13/02/2017

«El "transgenerismo" es una histeria de masas similar a la pseudociencia de los años ochenta»

El doctor Corradi denuncia el daño irreparable que pueden sufrir muchas personas sacrificadas en su individualidad a los intereses políticos del lobby LGTB.

Bajo el título El "transgenerismo" es una histeria de masas similar a la pseudociencia de los años 80, la revista The Federalist publicó un artículo del doctor Richard B. Corradi, profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Case Western Reserve University de Cleveland (Ohio, Estados Unidos), donde presenta la agenda del lobby LGTB como ayuna de base científica y orientada a crear una identidad colectiva mediante la victimización, en detrimento de la ayuda que necesitan las personas afectadas por un trastorno de la identidad de género. Por su interés lo traducimos para ReL:

El "transgenerismo" es una histeria de masas similar a la pseudociencia de los años 80
Consideremos el notable fenómeno del transgenerismo. Un trastorno de identidad de género que afecta a un minúsculo número de estadounidenses se ha convertido en un objeto de controversia culturalmente polarizador. Su influencia –captando la atención pública y exigiendo cambios sociales- ha sido extraordinaria, desproporcionada en relación al número de personas insatisfechas con su género.

Mientras que la izquierda política ha hecho suya totalmente la agenda transgénero como un “derecho civil” al que sólo se oponen los intolerantes y las personas llenas de odio, mucha gente ve el movimiento como un ataque concertado contra los usos y costumbres tradicionales, un asalto indisimulable a las normas, las costumbres y la moralidad convencionales.

El fenómeno transgénero es claramente la punta de lanza del movimiento LGBT, al que ha dado un fuerte impulso la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, que incluye en la definición de libertad el derecho de la gente a “definir y expresar su identidad”. Para el movimiento LGBT, esto incluye literalmente el derecho a decidir sobre el propio género, a exigir el derecho a un género alternativo (dado que el género es maleable, hay otras opciones además de hombre o mujer), a que la sociedad reconozca esa opción como un derecho civil, y en última instancia a ser aceptado como una forma de vida normal.

Sin embargo, vender el transgenerismo como una forma de vida normal puede ser difícil. Mientras que las personas sin prejuicios pueden estar de acuerdo en que los gays o las personas con confusión de género no deberían padecer discriminación, en general la gente no parece dispuesta a aceptar el género como un simple artificio social ni a asumir que la gente pueda tener el género que elija. Estas controversias, que constituyen el fundamento conceptual del transgenerismo, chocan con la realidad: la diferencia biológica entre los sexos.

Mujeres y hombres, XX y XY: según qué espermatozoide penetre en el óvulo, el nuevo ser humano resultante será una cosa u otra. Es la realidad biológica. Imagen: TutorVista.

El contagio de un engaño de masas
El transgenerismo rechaza las leyes naturales de la biología y trastoca la naturaleza humana. La fundamentación filosófica del movimiento lo define como un engaño popular similar a la moda de las personalidades múltiples y la histeria de los “abusos en rituales satánicos” y la “memoria recobrada” de abusos infantiles que se difundió en los años 80 y 90. Estas dos últimas implicaban extrañas acusaciones de abuso de niños y resultaron en la persecución y vida arruinada de los falsamente acusados.

Esos engaños populares se caracterizan por una falsa creencia que no se apoya en ninguna evidencia científica o empírica y tienen una capacidad de contagio que supera al pensamiento racional e incluso al sentido común. Esta tendencia demasiado humana a abandonar el juicio crítico individual y seguir la corriente de la masa lo facilitan enormemente los medios de comunicación social. Lo más importante, sin embargo, es que recibe el imprimatur de los “expertos”. Quienes realmente deberían saber más se apuntan a la histeria. Así como los “profesionales de la salud mental” de hace una generación apoyaban los engaños sobre abuso infantil, e incluso participaban en la persecución de los injustamente acusados, del mismo modo han alimentado el fuego del engaño transgénero.

El movimiento transgénero recibió un gran impulso cuando la APA (The American Psychiatric Association) revisó su edición de 2013 del Diagnostic and Statistical Manual of Psychiatric Disorders (DMS-5), y eliminó el “trastorno de identidad de género” de la lista de “trastornos” psiquiátricos, reclasificándolo como “disforia de género”. Más que validar científicamente la agenda transgénero, la actuación de la APA fue una llamativa dimisión de la responsabilidad personal en beneficio de la corrección política.

A diferencia de las enfermedades médicas, los trastornos psiquiátricos carecen de marcadores biológicos diagnósticos: no hay datos físicos ni tests de laboratorio ni estudios de imágenes. Los diagnósticos psiquiátricos consisten en la comprobación de listas de síntomas determinados por el consenso científico. No debe sorprender que ese proceso sea exquisitamente reactivo a los vientos culturales y políticos dominantes. Ante la ausencia de marcadores biológicos que definan las enfermedades, son infinidad las enfermedades mentales y emocionales que pueden denominarse trastornos psiquiátricos. Puede ser muy beneficioso para un movimiento activista movido por un interés cualquiera apuntarse el éxito de legitimar su causa como un trastorno mental, y también para una industria farmacéutica inclinada a recurrir a los fármacos psicotrópicos para tratar cualquier nueva enfermedad mental.

Así definía el DSM, manual diagnóstico de referencia en Psiquiatría, el trastorno de identidad sexual. En 2013 fue redenominado como "disforia de género", asumiendo el concepto no científico de "género asignado".

Activismo científico + Relativismo = Insensatez
Sin embargo, el proceso trabaja en ambas direcciones. Los “trastornos” psiquiátricos van y vienen en respuesta a modas e intereses concretos. Para el movimiento de liberación sexual, la ventaja política consiste en eliminar trastornos ofensivos. En 1973 consiguieron que la APA, simplemente por votación de sus miembros, quitase la homosexualidad de su listado de trastornos.

Posteriormente, el movimiento se fusionó con el relativismo postmoderno, donde no hay valores universales o trascendentes, sólo convenciones sociales y culturales. La doctrina, aplicada al género, afirma que el género –sexo masculino o femenino- es meramente una construcción social, no un hecho biológico, y está sujeto a cambios según el deseo de cada cual. Las personas pueden ser del género que elijan como “género alternativo” o incluso quedarse fuera de todo el entramado de género.

Ésa fue la agenda que la APA asumió cuando quitó el “trastorno de identidad de género” del DSM-5. Sin embargo, más que simplemente eliminar el concepto de identidad de género, que oficialmente ya no es un trastorno, creó una nueva “clase diagnóstica” llamada “disforia de género”. Esto llevó aún más lejos el asalto al sentido común, pues ahora los psiquiatras, supuestos expertos en distinguir entre la fantasía y la realidad, ponen su sello de aprobación a la histeria transgénero.

Sólo los niños prelógicos y los adultos psicóticos creen en el pensamiento mágico, eso de que “basta con desearlo”. Sin embargo, la “disforia de género” queda caracterizada como una “incongruencia de género”: el sentimiento de insatisfacción con el género “asignado” al nacimiento, y el deseo de tener otro género, convierten a uno en una persona diferente. Reclamar la verdadera (“deseada”) identidad de género puede precisar cirugía de reasignación de sexo, un tratamiento aprobado por la APA para la “nueva clase diagnóstica” de la disforia de género. El tortuoso vocabulario del DSM fabricado para catalogar el posible espectro de variaciones de género produciría risa si no fuese tan trágico.

El rechazo al diagnóstico impide el necesario tratamiento
La tragedia, por supuesto, es que la gente que sufre por problemas de identidad no recibe la ayuda que necesita. La anorexia nerviosa es otro trastorno caracterizado por una distorsión de la imagen corporal. Sin embargo, en contraste con los transgénero (a quienes se ayuda representando un engaño a base de hormonas y “reasignación de sexo”), a las personas con una percepción enfermiza e irreal de sí mismas como obesas o gordas no se les impone una dieta de reducción de peso. Al revés: se diagnostica la anorexia como un trastorno psiquiátrico y se la trata apropiadamente con psicoterapia.

El doctor Corradi compara la diferencia de trato que recibe el trastorno de identidad de género con respecto a la anorexia, siendo ambas percepciones distorsionadas sobre uno mismo.

La anorexia y la “disforia de género” están entre las muchas manifestaciones de conflicto psicológico que pueden suceder durante las “crisis de identidad” de la adolescencia, un momento importante en el desarrollo en la formación de la identidad. Es una época de rápidos cambios físicos y fuertes deseos sexuales. La confusión de género –el deseo de ser del sexo opuesto, o incluso de no tener ningún sexo (sin-género)– pueden ser simplemente una pausa temporal del joven mientras resuelve el conflicto entre la certeza y la seguridad de los vínculos parentales y las atractivas pero temibles urgencias de la autonomía y la sexualidad adultas.

El ascetismo –la renuncia a la sexualidad y a los placeres sensuales en general, convirtiéndose de hecho en asexuales y antihedonistas- es otro parapeto que usan los jóvenes. Es llamativamente similar a la disforia de género en su propósito de conseguir un alivio temporal en la confusión sobre la propia sexualidad emergente y la ansiedad por las exigencias de la edad adulta.

La gran mayoría de esos mecanismos de defensa son transitorios, y útiles cuando las tormentas de la adolescencia son más intensas, pero ya no son necesarios cuando surge una percepción estable de uno mismo. (El más común es, quizá, la idealización adolescente de los famosos. Que muchas de esas figuras populares sean andróginas ilustra la naturaleza de estas identificaciones como una respuesta ante el conflicto sexual y de género.) Muy pocos jóvenes que hacen dietas severas se vuelven anoréxicos. No muchos adolescentes ascéticos se convierten en monjes de clausura. Por el contrario, jóvenes insatisfechos con su género reciben hormonas e incluso son sometidos a cirugía de reasignación de sexo. Un conflicto temporal del desarrollo es sometido a tratamientos en ocasiones irreversibles y que trastocan tu vida.

Reforzar el engaño hiere a las personas
Aún más lamentable es la utilización de estos “tratamientos” en niños preadolescentes cuyo pensamiento prelógico difumina los límites entre la fantasía y la realidad. Los padres jóvenes preocupados por sus hijos necesitan el consejo de quienes conocen el desarrollo infantil normal. Por desgracia, a veces es difícil conseguir un buen consejo. Temerosos de ser vistos como “anticuados”, “ignorantes” o “intolerantes”, quienes debería saber más no están dispuestos a confiar en su propio sentido común y en la sabiduría de generaciones.

Si una niña de cuatro años, temerosa de ser sustituida en el afecto de sus padres por un nuevo hermanito, proclama que es un chico, sus sensatos padres no comienzan a tratarla como si fuera un chico. No asumen que es transgénero. Por el contrario, la abrazan y le aseguran que ella es su preciosa hijita a quien tanto quieren. Los padres que permiten a los niños preadolescentes elegir si quieren ser chicos o chicas han dimitido de su papel como adultos racionales, y son ellos quienes necesitan ir al psiquiatra.

Sin duda, formar una identidad personal estable es un asunto complicado. En algunas personas se prolonga y nunca llegan a conseguirlo. Aunque la adolescencia y la edad adulta joven pueden ser una época fundamental para construir la propia identidad personal, ésta se ve sometida durante el ciclo vital a retos inevitables, así como a factores estresantes específicos de cada uno.

Stefonknee Wolscht, padre de 7 hijos, consiguió ser adoptado como niña de 6 años. El doctor Corradi señala el daño que se hace utilizando a personas que necesitan un tratamiento individualizado como parte indiferenciada de una causa política.

La edad madura es un momento desafiante para muchas personas. Los hombres y mujeres de edad mediana que se sienten insatisfechos con sus vidas pueden representar fantasías románticas irreales en un intento de rehacerse a sí mismos. A menudo esto conduce a la tragedia del divorcio y a la destrucción familiar. El movimiento transgénero ha animado la más irreal fantasía imaginable: que cambiando de sexo uno puede resolver lo que es siempre una insatisfacción multidimensional con uno mismo.

Por qué algunas personas quieren creer que son transgénero
Las características que definen la identidad personal son los elementos nucleares de la personalidad. Las personas con una imagen de sí mismas crónicamente inestable, baja autoestima y una enfermiza visión de sí mismas están pobremente equipados para lidiar con el estrés de la vida cotidiana. Este grupo constituye la mayor parte de quienes, autoidentificados como transgénero, se someten a un régimen de cambio de sexo total con tratamiento de hormonas y cirugía de “reasignación de sexo”.

Sin embargo, la mayor parte de quienes sufren de trastornos comunes de personalidad no focalizan en la insatisfacción de género la causa de su disfunción global y no consideran el cambio de sexo como un remedio. ¿Por qué entonces unas cuantas personas con un trastorno de identidad complejo y multidimensional deciden que su problema consiste en que se les ha “asignado” el sexo equivocado? La respuesta reside tanto en la naturaleza del trastorno de personalidad mismo, como en las poderosas influencias sociales, culturales y políticas.

Aportando líderes activistas y una causa “noble”, el movimiento LBGT ha conseguido un éxito enorme explotando las vulnerabilidades psicológicas de las personas que carecen de un sentido coherente de sí mismas. Alimentado con el éxito de la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, el movimiento ha adquirido un aura de imbatibilidad.

El éxito de la cruzada por los derechos transgénero, basada como está en el engaño cultural de negar la diferencia biológica entre los sexos, podría sugerir que no hay límites para un movimiento que tiene como objetivo redefinir la cultura estadounidense y sus instituciones. Unirse a una fuerza tan poderosa puede ser una experiencia emocionante para alguien cuya identidad se define en buena medida por las personas y las causas con las que se identifica.

El transgenerismo es una política de identidad
El movimiento transgénero ha hecho un uso inteligente de la poderosa fuerza de la identidad política. Es evidente que la identidad personal, el sentimiento global que uno tiene de sí mismo, no consiste en el género más que en la raza, la etnia, la religión o la clase. Esas son, sin embargo, las categorías sobre las que se construye la identidad política. Para ser políticamente eficaces, las políticas de identidad tienen que aglutinar personas en grupos que borran las identidades y características personales. En las identidades políticas no hay individuos, solo masas amorfas de gente con una propiedad común y definitoria que pueda explotarse para un propósito político.

Ese proceso explota las diferencias entre la gente (culturales, sociales, étnicas, religiosas, etc.) para fabricarse un electorado con los agraviados, los marginados y aquellos a quienes se conduce a creer que son marginados. Se les asegura que un grupo de interés compensará sus reclamaciones: normalmente, un partido político que se beneficia electoralmente de activarlos como grupo de víctimas. Por definición, los victimizados tienen que tener victimizadores, a quienes la comunidad de los agraviados denigra como opresores.

Esta amarga fórmula de polarización sitúa a los “transgénero” como un conjunto amorfo de personas odiosamente oprimidas. No se distingue entre los grupos enormemente dispares de “disforia de género”. Como hemos descrito, abarcan desde expresiones transitorias de “incongruencia” de género que tienen lugar en el proceso de desarrollo normal, a los problemas más profundamente arraigados de identidad personal que son sintomáticos de trastornos de la personalidad.

Irónicamente, a los individuos se les roba su identidad personal y se les convierte en miembros anónimos de la comunidad de identidad de género: los “transgénero”. En vez del asesoramiento individual y la psicoterapia personalizada que deberían recibir quienes alcanzan un determinado nivel de angustia, el remedio es “de talla única”. Una persona transgénero puede convertirse en cualquier género que desee, o no tener ningún género. Pueden denominarse a sí mismos con cualquier nombre que elijan, tomar hormonas y “reasignar” su sexo quirúrgicamente. Todo esto, con el apoyo crédulo de personas e instituciones que han sucumbido al contagio del delirio cultural.

A los individuos se les arranca su identidad personal en la medida en que se convierten en peones de la amplia agenda LGBT. Como han conseguido ganar poder judicial y político, los objetivos LGBT no parecen contentarse con menos que con una total aceptación pública de cualquier variedad de expresión sexual que elijan, y tolerancia cero para el disidente. El transgenerismo es la vanguardia de la actual ofensiva. La amarga lucha social que ha suscitado indica lo lejos que llegará el movimiento para destruir a la oposición.

Demonizar a la oposición
¿Quiénes son la oposición? Fieles a la política de identidades, la caracterizan como una multitud de intolerantes llenos de odio que niegan a los transgénero sus derechos humanos básicos. No puede haber otra explicación si alguien cree que el transgenerismo desafía tanto la razón como las leyes de la biología.

Los demonizados, por supuesto, son quienes tienen una fe religiosa. Buena parte del mundo occidental ha sido secularizado y convertido en anti-religioso, pero todavía queda en Estados Unidos una capa fuerte de creencia religiosa. A pesar de estar fundamentados en un sistema de valores judeocristiano que tiene milenios, los partidarios de un código de moralidad sexual que difiera de la agenda LGBT de liberación sexual son vistos como el último bastión de la oposición. Consecuentemente, la expresión de creencias religiosas sinceramente creídas es atacada como incitadora al odio e intolerante. Los creyentes son objeto de burla como catetos y paletos poco sofisticados, aferrándose desesperadamente a sus armas y a su religión mientras resisten al triunfo inevitable de la modernidad racional.

Los grandes medios de comunicación progresistas figuran a la cabeza de las instituciones que caminan de la mano con las tácticas divisorias de las políticas de identidad. Los aduladores relatos de anécdotas y los testimonios individuales de personas que se han practicado cirugía de cambio de sexo aparecen en reportajes de medios serviles que apoyan y animan la agenda transgénero. Se elogia especialmente a los famosos transgénero, y se cumple a rajatabla la norma de aplicar a cada cual el pronombre de género que prefiera.

Cualquier oposición religiosa o moral al movimiento es caracterizada como incitadora al odio y discriminatoria. En ningún lado se refleja el testimonio de desilusión y depresión de quienes han lamentado haberse operado. Al prescindir de evidencias clínicas e investigaciones convincentes que apoyan la idea (de sentido común) de que la cirugía no es el tratamiento adecuado para un trastorno psicológico, la profesión psiquiátrica es ciertamente más culpable (aunque uno se pregunta qué fue de los reportajes responsables y de la honrosa tradición del periodismo de investigación).

La Larga Marcha a través de las instituciones
A la vez que los medios de comunicación, la izquierda política ha abrazado calurosamente la finalidad evidente del movimiento LGBT de rehacer el tejido social y las tradiciones culturales de la vida estadounidense y reconstruir la sociedad para satisfacer sus demandas. No parece haber límite en los esfuerzos por silenciar a los disidentes. Los creyentes religiosos están siendo demonizados, y muchos temen que incluso la libertad del púlpito resulte amenazada. No se duda en utilizar los tribunales para imponer la voluntad de una exigua minoría sobre la población general, incluso al extremo de cambiar las costumbres de toda la nación sobre el uso del cuarto de baño.


Los problemas de una parte ínfima de la sociedad norteamericana, convertidos en bandera política por el lobby LGBT asumida como propia por la Administración Obama, han polarizado a la sociedad, al transformarse en imposiciones legales incluso en escuelas. "¡Intolerante!" es el insulto que recibe la niña en esta caricatura de la situación.

Las objeciones de la mayoría, incluso si se basan en la privacidad o en proteger a los niños de la exposición prematura a cuestiones sexuales, son sencillamente ignoradas. Muchas de nuestras instituciones académicas de élite se emplean a fondo en alterar nuestro lenguaje elemental, promocionando el uso de los numerosos neologismos inventados para etiquetar las nuevas variedades de género.

La decisión del gobierno federal de permitir a las personas transgénero participar abiertamente en los Ejércitos, a las mujeres servir en tareas de combate, y con el tiempo tener unos militares totalmente integrados sexualmente, ilustra hasta qué punto ha triunfado la corrección política. Que hombres y mujeres en el intenso e íntimo contacto que implica el servicio militar pueda convertirse en una fuerza de combate altamente eficaz, en un grupo formado no por hombres y mujeres sino por soldados genéricos, probaría que el género es simplemente una creación. También refutaría las leyes de la naturaleza humana. El delirio consiste precisamente en creer que el hombre y la mujer no se comportarán según su biología.

Está por ver qué efecto tendrá en nuestra sociedad y en sus instituciones, incluyendo las militares, el delirio transgénero. Por el contrario, la influencia destructiva de las políticas de identidad es inmediata y muy personal para los transgénero. Como miembros sin rostro de un grupo de político con intereses específicos, no sólo se les está robando su distinción como individuos sino también su oportunidad de recibir un tratamiento eficaz.

Las vicisitudes de la vida –conflictos del desarrollo, factores estresantes en el ciclo vital, trastornos de personalidad–, que en ellos se expresan en forma de insatisfacción o confusión de género, son los mismos que pueden desafiar el sentimiento de seguridad en uno mismo que pueda tener cualquiera y causarle estrés emocional. De hecho, ese estrés es lo que con mayor frecuencia hace que la gente acuda a la consulta del psiquiatra y a los psicólogos clínicos. La gente etiquetada como “transgénero” o “disforia de género” no merecen menos asesoramiento psicológico individual ni menos consejo personalizado o psicoterapia.

Según enseña la historia, los delirios populares contagiosos que niegan el sentido común y la realidad siguen su curso hasta morir. Ese será probablemente el destino de la causa transgénero. Pero antes de que se derrumbe por su propio peso, mucha gente sufrirá un daño irreparable.


ReL20 enero 2017, Traducción de Carmelo López-Arias.

Pequena agenda do cristão

SeGUNDa-Feira



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)


Propósito:
Sorrir; ser amável; prestar serviço.

Senhor que eu faça ‘boa cara’, que seja alegre e transmita aos outros, principalmente em minha casa, boa disposição.

Senhor que eu sirva sem reserva de intenção de ser recompensado; servir com naturalidade; prestar pequenos ou grandes serviços a todos mesmo àqueles que nada me são. Servir fazendo o que devo sem olhar à minha pretensa “dignidade” ou “importância” “feridas” em serviço discreto ou desprovido de relevo, dando graças pela oportunidade de ser útil.

Lembrar-me:
Papa, Bispos, Sacerdotes.

Que o Senhor assista e vivifique o Papa, santificando-o na terra e não consinta que seja vencido pelos seus inimigos.

Que os Bispos se mantenham firmes na Fé, apascentando a Igreja na fortaleza do Senhor.

Que os Sacerdotes sejam fiéis à sua vocação e guias seguros do Povo de Deus.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?




12/02/2017

Fátima: Centenário


Senhora de Fátima:


Neste ano do Centenário da tua vinda ao nosso País, cheios de confiança vimos pedir-te que continues a olhar com maternal cuidado por todos os portugueses.

No íntimo dos nossos corações instala-se alguma apreensão e incerteza em relação a este nosso País.

Sabes bem que nos referimos às diferenças de opinião que se transformam em desavenças, desunião e afastamento; aos casais desfeitos com todas as graves consequências; à falta de fé e de prática da fé; ao excessivo apego a coisas passageiras deixando de lado o essencial; aos respeitos humanos que se traduzem em indiferença e falta de coragem para arrepiar caminho; às doenças graves que se arrastam e causam tanto sofrimento.

Faz com que todos, sem excepção, nos comportemos como autênticos filhos teus e com a sinceridade, o espírito de compreensão e a humildade necessárias para, com respeito de uns pelos outros, sermos, de facto, unidos na Fé, santos e exemplo para o mundo.
Que nenhum de nós se perca para a salvação eterna.

Como Paulo VI, aqui mesmo em 1967, te repetimos:

Monstra te esse Matrem”, Mostra que és Mãe.

Isto te pedimos, invocando, uma vez mais, ao teu Dulcíssimo Coração, a tua protecção e amparo.


AMA, Fevereiro, 2017

Há-de urgir-te a caridade de Cristo

Tens necessidade de vida interior e de formação doutrinal. Exige-te! – Tu, cavalheiro cristão, mulher cristã, tens de ser sal da terra e luz do mundo, porque estás obrigado a dar exemplo com um santo descaramento. Há-de urgir-te a caridade de Cristo e, ao sentires-te e saberes-te outro Cristo a partir do momento em que lhe disseste que o seguias, não te separarás dos teus semelhantes – os teus parentes, os teus amigos, os teus colegas –, da mesma maneira que o sal não se separa do alimento que condimenta. A tua vida interior e a tua formação abrangem a piedade e o critério que deve ter um filho de Deus, para temperar tudo com a sua presença activa. Pede ao Senhor para seres sempre esse bom condimento na vida dos outros. (Forja, 450)

Um cristão não pode reduzir-se aos seus problemas pessoais, pois tem de viver face à Igreja universal, pensando na salvação de todas as almas.

Deste modo, até aquelas facetas que poderiam considerar-se mais íntimas e privadas – a preocupação pelo progresso interior – não são, na realidade, individuais, visto que a santificação forma uma só coisa com o apostolado. Havemos de esforçar-nos, na nossa vida interior e no desenvolvimento das virtudes cristãs, pensando no bem de toda a Igreja, dado que não poderíamos fazer o bem e dar a conhecer Cristo, se na nossa vida não se desse um esforço sincero por realizar os ensinamentos do Evangelho.

Impregnadas deste espírito, as nossas orações, ainda que comecem por temas e propósitos aparentemente pessoais, acabam sempre por ir ter ao serviço dos outros. E, se caminharmos pela mão da Virgem Santíssima, Ela fará com que nos sintamos irmãos de todos os homens, porque todos somos Filhos desse Deus de que Ela é filha, esposa e mãe.


Os problemas dos outros devem ser os nossos problemas. A fraternidade cristã deve estar bem no fundo da nossa alma, de tal modo que nenhuma pessoa nos seja indiferente. Maria, Mãe de Jesus, que O criou, O educou e O acompanhou durante a sua vida terrena e agora está junto d'Ele nos Céus, ajudar-nos-á a reconhecer Jesus em quem passa ao nosso lado, tornado presente para nós nas necessidades dos nossos irmãos, os homens. (Cristo que passa, 145)

Evangelho e comentário

Tempo comum


Evangelho: Mt 5, 20-28

Naquele tempo, disse Jesus aos seus discípulos: «Se a vossa justiça não superar a dos escribas e fariseus, não entrareis no reino dos Céus. Ouvistes que foi dito aos antigos: ‘Não matarás; quem matar será submetido a julgamento’. Eu, porém, digo-vos: Todo aquele que se irar contra o seu irmão será submetido a julgamento. Ouvistes que foi dito: ‘Não cometerás adultério’. Eu, porém, digo-vos: Todo aquele que olhar para uma mulher com maus desejos já cometeu adultério com ela no seu coração. Ouvistes ainda que foi dito aos antigos: ‘Não faltarás ao que tiveres jurado, mas cumprirás diante do Senhor o que juraste’. Eu, porém, digo-vos que não jureis em caso algum. A vossa linguagem deve ser: ‘Sim, sim; não, não’. O que passa disto vem do Maligno».

Comentário:

Há uma “declaração” de Jesus neste trecho de São Mateus que, forçosamente, nos fará pensar detidamente:

«todo aquele que olhar para uma mulher, cobiçando-a, já cometeu adultério com ela no seu coração»

Aqui se vê a importância da “guarda da vista” porque ver é algo muito diferente de reparar.

Quantos pecados – por vezes bem sórdidos – têm a sua origem na vista?

Aliás, todo o pecado, por assim dizer, é sórdido, mau, aberrante, mas, e no caso vertente, ninguém ignora que o nosso pensamento e imaginação nos levam por vezes por caminhos de incrível perversidade.

Basta um segundo, um fugaz pensamento, um desejo mal expresso e, todavia, deixámo-nos corromper.

Tenhamos bem presente o seguinte:

Ao demónio não lhe interessa nada que nos concentremos na oração, que, inclusive, nos preparemos com todo o amor e compunção para receber a Comunhão Eucarística e, assim, não raramente nos assedia com pensamentos ou desejos torpes precisamente nesses momentos.

Eu diria que “a força da tentação” estará em relação directa com a intensidade da nossa união com Deus.


(ama, comentário sobre Mt 5, 20-28, 2016.11.17)

Leitura espiritual

A CIDADE DE DEUS

Vol. 1

LIVRO VI

CAPÍTULO VII  

Semelhança e concordância entre a teologia mítica e a teologia civil.

E, pois, à teologia civil que se reduz a teologia fabulosa, teatral, cénica, plena de ignomínias e de torpezas; e a que justificadamente é considerada como inteiramente digna de rejeição e de condenação, mais não é que uma parte da outra tida como digna de ser cultivada e observada; e, como me propus demonstrar, certamente não é uma parte heterogénea, estranha a todo o corpo, a ele indevidamente unida e indevidamente dele dependente — mas antes em perfeita harmonia com o corpo, como um membro a ele adaptado com exactidão.

Que outra coisa, mostram efectivamente essas está­ tuas, formas, idades, sexo e vestuário dos deuses? Se os poetas apresentam um Júpiter barbudo e um Mercúrio imberbe, os pontífices não fazem o mesmo? O enorme pénis1 atribuído a Priapo pelos histriões, não o é também pelos sacerdotes? Apresenta-se este deus nos lugares sagrados, para ser adorado, de forma diferente da que se apresenta nos teatros para provocar a risota? Será que o velho Saturno e o efebo Apoio são personagens dos histriões e não estátuas dos templos?  Porque é que Forculus, que preside às portas, e Limentinus, que preside aos umbrais, são deuses masculinos, ao passo que Cárdea, a guardiã dos gonzos (cardines), que se encontra no meio deles, é fêmea? Não se encontram nos livros referentes às coisas divinas pormenores considerados pelos poetas sérios como indignos dos seus versos? Não é verdade que a Diana do teatro é portadora de armas e a da cidade se apresenta como uma simples donzela? Será que o Apoio que em cena é tocador de cítara, deixa de o ser em Delfos? Estes pormenores são ainda muito honestos em comparação com outros bem torpes. Que ideia fizeram de Júpiter os que colocaram a sua ama no Capitólio? Não vêm eles assim confirmar a teoria de Evémero, que, com a verborreia dum mitólogo, mas com a precisão de um historiador, escreveu que todos estes deuses tinham sido homens, simples mortais? E que mais quiseram senão transformar em galhofa as cerimónias sagradas os que sentaram os Epulões, deuses parasitas de Júpiter, à mesa deste? Com efeito, se um farsante anunciasse que alguns parasitas foram convidados para o banquete de Júpiter, é evidente que se julgaria que o que ele pretendia era fazer rir. Foi Varrão quem o disse, e disse-o, não para fazer troça dos deuses, mas para lhes prestar homenagem. E são os livros que tratam dos assuntos divinos, e não os que tratam dos humanos, que o testemunham; e este testemunho encontra-se, não nas passagens em que escreveu acerca dos jogos cénicos, mas naquelas em que expõe os direitos capitolinos! Varrão vê-se finalmente forçado por todos estes factos a confessar que julgaram os deuses sensíveis aos prazeres humanos precisamente porque os tinham representado com feições humanas.

Aliás, os espíritos malignos não puseram de parte as suas tarefas para confirmarem, zombando das inteligências humanas, estas nocivas ideias. Um exemplo: o guarda de um templo de Hércules, encontrando-se uma vez de folga, em dia de feriado, começou a jogar aos dados consigo mesmo; as suas mãos lançavam alternadamente os dados, uma por Hércules, a outra por si próprio; e o combinado era que, se ganhasse, a si próprio ofereceria uma boa ceia e pagaria a uma amante com os dinheiros do templo — e se a vitória fosse de Hércules, este do seu próprio dinheiro se serviria para os seus prazeres. Mas, uma vez vencido por si próprio, como se o tivesse sido por Hércules, obsequiou-o com a ceia devida à famosa meretriz Larentina. Esta adormeceu no templo e viu-se em sonhos nos braços de Hércules, que lhe disse que o primeiro jovem que encontrasse ao sair do templo lhe daria a recompensa, que devia considerar como se de Hércules fosse recebida. Ao sair, o primeiro com quem se encontrou foi o riquíssimo jovem Tarúcio. Este manteve-a consigo, durante muito tempo, como amante e, por sua morte, instituiu-a sua herdeira. Posta assim na posse de uma avultadíssima fortuna, para não parecer ingrata ao favor divino, declarou o povo romano seu universal herdeiro, julgando que assim praticava uma obra altamente grata aos deuses. Quando ela desapareceu, descobriram o seu testamento, o que, segundo se diz, lhe valeu mesmo as honras divinas.

Se os poetas imaginassem, se os farsantes representassem tais histórias, dir-se-ia, sem dúvida, que elas respeitam à teologia fabulosa e julgar-se-ia preciso eliminá-las da teologia civil por contrárias à sua dignidade. Mas, quando um tão grande mestre atribui estas torpezas, não aos poetas, mas aos povos, não aos comediantes mas aos ritos sagrados, não aos teatros mas aos templos, isto é, não à teologia fabulosa mas à teologia civil — têm os histriões desculpa quando representam nas suas comédias tamanhas desonestidades dos deuses; mas os sacerdotes é que não têm a menor desculpa quando, nas cerimónias pretensamente sagradas, procuram reconhecer aos deuses uma honestidade de que não são dotados.

Juno tem os seus ritos próprios, que se celebram em Samos, ilha da sua predilecção, onde ela foi dada em casamento a Júpiter; Ceres tem os seus ritos próprios, através dos quais se tenta encontrar Prosérpina raptada por Plutão; também Vénus tem os seus e neles se chora Adónis, seu jovem e formosíssimo amante, morto à dentada por um javali; a mãe dos deuses tem ritos próprios em que Átis, o belo adolescente que ela amava e que, por ciúme feminino, ela castrou, é chorado pelos desgraçados da mesma forma mutilados, a que chamam «galos». Se estes ritos são mais disformes que as torpezas cénicas — para quê tantos esforços em separar as ficções dos poetas acerca dos deuses (ficções próprias, claro está, do teatro) da teologia civil instituída, conforme se diz, para a cidade, como se separa o ignóbil e o obsceno do honesto e do decente? O que se deve antes é dar graças aos histriões por pouparem os olhares dos espectadores e por não porem a descoberto nas suas representações todas as ignomínias que se escondem por detrás dos muros dos templos.

Poderá pensar-se algo de bom acerca dos mistérios que se cobrem de trevas, quando os que se desenvolvem em plena luz são já tão abomináveis? Que ritos se praticam na sombra por intermédio desses castrados e invertidos, (molles) é lá com eles! Mas o que não puderam foi manter ocultos esses homens, desgraçada e vergonhosamente efeminados e corrompidos. Vejam se conseguem convencer seja quem for de que, pelo ministério de tais homens, realizam algo de santo, já que não podem negar que tais práticas se encontram entre as suas coisas santas. Ignoramos o que lá se faz, mas sabemos quem o faz. Conhecemos o que se passa em cena, onde nunca apareceu, nem mesmo no coro de meretrizes, um castrado ou um invertido. Todavia, são homens torpes e infames que representam nesses espectáculos — porque pessoas honestas não o poderiam fazer. Que ritos são esses em que a piedade escolhe para ministros seres que até a obscenidade do teatro (thymelica) se recusa a admitir no seu seio?

CAPÍTULO VIII

Interpretações naturais que os doutores pagãos pretendem dar acerca dos seus deuses.

Mas, conforme eles afirmam, tudo isto comporta interpretações fisiológicas, isto é, fundadas em razões naturais. Como se nesta discussão tratássemos da física em vez da teologia, da ciência da natureza em vez da ciência de Deus! Embora o verdadeiro Deus seja Deus por natureza e não por conceito, — todavia, nem toda a natureza é Deus: claro que o homem é natureza, o animal, a árvore, a pedra são natureza, — mas nada disto é Deus.

Mas se, quando se trata das coisas sagradas da mãe dos deuses, o fundamento desta interpretação consiste em considerar a Terra como mãe dos deuses, — para quê continuarmos a nossa investigação, para quê indagarmos o resto? Concebe-se prova mais evidente a favor da opinião dos que pretendem que todos os deuses foram homens? Se nasceram da Terra, pois então a Terra é sua mãe. Ora, em verdadeira teologia, a Terra é obra de Deus e não sua mãe. De resto, seja qual for a maneira de interpretar os mistérios desta deusa, referindo-os à natureza — o que de forma nenhuma é conforme à natureza, mas antes a ela contrário é, que os homens sirvam de mulheres. Esta doença, este crime, esta ignomínia (que só na tortura os homens de hábitos viciosos confessam), toma-se uma profissão na celebração desses mistérios.

Por outro lado, se estes ritos, que se provou serem mais ignóbeis do que as torpezas da cena, encontram a sua justificação e a sua purificação nas interpretações que neles descobrem sinais de factos naturais — porque é que se não consideram também justificadas e purificadas as ficções poéticas? Porque, afinal, também no mesmo sentido muitos as têm interpretado. Assim, a história nefanda e atroz de Saturno devorar seus filhos é interpretada por alguns simbolizando o decurso do tempo que vai consumindo tudo o que gera; ou então, na opinião do próprio Varrão, Saturno significaria as sementes que voltam de novo à terra donde saíram. Outros propõem outras explicações para este caso e semelhantes para outros casos.

E, contudo, chamam fabulosa a esta teologia — e censuram-na a ela e a todas as suas interpretações simbólicas; rejeitam-na, reprovam-na, separam-na tanto da teologia natural (a dos filósofos) como da teologia civil (a da cidade e dos povos) de que estamos a tratar, como merecedora de repúdio, porque as suas ficções são indignas dos deuses. A razão deste repúdio está no facto de que os homens tão argutos e doutos que escreveram sobre a questão entendiam que era preciso reprovar as duas teologias — a fabulosa e a civil; ousavam reprovar a primeira, mas não a segunda; apresentaram, portanto, a fabulosa como digna de condenação e expuseram a outra (a civil) como sua semelhante. Procederam assim, não para que esta fosse mantida com preferência àquela, mas para que se visse que tão censurável era uma como a outra, e, desta maneira, sem prejuízo para os que receavam censurar a teologia civil, este duplo desprezo permitia à teologia chamada natural impor-se aos melhores espíritos. Porque tanto a civil como a fabulosa, ambas são fabulosas e ambas são civis; verificará que ambas são fabulosas quem reparar na vacuidade e na obscenidade de ambas; notará que ambas são civis quem observar que os jogos cénicos que respeitam à fabulosa também se verificam nas festividades dos deuses da cidade e fazem parte do culto público.

Como se pode então atribuir a qualquer destes deuses o poder de concederem a vida eterna, se tanto as estátuas como o seu culto os apresentam nas suas formas, idades, sexo, costumes, casamentos, geração e ritos, tão semelhantes aos deuses fabulosos tão claramente reprovados? Tudo isto mostra que:

ou eles foram homens, em honra dos quais, por causa do teor da sua vida ou da sua morte, se instituíram ritos sagrados e solenidades, introduzindo e fomentando os demónios este erro;

ou se admite, pelo menos, que estes espíritos imundos, aproveitando todas as ocasiões, se insinuaram nas inteligências dos homens para os enganarem.


(cont)

(Revisão da versão portuguesa por ama)


Doutrina – 223

CATECISMO DA IGREJA CATÓLICA

Compêndio


PRIMEIRA PARTE: A PROFISSÃO DA FÉ
SEGUNDA SECÇÃO: A PROFISSÃO DA FÉ CRISTÃ
CAPÍTULO SEGUNDO

CREIO EM JESUS CRISTO, O FILHO UNIGÉNITO DE DEUS

«JESUS CRISTO DESCEU AOS INFERNOS, RESSUSCITOU DOS MORTOS AO TERCEIRO DIA»


Que «sinais» atestam a ressurreição de Jesus?



Para além do sinal essencial constituído pelo túmulo vazio, a Ressurreição de Jesus é atestada pelas mulheres que foram as primeiras a encontrar Jesus e o anunciaram aos Apóstolos. A seguir, Jesus «apareceu a Cefas (Pedro) e depois aos Doze. Seguidamente, apareceu a mais de quinhentos irmãos de uma só vez» (1 Cor 15,5-6) e a outros ainda. Os Apóstolos não teriam podido inventar a Ressurreição, uma vez que esta lhes parecia impossível: de facto, Jesus repreendeu-os pela sua incredulidade.

Tratado da vida de Cristo 147

Questão 51: Da sepultura de Cristo

Art. 3 — Se o corpo de Cristo se reduziu a cinza, no sepulcro.

O terceiro discute-se assim. — Parece que o corpo de Cristo se reduziu as cinzas, no sepulcro.

1. — Pois, assim como a morte foi a pena do pecado dos nossos primeiros pais, assim a redução às cinzas. Porquanto foi dito ao primeiro homem - Tu és pó e em pó te tornarás, como refere a Escritura. Ora, Cristo padeceu a morte para nos livrar dela. Logo, também o seu corpo devia reduzir-se a cinzas, a fim de livrar o nosso dessa mesma redução.

2. Demais. — O corpo de Cristo era da mesma natureza que o nosso. Ora o nosso corpo logo depois da morte, começa a desfazer-se e a entrar em putrefacção; porque, desaparecido o calor natural, sobrevém o calor estranho, causa da putrefacção. Logo, parece que o mesmo devia ter-se dado com o corpo de Cristo.

3. Demais. — Como se disse, Cristo quis ser sepultado, para nos dar a esperança de ressurgir, mesmo do sepulcro. Logo, também devia ter sofrido a redução a cinzas, para dar a esperança de ressurgir aos que se acham reduzidos a cinzas, mesmo depois dessa redução.

Mas, em contrário, a Escritura: Não permitirás que o teu santo veja corrupção. O que, Damasceno explica, se refere à corrupção resultante da redução aos elementos.

Não convinha que o corpo de Cristo se putrefizesse ou fosse de qualquer modo reduzido a cinzas. Porque a putrefacção de qualquer corpo provém-lhe da debilidade da natureza, que não pode mais conservar-lhe a unidade. Ora, a morte de Cristo como dissemos, não podia ser resultante da debilidade da natureza, a fim de que não se pensasse que não foi voluntária. Por isso quis morrer não de doença, mas dos padecimentos que lhe foram impostos e aos quais se ofereceu espontaneamente. Donde, a fim de que a sua morte não lhe fosse atribuída à doença, Cristo não permitiu o seu corpo putrefazer-se de nenhum modo, nem de nenhum modo corromper-se; mas, para mostrar o poder divino, quis permanecesse incorrupto. Por isso diz Crisóstomo: Dos homens, os que procederam heroicamente, os próprios feitos lhe ornam a vida; mas suas glórias perecem com a morte, totalmente o contrário se deu com cristo. Pois, antes da cruz tudo lhe era tristeza e enfermidade; depois, porém de crucificado, tudo se lhe torna glorioso — a fim de saberes que não era um puro homem esse crucificado.

DONDE A RESPOSTA À PRIMEIRA OBJECÇÃO. — Cristo, não estando sujeito ao pecado, também não o estava à morte nem a ser reduzido a cinzas. Voluntàriamente, porém, sofreu a morte pela nossa salvação, pelas razões já apresentadas. Se, porém, o corpo lhe tivesse sido putrefato ou decomposto, isso teria sido antes em detrimento da salvação humana; pois então não acreditaríamos no seu poder divino. Por isso, da sua pessoa diz a Escritura: Que proveito há no meu sangue se desço à corrupção? Como se dissesse: Se o meu corpo se putrefizer, perder-se-á o proveito do sangue derramado.

RESPOSTA À SEGUNDA. — O corpo de Cristo, quanto à condição da natureza passível, foi putrescível, embora não quanto à causa do merecimento da putrefacção, que é o pecado. Mas o poder divino preservou o corpo de Cristo da putrefacção, como o ressuscitou da morte.

RESPOSTA À TERCEIRA. — Cristo ressurgiu dos mortos pelo seu poder divino, que não é coarctado por nenhum limite. Por onde, o facto de ter ressurgido do sepulcro era um argumento suficiente para estabelecer que os homens haveriam de ressuscitar, por esse poder divino, não só dos sepulcros, mas também de quaisquer cinzas.

Nota: Revisão da versão portuguesa por ama.

Hoy el reto del Amor es "volver a nacer"

DESENVUELVE TU REGALO

Por estas fechas, escuchamos comúnmente la típica frase: "Año nuevo, vida nueva"...

Y, en realidad, tiene más sentido del que le damos. El otro día leíamos en el Oficio que "en Navidad Jesús nace y, si nace Él, que es nuestra cabeza, nacemos también nosotros, que somos su cuerpo..."

Planteándome esto de "volver a nacer", le preguntaba al Señor qué suponía esto para mí.

Un niño que nace es todo corazón, un corazón que late. Hace poco: come, ríe, llora... pero sólo verle ya conmueve y alegra el corazón del que se acerca. Un corazón que late, eso es volver a nacer.

A lo largo de estos años de querer vivir de Cristo, mi Don y tarea está en gran parte en dejar que mi corazón pueda latir.

Sí, porque mi tendencia continua es que, inconscientemente, para no equivocarme, para no sufrir, desactivo el corazón y comienzo a actuar sin contar con él.

Esto nos suele ocurrir a las personas que en realidad somos todo corazón. Y es que en un momento dado experimentamos el sentir ridículo de uno mismo, o pensar que no se nos va a acoger por seguir lo que nos indicaba nuestro ser, y, de golpe y porrazo, metimos racionalidad al máximo, dejando a un lado el corazón.

De ahí en adelante actúas haciendo lo que se espera de ti o siguiendo el ideal que querrías alcanzar. Te haces mayor y dejas de hacer las cosas con corazón, no terminas de disfrutar haciéndolo. Parece que dejas de sentir, y, si dejas de sentir, es verdad, el sufrimiento se minimiza. Pero tampoco sentirás la auténtica alegría y la felicidad.
Y, lo que es aún peor, se pierde la sensibilidad para las cosas del Señor, porque Él sólo sabe hablar al corazón.

Pero, cuando Él entra en tu vida, su regalo es nacer de nuevo. En este día de Reyes, junto a tus regalos hay uno muy especial: un corazón de niño. Es para ti, para que comiences este año nuevo lleno de ilusión, de alegría.

Él te concede volver a ser niño, volver a dejar que tu corazón lata, porque toda tu seguridad es saberte en Sus brazos; puedes soltar y relajarte, ser tú mismo. Y el miedo a equivocarse o a sufrir disminuye al experimentar que es Él quien te cuida, y quien continuamente "enderezará lo torcido e igualará lo escabroso", y quien aumentará tus ganas de gozar de la vida y de todos los regalos que te hace cada día.

Hoy el reto del Amor es "volver a nacer". Sólo tienes que hacer una cosa... ¡desenvuelve tu regalo! Y a disfrutar de todo como un niño. Vive feliz y harás felices a los demás.

VIVE DE CRISTO
Año del Señor 2017, lerma, 6 de enero


Pequena agenda do cristão

DOMINGO



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)



Propósito:
Viver a família.

Senhor, que a minha família seja um espelho da Tua Família em Nazareth, que cada um, absolutamente, contribua para a união de todos pondo de lado diferenças, azedumes, queixas que afastam e escurecem o ambiente. Que os lares de cada um sejam luminosos e alegres.

Lembrar-me:
Cultivar a Fé

São Tomé, prostrado a Teus pés, disse-te: Meu Senhor e meu Deus!
Não tenho pena nem inveja de não ter estado presente. Tu mesmo disseste: Bem-aventurados os que crêem sem terem visto.
E eu creio, Senhor.
Creio firmemente que Tu és o Cristo Redentor que me salvou para a vida eterna, o meu Deus e Senhor a quem quero amar com todas as minhas forças e, a quem ofereço a minha vida. Sou bem pouca coisa, não sei sequer para que me queres mas, se me crias-te é porque tens planos para mim. Quero cumpri-los com todo o meu coração.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?

11/02/2017

Fátima: Centenário


Oração diária:


Senhora de Fátima:

Neste ano do Centenário da tua vinda ao nosso País, cheios de confiança vimos pedir-te que continues a olhar com maternal cuidado por todos os portugueses.
No íntimo dos nossos corações instala-se alguma apreensão e incerteza em relação a este nosso País.

Sabes bem que nos referimos às diferenças de opinião que se transformam em desavenças, desunião e afastamento; aos casais desfeitos com todas as graves consequências; à falta de fé e de prática da fé; ao excessivo apego a coisas passageiras deixando de lado o essencial; aos respeitos humanos que se traduzem em indiferença e falta de coragem para arrepiar caminho; às doenças graves que se arrastam e causam tanto sofrimento.
Faz com que todos, sem excepção, nos comportemos como autênticos filhos teus e com a sinceridade, o espírito de compreensão e a humildade necessárias para, com respeito de uns pelos outros, sermos, de facto, unidos na Fé, santos e exemplo para o mundo.

Que nenhum de nós se perca para a salvação eterna.

Como Paulo VI, aqui mesmo em 1967, te repetimos:

Monstra te esse Matrem”, Mostra que és Mãe.

Isto te pedimos, invocando, uma vez mais, ao teu Dulcíssimo Coração, a tua protecção e amparo.


AMA, Fevereiro, 2017

Enamora-te da Santíssima Humanidade de Jesus Cristo.

– Não te dá alegria que tenha querido ser como nós? Agradece a Jesus este cúmulo de bondade. (Forja, 547)

Obrigado, meu Jesus, porque quiseste fazer-te perfeito Homem, com um Coração amante e amabilíssimo, que ama até à morte e sofre; que se enche de júbilo e de dor; que se entusiasma com os caminhos dos homens, e nos mostra o que nos leva ao Céu; que se sujeita heroicamente ao dever, e se guia pela misericórdia; que vela pelos pobres e pelos ricos; que cuida dos pecadores e dos justos...

Obrigado, meu Jesus, e dá-nos um coração à medida do Teu! (Sulco, 813)

Nisto se define a verdadeira devoção ao Coração de Jesus: em conhecer a Deus e conhecermo-nos a nós mesmos, e em olhar para Jesus e recorrer a Ele – que nos anima, nos ensina, nos guia. A única superficialidade que pode haver nesta devoção é a do homem que não é integralmente humano e que, por isso, não consegue aperceber-se da realidade de Deus feito carne.


Cristo na Cruz, com o Coração trespassado de Amor pelos homens, é uma resposta eloquente – as palavras não são necessárias – à pergunta sobre o valor das coisas e das pessoas. (Cristo que passa, nn. 164–165)

Evangelho e comentário

Tempo comum

Nossa Senhora de Lourdes

Evangelho: Mc 8, 1-10

1 Naqueles dias, havendo novamente grande multidão e não tendo de comer, chamando os discípulos disse-lhes: 2 «Tenho compaixão deste povo, porque há já três dias que não se afastam de Mim e não têm que comer. 3 Se os despedir em jejum para as suas casas desfalecerão no caminho, e alguns deles vieram de longe». 4 Os discípulos responderam-Lhe: «Como poderá alguém saciá-los de pão aqui num deserto?». 5 Jesus perguntou: «Quantos pães tendes?». Responderam: «Sete». 6 Então ordenou ao povo que se sentasse no chão. Depois, tomando os sete pães, deu graças, partiu-os e dava-os a Seus discípulo s para que os distribuíssem; e eles os distribuíram pelo povo. 7 Tinham também alguns peixinhos. Ele os abençoou e mandou que fossem distribuidos.8 Comeram, ficaram saciados e dos pedaços que sobejaram recolheram sete cestos. 9 Ora os que comeram eram cerca de quatro mil. Em seguida Jesus despediu-os.10 Entrando logo na barca com os discípulos, passou ao território de Dalmanuta.

Comentário:

«Alguns vieram de longe», diz o Senhor.

Para nós que O temos tão perto dá-nos que pensar como tantas vezes cedemos à tentação de não participar na Missa dominical só porque temos de sair do conforto de nossa casa ou porque está a chover ou...

E se fizemos algum sacrifício o que tem de mais?

Será que O Senhor não o merece?

(ama, comentário sobre MC 8, 1-10 2014.02.15)