor assim!

Pensando deste modo já estamos mortos, já não vivemos.

(AMA, reflexões, Dez, 2018)


Evangelho e comentário


TEMPO COMUM

Evangelho Mar 01



Evangelho: Mc 10, 1-12

1 Saindo dali, foi para a região da Judeia, para além do Jordão. As multidões agruparam-se outra vez à volta dele, e outra vez as ensinava, como era seu costume. 2 Aproximaram-se uns fariseus e perguntaram-lhe, para o experimentar, se era lícito ao marido divorciar-se da mulher. 3 Ele respondeu-lhes: «Que vos ordenou Moisés?» 4 Disseram: «Moisés mandou escrever um documento de repúdio e divorciar-se dela.» 5 Jesus retorquiu: «Devido à dureza do vosso coração é que ele vos deixou esse preceito. 6 Mas, desde o princípio da criação, Deus fê-los homem e mulher. 7 Por isso, o homem deixará seu pai e sua mãe para se unir à sua mulher, 8 e serão os dois um só. Portanto, já não são dois, mas um só. 9 Pois bem, o que Deus uniu não o separe o homem.» 10 De regresso a casa, de novo os discípulos o interrogaram acerca disto. 11 Jesus disse: «Quem se divorciar da sua mulher e casar com outra, comete adultério contra a primeira. 12 E se a mulher se divorciar do seu marido e casar com outro, comete adultério.»

Comentário:

Poderá haver discurso mais claro e linear sobre a sacralidade do matrimónio?

Jesus Cristo responde de forma concreta a uma pergunta concreta embora a mesma tenha uma intenção dúbia.

Não recorre nem a imagens nem a meias palavras, sinal que considera a matéria em causa muitíssimo séria – grave mesmo – e que não se compadece com meios-termos.

Ninguém pode ter dúvidas nem cabem interpretações.

Trata-se da Palavra de Deus e, esta, não permite tergiversações.

(AMA, comentário sobre Mc 10, 1-12, 11.12.2018)





Apoiar-vos-eis uns aos outros


Se souberes querer aos outros e difundir, entre todos, esse carinho – caridade de Cristo, fina, delicada –, apoiar-vos-eis uns aos outros, e o que for a cair sentir-se-á amparado – e urgido – com essa fortaleza fraterna, para ser fiel a Deus. (Forja, 148)

Chega a plenitude dos tempos e, para cumprir essa missão, não aparece um génio filosófico, como Sócrates ou Platão; não se instala na terra um conquistador poderoso, como Alexandre Magno. Nasce um Menino em Belém. É o Redentor do mundo; mas, antes de começar a falar, demonstra o seu amor com obras. Não é portador de nenhuma fórmula mágica, porque sabe que a salvação que nos traz há-de passar pelo coração do homem. As suas primeiras acções são risos e choros de criança, o sono inerme de um Deus humanado; para que fiquemos tomados de amor, para que saibamos acolhê-Lo nos nossos braços.
Uma vez mais consciencializamos que isto é que é o Cristianismo. Se o cristão não ama com obras, fracassa como cristão, o que significa fracassar também como pessoa. Não podes pensar nos outros homens como se fossem números, ou degraus para tu subires; como se fossem massa, para ser exaltada ou humilhada, adulada ou desprezada, conforme os casos. Tens de pensar nos outros – antes de mais, nos que estão ao teu lado – vendo neles o que na verdade são: filhos de Deus, com toda a dignidade que esse título maravilhoso lhes confere.

Com os filhos de Deus, temos de comportar-nos como filhos de Deus: o nosso amor há-de ser abnegado, diário, tecido de mil e um pormenores de compreensão, de sacrifício calado, de entrega silenciosa. Este é o bonus odor Christi que arrancava uma exclamação aos que conviviam com os primeiros cristãos: Vede como se amam! (Cristo que passa, 36)

Pequena agenda do cristão

Sexta-Feira


(Coisas muito simples, curtas, objectivas)




Propósito:

Contenção; alguma privação; ser humilde.


Senhor: Ajuda-me a ser contido, a privar-me de algo por pouco que seja, a ser humilde. Sou formado por este barro duro e seco que é o meu carácter, mas não Te importes, Senhor, não Te importes com este barro que não vale nada. Parte-o, esfrangalha-o nas Tuas mãos amorosas e, estou certo, daí sairá algo que se possa - que Tu possas - aproveitar. Não dês importância à minha prosápia, à minha vaidade, ao meu desejo incontido de protagonismo e evidência. Não sei nada, não posso nada, não tenho nada, não valho nada, não sou absolutamente nada.

Lembrar-me:
Filiação divina.

Ser Teu filho Senhor! De tal modo desejo que esta realidade tome posse de mim, que me entrego totalmente nas Tuas mãos amorosas de Pai misericordioso, e embora não saiba bem para que me queres, para que queres como filho a alguém como eu, entrego-me confiante que me conheces profundamente, com todos os meus defeitos e pequenas virtudes e é assim, e não de outro modo, que me queres ao pé de Ti. Não me afastes, Senhor. Eu sei que Tu não me afastarás nunca. Peço-Te que não permitas que alguma vez, nem por breves instantes, seja eu a afastar-me de Ti.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?





Leitura espiritual


As quatro dimensões da Fidelidade

Ao encontro do outro

“A primeira dimensão chama-se busca.
MARIA foi fiel antes de mais nada quando, com amor, se pôs a procurar o sentido profundo do desígnio de Deus sobre ela e sobre o mundo
Quomodo fiet istud? Como sucederá isto? Pergunta Ela ao anjo da Anunciação. Já no Antigo Testamento o sentido desta busca se traduz numa expressão de rara beleza:

Procurar o rosto do Senhor

A fidelidade requer um fundamento profundo e forte de paciente indagação, o anelo de encontrar um motivo para viver.
Não é possível falar de fidelidade a quem carece de ideais ou a quem não sabe de valores que transcendem a própria vida.

Na formação para a fidelidade, deve insistir-se em que sempre se pode “ir mais longe”.
Se queremos ser alguma coisa, não nos devemos estancar nos estreitos limites do nosso mundo pessoal, encerrados nos nossos egoísmos e comodidades.
Impõe-se procurar continuamente um ideal mais elevado, abrir horizontes e aspirar a aventuras audazes.

Os atletas procuram melhorar as suas próprias marcas, ganhar décimos ou centésimos de segundo, chegar uns centímetros mais longe.
Esse mesmo espírito pode ser vivido no estudo, na profissão, na vida matrimonial, no ministério sacerdotal, no caminho para a santidade…
Devemos propor-nos cada dia novas conquistas e afastar as nuvens negras que poderiam desanimar-nos.

Trata-se, pois, do que poderíamos chamar uma fidelidade humilde, que, partindo do reconhecimento da sua indigência, da sua limitação, ambiciona encontrar alguma coisa, alguém, que a incite a ser melhor, a sair do nada pessoal.

“Não haverá fidelidade- diz o Papa nessa homilía – senão houver na raiz esta busca ardente, paciente e generosa, se não estiver alojada no coração do homem uma pergunta para a qual só Deus tem resposta, ou melhor, Deus é a resposta”.

Dar um lugar no coração

A segunda dimensão da fidelidade humana chama-se aceitação.
O quomodo fiet istud transforma-se nos lábios de Maria num fiat, aceito.

Dar um lugar no coração é abrira alma a esses ideais, talvez apenas esboçados, mas que já se vislumbram como possíveis. É passar pel etapa de meditar detidamente – como fazia a Santíssima Virgem – em tudo aquilo que nos pareça árduo, até lhe encontrar o sentido profundo, a razão que nos levanta e nos impele para além de nós mesmos e nos faz ambicionar conquistas novas, embora laboriosas

É como despertar e dar vida ao espírito de fidelidade.
Assim como o valor da velhice não reside em acumular anos de vida, mas em encher de vida os anos, o meso acontece coma fidelidade: trata-se de anima-la de um espírito jovem, receptivo, dando ânimos à alma mediante a meditação e a leitura de textos ilustrativos.
É contemplar o Evangelho e toda a Sagrada Escritura, em cujas páginas se encontram inúmeros exemplos de pessoas que, passando por cima dos sofrimentos e penas, souberam corresponder soa ditames da responsabilidade e foram leais aos seus compromissos de amor e de entrega.
O primeiro de todos, o próprio Jesus Cristo.

Quem acolhe Jesus Cristo como modelo e como causa de fidelidade encontrará n’Ele o fundamento de toda a sua existência.
É o momento em que o homem se abandona ao mistério, não com a resignação de alguém que capitula em face de um enigma, de um absurdo, mas com a disponibilidade de quem se abre para ser habitado por alguma coisa – por Alguém- maior que o seu próprio coração.
Esta aceitação cumpre-se em última análise por meio da fé, que é a adesão de todo o ser ao mistério que se revela.


(Cfr FIDELIDADE, de Javier Abad Gómez, 1989)

(Revisão da versão portuguesa por AMA)



28/02/2019

El Reto del amor










por El Reto del amor

OS SETE DOMINGOS DE SÃO JOSÉ

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DEVOÇÃO A S. JOSÉ


OS SETE DOMINGOS

ou 7 Dores e Alegrias de S. José




V - A quinta dor e alegria de S. José

A sua dor quando teve de fugir para o Egipto com o Menino Jesus e Maria; a sua alegria em estar sempre com Jesus e Maria.

"Ele levantou-se, tomou, de noite, o Menino e Sua Mãe e retirou-se para o Egipto, onde ficou até à morte de Herodes."[i]

“José abandonou-se sem reservas nas mãos de Deus mas nunca deixou de reflectir sobre os acontecimentos, e assim recebeu do Senhor a inteligência das obras de Deus, que é a verdadeira sabedoria. Deste modo, aprendeu a pouco e pouco, que os planos sobrenaturais têm uma coerência divina, que às vezes está em contradição com os planos humanos."[ii]



[i] Mt 2,14-15
[ii] Ibid., n. 42

Evangelho e comentário


TEMPO COMUM




Evangelho: Mc 9, 41-50

41 Sim, seja quem for que vos der a beber um copo de água por serdes de Cristo, em verdade vos digo que não perderá a sua recompensa.» 42 «E se alguém escandalizar um destes pequeninos que crêem em mim, melhor seria para ele atarem-lhe ao pescoço uma dessas mós que são giradas pelos jumentos, e lançarem-no ao mar. 43 Se a tua mão é para ti ocasião de queda, corta-a; mais vale entrares mutilado na vida, do que, com as duas mãos, ires para a Geena, para o fogo que não se apaga, 44 onde o verme não morre e o fogo não se apaga.45 Se o teu pé é para ti ocasião de queda, corta-o; mais vale entrares coxo na vida, do que, com os dois pés, seres lançado à Geena, 46 onde o verme não morre e o fogo não se apaga. 47 E se um dos teus olhos é para ti ocasião de queda, arranca-o; mais vale entrares com um só no Reino de Deus, do que, com os dois olhos, seres lançado à Geena, 48 onde o verme não morre e o fogo não se apaga. 49 Todos serão salgados com fogo. 50 O sal é coisa boa; mas, se o sal ficar insosso, com que haveis de o temperar? Tende sal em vós mesmos e vivei em paz uns com os outros.»

Comentário:

Embora as palavras de Jesus sejam – sempre – para serem tomadas em séria consideração há que ter o bom senso para saber interpretar o seu sentido.

O Senhor não nos quer mutilados que cortemos mãos ou arranquemos olhos.
Se assim fora deveria, antes aconselhar que nos matasse-mos porque o pecado tem origem no coração, no intelecto e os membros do corpo não têm qualquer responsabilidade própria.

Então este discurso tem de ser entendido como um aviso muito sério sobre a gravidade do pecado que conduz sempre ao afastamento de Deus.

Afastado de Deus o homem está como que morto para a vida e nada o pode fazer voltar a ela senão o arrependimento sincero e o perdão sacramental.

(AMA, comentário sobre Mc 9, 41-50, 24.05.2018)


Temas para reflectir e meditar


Morte


O Senhor entendeu chamar o Pedro.
O meu querido sobrinho Pedro!
No atordoamento Que se segue, divido-me entre a angústia e a certeza - absoluta - que Ele faz tudo para bem.
Quem sou eu para julgar ou aferir?
Nas minhas memórias o Pedro está presente de uma forma tão real e positiva que nem sequer me lembro dele como se não estivesse aqui.
Desde pequeno me habituei à sua presença quando o João no enviava para Santo Tirso e, depois para Carvide ou Arcozelo.
Mesmo quando fazia disparates - como andar pelos telhados - nunca lhe ralhei apenas lhe dizia se gostaria que eu dissesse ao Pai que tinha partido uma perna ao cair do telhado.
Em Carvide, uma vez, tive de tomar uma atitude drástica. Entendeu o Pedro ir dar uma voltinha na camionete das Termas.
Teve um percalço ao fazer marcha atrás embateu num dos poiais da porta e aquilo veio tudo por ali abaixo.
Não se matou nem nada apenas no seu orgulho ferido.
Fui falar com o Zézinho e logo de manhã tudo estava arranjado.
Claro que o meu Pai ao regressar no dia seguinte de Lisboa deu-se conta das obras, mas não se manifestou.
Então eu disse ao Pedro:
Agora vens comigo a Monte Real falar com o Avô!
O Pedro protestou que não queria ir etc e tal. Mas eu fui inflexível.
Lá fui ter com o meu Pai ao escritório no hotel e disse:
Pai, está aqui o Pedro que tem u m a coisa para lhe dizer.
Abri a porta e disse: Pedro, avança!
E o Pedro avançou e num jacto contou tudo.
O meu querido Pai, olhou para ele e perguntou:
‘Atão e tu? Estás bem? Não te aleijados nem nada?’
E o Pedro meio zonzo com a reacção do meu Pai, respondeu:
‘Nada, Avô, estou porreiro. O Avô desculpe!’
‘Pois’... disse o meu Pai. ‘Vê se te serve de lição!’
De regresso a Carvide desabafa o Pedro:
‘Oh Tio... o Avô  é um porreiro!’
Aproveitei para dar a lição:
‘Olha Pedro, o teu Avô é um “porreiro” porque só podia ser com a atitude que tomaste! Enfrentaste a coisa, não inventaste subterfúgios, foste verdadeiro, assumiste a responsabilidade do que fizeste,

Mas, súbita, nua e crua vem a: A Morte

Ela aí está, presente, indiscutível, definitiva!

A morte é, assim, o acabar a vida, o terminar de sonhos e esperanças, projectos e planeamentos o não se "vai passar mais nada"!

A Morte!

Choca, faz estremecer, sobretudo os vivos, os que ficam e que subitamente se dão conta que ela chegou e levou consigo quem tanto queríamos, de quem tanto gostávamos.
Um travo amargo de perda irreparável, de algo sem remédio nem solução e ficamos como que tontos pensando: como é - como foi - possível?

Mas foi! E é! A morte está presente desde o dia em que nascemos e que, pela primeira vez fomos uma pessoa.

Sim, quando perguntamos por alguém cuja situação é grave e respondemos: está entre a vida e a morte esquecemos que esta resposta deve ser a de sempre, desde que vimos pela primeira vez a luz do dia.

A Morte faz parte da condição humana, esta é a verdade e, mais, súbita ou expectável, sucede sempre.

O que podemos fazer, nós que amámos tanto a pessoa que morreu?
Nada, absolutamente nada!

Guardamos como tesouro genuíno as lembranças todas. De repente, como por milagre, só nos lembramos das coisas boas.

Quem morreu deixou, de repente, de ter defeitos, fraquezas, coisas que nos desiludiram ou magoaram.

A Morte tem esse efeito regenerador, converte a pessoa em excelente criatura que fez muito bem e, sobretudo, nos faz muita falta.

O que fazer?

Para um cristão esta é, deve ser, uma consolação, um lenitivo para a dor da ausência física para passar a ser uma certeza de que a memória permanece talvez mais viva e actuante que nunca.

(AMA, na morte do meu querido sobrinho Pedro, 03.11.201)

Jesus, em teu nome procurarei almas


"Duc in altum" – Ao largo! – Repele o pessimismo que te torna cobarde. "Et laxate retia vestra in capturam” – e lança as redes para pescar. Não vês que podes dizer, como Pedro: "In nomine tuo, laxabo rete". – Jesus, em teu nome procurarei almas? (Caminho, 792)

Acompanhemos Jesus nesta pesca divina. Jesus está junto do lago de Genesaré e as pessoas comprimem-se à sua volta, ansiosas por ouvirem a palavra de Deus. Tal como hoje! Não estais a ver? Estão desejando ouvir a mensagem de Deus, embora o dissimulem exteriormente. Talvez alguns se tenham esquecido da doutrina de Cristo; talvez outros, sem culpa sua, nunca a tenham aprendido e olhem para a religião como coisa estranha... Mas convencei-vos de uma realidade sempre actual: chega sempre um momento em que a alma não pode mais; em que não lhe bastam as explicações vulgares; em que não a satisfazem as mentiras dos falsos profetas. E, mesmo que nem então o admitam, essas pessoas sentem fome, desejam saciar a sua inquietação com os ensinamentos do Senhor. (Amigos de Deus, nn. 260)

Pequena agenda do cristão

Quinta-Feira



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)



Propósito:
Participar na Santa Missa.


Senhor, vendo-me tal como sou, nada, absolutamente, tenho esta percepção da grandeza que me está reservada dentro de momentos: Receber o Corpo, o Sangue, a Alma e a Divindade do Rei e Senhor do Universo.
O meu coração palpita de alegria, confiança e amor. Alegria por ser convidado, confiança em que saberei esforçar-me por merecer o convite e amor sem limites pela caridade que me fazes. Aqui me tens, tal como sou e não como gostaria e deveria ser.
Não sou digno, não sou digno, não sou digno! Sei porém, que a uma palavra Tua a minha dignidade de filho e irmão me dará o direito a receber-te tal como Tu mesmo quiseste que fosse. Aqui me tens, Senhor. Convidaste-me e eu vim.


Lembrar-me:
Comunhões espirituais.


Senhor, eu quisera receber-vos com aquela pureza, humildade e devoção com que Vos recebeu Vossa Santíssima Mãe, com o espírito e fervor dos Santos.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?






27/02/2019

Confissões – 09

Resultado de imagem para confissõesConfissões


Talentos

…/4

Confesso-me acerca do uso dos talentos que tenho?

Talvez... raramente!

Mas deveria fazê-lo amiúde, tão mais amiúde quanto penso que são muitos.


(AMA, reflexões, 2017)



[i] Resolvi passar à escrita um conjunto de reflexões que têm como sub-título:  Confissões

Se se quiser, poderia chamar-se reflexões sobre mim ou, talvez exame pessoal.

Não sei qual será a utilidade para os eventuais leitores - nem isso me preocupa - mas dada a minha condição de viúvo vivendo sozinho, talvez que alguém encontre alguma "pista" de como lidar com situações peculiares.

Exponho-me, é verdade, mas tenho bem presente que 'não há nada escondido que não acabe por se saber ', e, assim, decidi.