|
Padroeiros do blog: SÃO PAULO; SÃO TOMÁS DE AQUINO; SÃO FILIPE DE NÉRI; SÃO JOSEMARIA ESCRIVÁ
29/05/2018
Leitura espiritual
Segundo a edição de 1562
PRÓLOGO
CAPÍTULO 30/31
17.
Pasé también otro gran trabajo: que como todos los libros que leía que tratan
de oración me parecía los entendía todos y que ya me había dado aquello el
Señor, que no los había menester, y así no los leía, sino vidas de Santos, que,
como yo me hallo tan corta en lo que ellos servían a Dios, esto parece me
aprovecha y anima.
Parecíame
muy poca humildad pensar yo había llegado a tener aquella oración; y como no
podía acabar conmigo otra cosa, dábame mucha pena, hasta que letrados y el
bendito Fray Pedro de Alcántara me dijeron que no se me diese nada. Bien veo yo
que en el servir a Dios no he comenzado -aunque en hacerme Su Majestad mercedes
es como a muchos buenos- y que estoy hecha una imperfección, si no es en los
deseos y en amar, que en esto bien veo me ha favorecido el Señor para que le
pueda en algo servir.
Bien
me parece a mí que le amo, mas las obras me desconsuelan y las muchas
imperfecciones que veo en mí.
18.
Otras veces me da una bobería de alma - digo yo que es -, que ni
bien
ni mal me parece que hago, sino andar al hilo de la gente, como dicen: ni con
pena ni con gloria, ni la da vida ni muerte, ni placer ni pesar. No parece se
siente nada. Paréceme a mí que anda el alma como un asnillo que pace, que se
sustenta porque lo dan de comer y come casi sin sentirlo; porque el alma en
este estado no debe estar sin comer algunas grandes mercedes de Dios, pues en vida
tan miserable no le pesa de vivir y lo pasa con igualdad, mas no se sienten
movimientos ni efectos para que se entienda el alma.
19.
Paréceme ahora a mí como un navegar con un aire muy sosegado, que se anda mucho
sin entender cómo; porque en estotras maneras son tan grandes los efectos, que
casi luego ve el alma su mejora. Porque luego bullen los deseos y nunca acaba
de satisfacerse un alma. Esto tienen los grandes ímpetus de amor que he dicho,
a quien Dios los da. Es como unas fontecicas que yo he visto manar, que nunca
cesa de hacer movimiento la arena hacia arriba.
Al
natural me parece este ejemplo o comparación de las almas que aquí llegan:
siempre está bullendo el amor y pensando qué hará.
No
cabe en sí, como en la tierra parece no cabe aquel agua, sino que la echa de
sí. Así está el alma muy ordinario, que no sosiega ni cabe en sí con el amor
que tiene; ya la tiene a ella empapada en sí.
Querría
bebiesen los otros, pues a ella no la hace falta, para que la ayudasen a alabar
a Dios. ¡Oh, qué de veces me acuerdo del agua viva que dijo el Señor a la Samaritana!,
y así soy muy aficionada a aquel Evangelio; y es así, cierto, que sin entender
como ahora este bien, desde muy niña lo era, y suplicaba muchas veces al Señor
me
diese
aquel agua, y la tenía dibujada adonde estaba siempre, con este letrero, cuando
el Señor llegó al pozo. Domine, da mihi aquam.
20.
Parece también como un fuego que es grande y, para que no se aplaque, es
menester haya siempre qué quemar. Así son las almas que digo. Aunque fuese muy
a su costa, querrían traer leña para que no cesase este fuego. Yo soy tal que
aun con pajas que pudiese echar en él me contentaría, y así me acaece algunas y
muchas veces; unas me río y otras me fatigo mucho. El movimiento interior me
incita a que sirva en algo -de que no soy para más- en poner ramitos y flores a
imágenes, en barrer, en poner un oratorio, en unas cositas tan bajas que me
hacía confusión. Si hacía o hago algo de penitencia, todo poco y de manera que,
a no tomar el Señor la voluntad, veía yo era sin ningún tomo, y yo misma burlaba
de mí.
Pues
no tienen poco trabajo a ánimas que da Dios por su bondad este fuego de amor
suyo en abundancia, faltar fuerzas corporales para hacer algo por El. Es una
pena bien grande. Porque, como le faltan fuerzas para echar alguna leña en este
fuego y ella muere porque no se mate, paréceme que ella entre sí se consume y
hace ceniza y se deshace en lágrimas y se quema; y es harto tormento, aunque es
sabroso.
21.
Alabe muy mucho al Señor el alma que ha llegado aquí y le da fuerzas corporales
para hacer penitencia, o le dio letras y talentos y libertad para predicar y
confesar y llegar almas a Dios. Que no sabe
ni
entiende el bien que tiene, si no ha pasado por gustar qué es no poder hacer
nada en servicio del Señor, y recibir siempre mucho.
Sea
bendito por todo y denle gloria los ángeles, amén.
22.
No sé si hago bien de escribir tantas menudencias. Como vuestra merced me tornó
a enviar a mandar que no se me diese nada de alargarme ni dejase nada, voy
tratando con claridad y verdad lo que se me acuerda. Y no puede ser menos de
dejarse mucho, porque sería gastar mucho más tiempo, y tengo tan poco como he
dicho, y por ventura no sacar ningún provecho.
CAPÍTULO 31
1.
Quiero decir, ya que he dicho algunas tentaciones y turbaciones interiores y secretas
que el demonio me causaba, otras que hacía casi públicas en que no se podía
ignorar que era él.
2.
Estaba una vez en un oratorio, y aparecióme hacia el lado izquierdo, de
abominable figura; en especial miré la boca, porque me habló, que la tenía espantable.
Parecía le salía una gran llama del cuerpo, que estaba toda clara, sin sombra.
Díjome espantablemente que bien me había librado de sus manos, mas que él me
tornaría a ellas. Yo tuve gran temor y santigüéme como pude, y desapareció y
tornó luego. Por dos veces me acaeció esto.
Yo
no sabía qué me hacer. Tenía allí agua bendita y echélo hacia aquella parte, y
nunca más tornó.
3.
Otra vez me estuvo cinco horas atormentando, con tan terribles dolores y
desasosiego interior y exterior, que no me parece se podía ya sufrir. Las que
estaban conmigo estaban espantadas y no sabían qué se hacer ni yo cómo valerme.
Tengo por costumbre, cuando los dolores y mal corporal es muy intolerable,
hacer actos como puedo entre mí, suplicando al Señor, si se sirve de aquello, que
me dé Su Majestad paciencia y me esté yo así hasta el fin del mundo.
Pues
como esta vez vi el padecer con tanto rigor, remediábame con estos actos para
poderlo llevar, y determinaciones. Quiso el Señor entendiese cómo era el
demonio, porque vi cabe mí un negrillo muy
abominable,
regañando como desesperado de que adonde pretendía ganar perdía. Yo, como le
vi, reíme, y no hube miedo, porque había allí algunas conmigo que no se podían
valer ni sabían qué remedio poner a tanto tormento, que eran grandes los golpes
que me hacía dar sin poderme resistir, con cuerpo y cabeza y brazos. Y lo peor
era el desasosiego interior, que de ninguna suerte podía tener sosiego. No
osaba pedir agua bendita por no las poner miedo y porque no entendiesen lo que
era.
4.
De muchas veces tengo experiencia que no hay cosa con que huyan más para no
tornar. De la cruz también huyen, mas vuelven.
Debe
ser grande la virtud del agua bendita. Para mí es particular y muy conocida
consolación que siente mi alma cuando lo tomo. Es cierto que lo muy ordinario
es sentir una recreación que no sabría yo darla a entender, como un deleite
interior que toda el alma me conforta. Esto no es antojo, ni cosa que me ha
acaecido sola una vez, sino muy muchas, y mirado con gran advertencia. Digamos como
si uno estuviese con mucha calor y sed y bebiese un jarro de agua fría, que
parece todo él sintió el refrigerio. Considero yo qué gran cosa es todo lo que
está ordenado por la Iglesia, y regálame mucho ver que tengan tanta fuerza
aquellas palabras, que así la pongan en el agua, para que sea tan grande la
diferencia que hace a lo que no es bendito.
5.
Pues como no cesaba el tormento, dije: si no se riesen, pediría agua bendita.
Trajéronmelo y echáronmelo a mí, y no aprovechaba;
echélo
hacia donde estaba, y en un punto se fue y se me quitó todo el mal como si con
la mano me lo quitaran, salvo que quedé cansada como si me hubieran dado muchos
palos. Hízome gran provecho ver que, aun no siendo un alma y cuerpo suyo,
cuando el Señor le da licencia hace tanto mal, ¿qué hará cuando él lo posea por
suyo? Diome de nuevo gana de librarme de tan ruin compañía.
6.
Otra vez poco ha, me acaeció lo mismo, aunque no duró tanto, y yo estaba sola.
Pedí agua bendita, y las que entraron después que ya se habían ido (que eran
dos monjas bien de creer, que por ninguna suerte dijeran mentira), olieron un
olor muy malo, como de piedra azufre. Yo no lo olí. Duró de manera que se pudo
advertir a ello.
Otra
vez estaba en el coro y diome un gran ímpetu de recogimiento.
Fuime
de allí porque no lo entendiesen, aunque cerca oyeron todas dar golpes grandes
adonde yo estaba, y yo cabe mí oí hablar como que concertaban algo, aunque no
entendí qué; habla gruesa; mas estaba tan en oración, que no entendí cosa ni
hube ningún miedo.
Casi
cada vez era cuando el Señor me hacía merced de que por mi persuasión se
aprovechase algún alma.
Y
es cierto que me acaeció lo que ahora diré, y de esto hay muchos testigos, en
especial quien ahora me confiesa, que lo vio por escrito en una carta; sin
decirle yo quién era la persona cuya era la carta, bien sabía él quién era.
SANTA TERESA DE JESÚS O DE ÁVILA
Temas para reflectir e meditar
Evangelho e comentário
Evangelho: Mc 10, 28-31
28 Pedro começou a dizer-lhe: «Aqui
estamos nós que deixámos tudo e te seguimos.» 29 Jesus respondeu: «Em verdade
vos digo: quem deixar casa, irmãos, irmãs, mãe, pai, filhos ou campos por minha
causa e por causa do Evangelho, 30 receberá cem vezes mais agora, no tempo
presente, em casas, e irmãos, e irmãs, e mães, e filhos, e campos, juntamente
com perseguições, e, no tempo futuro, a vida eterna. 31 Muitos dos que são
primeiros serão últimos, e muitos dos que são últimos serão primeiros.»
Comentário:
Há quem se "arrisque", por vício, falta de
decisão, ou inacção a ir adiando decisões importantes para a sua vida.
Partem de um princípio de falsa confiança porque
assumem que o Senhor está sempre atento aos últimos.
É verdade que Ele espera até ao último momento para
acolher os Seus filhos, mas, os passos decisivos têm de ser dados por nós e,
aqui reside o problema:
Não sabemos se chegado o momento teremos capacidade
para os dar.
Por isso é avisado e muito conveniente decidir quanto
antes não vá acontecer não termos tempo.
(AMA, comentário sobre Mc 10, 28-31, HGSA,
28.02.2017)
Doutrina – 429
Compêndio
PRIMEIRA PARTE: A
PROFISSÃO DA FÉ
SEGUNDA SECÇÃO: A
PROFISSÃO DA FÉ CRISTÃ
CAPÍTULO TERCEIRO
«CREIO NA VIDA ETERNA»
207. O que é a vida
eterna?
A
vida eterna é a que se iniciará imediatamente após a morte. Ela não terá fim.
Será precedida para cada um por um juízo particular realizado por Cristo, juiz
dos vivos e dos mortos, e será confirmada pelo juízo final.
Publicações em 29 Maio
NOTA de AMA:
Reenvie para os seus amigos este mail.
Ajude a difundir NUNC COEPI.
NUNC COEPI é visto com frequência quase diária em vários países da Europa, Américas, Ásia... um pouco por todo o mundo, tem cerca de 9.000 membros no circulo e 8.880 no Face Book.
NUNC COEPI tem como único objectivo o trabalho apostólico de informação e formação Cristã seguindo as recomendações do Magistério da Igreja Católica.
Se quiser, e para evitar duplicações, pode comunicar os seus reenvios para: ontiano@gmail.com
Publicações em 29 de Maio 2018:
- Devoción a la Virgen
- Leitura espiritual
- A vocação dos jovens
- Temas para reflectir e meditar
- Evangelho e comentário
- Doutrina – 429
- El reto del amor
- Pequena agenda do cristão
Pequena agenda do cristão
(Coisas muito simples, curtas, objectivas)
Propósito:
Aplicação no trabalho.
Senhor, ajuda-me a fazer o que devo, quando devo, empenhando-me em fazê-lo bem feito para to poder oferecer.
Lembrar-me:
Os que estão sem trabalho.
Senhor, lembra-te de tantos e tantas que procuram trabalho e não o encontram, provê às suas necessidades, dá-lhes esperança e confiança.
Pequeno exame:
Cumpri o propósito que me propus ontem?
28/05/2018
Temas para reflectir e meditar
Evangelho e comentário
Evangelho: Mc 10, 17-27
17 Quando se punha a caminho, alguém
correu para Ele e ajoelhou-se, perguntando: «Bom Mestre, que devo fazer para
alcançar a vida eterna?» 18 Jesus disse: «Porque me chamas bom? Ninguém é bom
senão um só: Deus. 19 Sabes os mandamentos: Não mates, não cometas adultério,
não roubes, não levantes falso testemunho, não defraudes, honra teu pai e tua
mãe.» 20 Ele respondeu: «Mestre, tenho cumprido tudo isso desde a minha
juventude.» 21 Jesus, fitando nele o olhar, sentiu afeição por ele e disse:
«Falta-te apenas uma coisa: vai, vende tudo o que tens, dá o dinheiro aos
pobres e terás um tesouro no Céu; depois, vem e segue-me.» 22 Mas, ao ouvir
tais palavras, ficou de semblante anuviado e retirou-se pesaroso, pois tinha
muitos bens. 23 Olhando em volta, Jesus disse aos discípulos: «Quão difícil é
entrarem no Reino de Deus os que têm riquezas!» 24 Os discípulos ficaram
espantados com as suas palavras. Mas Jesus prosseguiu: «Filhos, como é difícil
entrar no Reino de Deus! 25 É mais fácil passar um camelo pelo fundo de uma
agulha, do que um rico entrar no Reino de Deus.» 26 Eles admiraram-se ainda
mais e diziam uns aos outros: «Quem pode, então, salvar-se?» 27 Fitando neles o
olhar, Jesus disse-lhes: «Aos homens é impossível, mas a Deus não; pois a Deus
tudo é possível.»
Comentário:
O Evangelho é
sempre actual!
Esta passagem de
São Marcos reflecte muitíssimo bem o que Jesus Cristo estabelece sobre o
matrimónio.
Doutrina da Igreja é clara neste candente assunto.
O Papa, o Magistério, estão atentos e debruçam-se com empenho na procura de
orientações simples mas seguras que permitam aos cristãos viver como Deus quer
que vivam.
É estrita obrigação de todos rezar intensamente ao
Espírito Santo para que ilumine e guie a Igreja.
(ama, comentário sobre Mc 10, 13-16,
25.05.2013)
Leitura espiritual
Segundo a edição de 1562
PRÓLOGO
CAPÍTULO 30
1.
Pues viendo yo lo poco o nonada que podía hacer para no tener estos ímpetus tan
grandes, también temía de tenerlos; porque pena y contento no podía yo entender
cómo podía estar junto; que ya pena corporal y contento espiritual, ya lo sabía
que era bien posible; mas tan excesiva pena espiritual y con tan grandísimo
gusto, esto me desatinaba.
Aún
no cesaba en procurar resistir, mas podía tan poco, que algunas veces me cansaba.
Amparábame con la cruz y queríame defender del que con ella nos amparó a todos.
Veía que no me entendía nadie, que esto muy claro lo entendía yo; mas no lo
osaba decir sino a mi confesor, porque esto fuera decir bien de verdad que no
tenía humildad.
2.
Fue el Señor servido remediar gran parte de mi trabajo - y por entonces todo -
con traer a este lugar al bendito Fray Pedro de Alcántara, de quien ya hice
mención y dije algo de su penitencia, que, entre otras cosas, me certificaron
había traído veinte años cilicio de hoja de lata continuo. Es autor de unos
libros pequeños de oración que ahora se tratan mucho, de romance, porque como quien
bien la había ejercitado, escribió harto provechosamente para los que la
tienen. Guardó la primera Regla del bienaventurado San Francisco con todo rigor
y lo demás que allá queda algo dicho.
3.
Pues como la viuda sierva de Dios, que he dicho, y amiga mía, supo que estaba
aquí tan gran varón, y sabía mi necesidad, porque era testigo de mis
aflicciones y me consolaba harto, porque era tanta su fe que no podía sino
creer que era espíritu de Dios el que todos los más decían era del demonio, y
como es persona de harto buen entendimiento y de mucho secreto y a quien el
Señor hacía harta merced en la oración, quiso Su Majestad darla luz en lo que los
letrados ignoraban. Dábanme licencia mis confesores que descansase con ella
algunas cosas, porque por hartas causas cabía en ella. Cabíale parte algunas
veces de las mercedes que el Señor me hacía, con avisos harto provechosos para
su alma.
Pues
como lo supo, para que mejor le pudiese tratar, sin decirme nada recaudó
licencia de mi Provincial para que ocho días estuviese en su casa, y en ella y
en algunas iglesias le hablé muchas veces esta primera vez que estuvo aquí, que
después en diversos tiempos le comuniqué mucho. Como le di cuenta en suma de mi
vida y manera de proceder de oración, con la mayor claridad que yo supe, que
esto he tenido siempre, tratar con toda claridad y verdad con los que comunico
mi alma, hasta los primeros movimientos querría yo les fuesen públicos, y las
cosas más dudosas y de sospecha yo les argüía con razones contra mí, así que
sin doblez ni encubierta le traté mi alma.
4.
Casi a los principio vi que me entendía por experiencia, que era todo lo que yo
había menester; porque entonces no me sabía entender como ahora, para saberlo
decir, que después me lo ha dado Dios que sepa entender y decir las mercedes
que Su Majestad me hace, y era menester que hubiese pasado por ello quien del
todo me entendiese y declarase lo que era. El me dio grandísima luz, porque al
menos en las visiones que no eran imaginarias no podía yo entender qué podía
ser aquello, y parecíame que en las que veía con los ojos del alma tampoco entendía
cómo podía ser; que -como he dicho- sólo las que se ven con los ojos corporales
era de las que me parecía a mí había de hacer caso, y éstas no tenía.
5.
Este santo hombre me dio luz en todo y me lo declaró, y dijo que no tuviese
pena, sino que alabase a Dios y estuviese tan cierta que era espíritu suyo,
que, si no era la fe, cosa más verdadera no podía haber, ni que tanto pudiese
creer. Y él se consolaba mucho conmigo y hacíame todo favor y merced, y siempre
después tuvo mucha cuenta conmigo y daba parte de sus cosas y negocios. Y como
me veía con los deseos que él ya poseía por obra -que éstos dábamelos el Señor
muy determinados- y me veía con tanto ánimo, holgábase de tratar conmigo; que a
quien el Señor llega a este estado no hay placer ni consuelo que se iguale a
topar con quien le parece le ha dado el Señor principios de esto; que entonces
no debía yo tener mucho más, a lo que me parece, y plega al Señor lo tenga
ahora.
6.
Húbome grandísima lástima. Díjome que uno de los mayores trabajos de la tierra
era el que había padecido, que es contradicción de buenos, y que todavía me
quedaba harto, porque siempre tenía necesidad y no había en esta ciudad quien
me entendiese; mas que él hablaría al que me confesaba y a uno de los que me
daban más pena, que era este caballero casado que ya he dicho. Porque, como quien
me tenía mayor voluntad, me hacía toda la guerra. Y es alma temerosa y santa, y
como me había visto tan poco había tan ruin, no acababa de asegurarse.
Y
así lo hizo el santo varón, que los habló a entrambos y les dio causas y
razones para que se asegurasen y no me inquietasen más. El confesor poco había
menester; el caballero tanto, que aun no del todo bastó, mas fue parte para que
no tanto me amedrentase.
7.
Quedamos concertados que le escribiese lo que me sucediese más de ahí adelante,
y de encomendarnos mucho a Dios; que era tanta su humildad, que tenía en algo
las oraciones de esta miserable, que era harta mi confusión. Dejóme con
grandísimo consuelo y contento, y con que tuviese la oración con seguridad, y que
no dudase de que era Dios; y de lo que tuviese alguna duda y, por más
seguridad, de todo diese parte al confesor, y con esto viviese segura.
Mas
tampoco podía tener esa seguridad del todo, porque me llevaba el Señor por
camino de temer, como creer que era demonio cuando me decían que lo era. Así
que temor ni seguridad nadie podía que yo la tuviese de manera que les pudiese
dar más crédito del que el Señor ponía en mi alma. Así que, aunque me consoló y
sosegó, no le di tanto crédito para quedar del todo sin temor, en especial
cuando el Señor me dejaba en los trabajos de alma que ahora diré. Con todo,
quedé -como digo- muy consolada.
No
me hartaba de dar gracias a Dios y al glorioso padre mío San José, que me
pareció le había él traído, porque era Comisario General de la Custodia de San
José, a quien yo mucho me encomendaba y a nuestra Señora.
8.
Acaecíame algunas veces -y aun ahora me acaece, aunque no tantas- estar con tan
grandísimos trabajos de alma junto con tormentos y dolores de cuerpo, de males
tan recios, que no me podía valer.
Otras
veces tenía males corporales más graves, y como no tenía los del alma, los
pasaba con mucha alegría; mas cuando era todo junto, era tan gran trabajo que
me apretaba muy mucho. Todas las mercedes que me había hecho el Señor se me olvidaban.
Sólo quedaba una memoria como cosa que se ha soñado, para dar pena. Porque se
entorpece el entendimiento de suerte, que me hacía andar en mil dudas y
sospecha, pareciéndome que yo no lo había sabido entender y que quizá se me
antojaba y que bastaba que anduviese yo engañada sin que engañase a los buenos.
Parecíame
yo tan mala, que cuantos males y herejías se habían levantado me parecía eran
por mis pecados.
9.
Esta es una humildad falsa que el demonio inventaba para desasosegarme y probar
si puede traer el alma a desesperación.
Tengo
ya tanta experiencia que es cosa de demonio, que, como ya ve que le entiendo,
no me atormenta en esto tantas veces como solía. Vese claro en la inquietud y
desasosiego con que comienza, y el alboroto que da en el alma todo lo que dura,
y la oscuridad y aflicción que en ella pone, la sequedad y mala disposición
para oración ni para ningún bien. Parece que ahoga el alma y ata el cuerpo para
que de nada aproveche. Porque la humildad verdadera, aunque se conoce el alma
por ruin, y da pena ver lo que somos, y pensamos grandes encarecimientos de
nuestra maldad, tan grandes como los dichos, y se sienten con verdad, no viene
con alboroto ni desasosiega el alma ni la oscurece ni da sequedad; antes la
regala, y es todo al revés: con quietud, con suavidad, con luz. Pena que, por
otra parte conforta de ver cuán gran merced la hace Dios en que tenga aquella
pena y cuán bien empleada es.
Duélele
lo que ofendió a Dios. Por otra parte, la ensancha su misericordia. Tiene luz
para confundirse a sí y alaba a Su Majestad porque tanto la sufrió.
En
estotra humildad que pone el demonio, no hay luz para ningún bien, todo parece
lo pone Dios a fuego y a sangre. Represéntale la justicia, y aunque tiene fe
que hay misericordia, porque no puede tanto el demonio que la haga perder, es
de manera que no me consuela, antes cuando mira tanta misericordia, le ayuda a
mayor tormento, porque me parece estaba obligada a más.
10.
Es una invención del demonio de las más penosas y sutiles y disimuladas que yo
he entendido de él, y así querría avisar a vuestra merced para que, si por aquí
le tentare, tenga alguna luz y lo conozca, si le dejare el entendimiento para
conocerlo. Que no piense que va en letras y saber, que, aunque a mí todo me
falta, después de salida de ello bien entiendo es desatino. Lo que he entendido
es que quiere y permite el Señor y le da licencia, como se la dio para que
tentase a Job, aunque a mí -como a ruin- no es con aquel rigor.
SANTA TERESA DE JESÚS O DE ÁVILA
Diálogos apostólicos
Pergunto:
Como formar bem a
consciência?
Respondo:
O juízo moral da
inteligência torna-se mais certeiro se o homem obtém mais conhecimento pelas
duas fontes anteriores.
Para conhecer melhor a
natureza humana é bom fomentar o desejo de procurar a verdade e fazer o bem.
Pois que, também sobre este último, ao fazer o mal, a inteligência acostuma-se
e perde claridade de juízo.
Para aprender ou recordar
os ensinamentos de Jesus Cristo, terá de recorrer aos meios de formação cristã:
palestras, homilias, cursilhos, livros, etc.
Para a aplicação prática
desses conhecimentos, será bom escutar o conselho de pessoas boas e entendidas.
El reto del amor
VIVE DE CRISTO®Dominicas de Lerma
Publicações em 28 Maio
NOTA de AMA:
Reenvie para os seus amigos este mail.
Ajude a difundir NUNC COEPI.
NUNC COEPI é visto com frequência quase diária em vários países da Europa, Américas, Ásia... um pouco por todo o mundo, tem cerca de 9.000 membros no circulo e 8.880 no Face Book.
NUNC COEPI tem como único objectivo o trabalho apostólico de informação e formação Cristã seguindo as recomendações do Magistério da Igreja Católica.
Se quiser, e para evitar duplicações, pode comunicar os seus reenvios para: ontiano@gmail.com
Igualmente se não quer receber estes mail, por favor diga.
Publicações em 28 de Maio 2018:
- Temas para reflectir e meditar
- Evangelho e comentário
- Leitura espiritual
- Devoción a la Virgen
- Diálogos apostólicos
- El reto del amor
- Pequena agenda do cristão
Pequena agenda do cristão
(Coisas muito simples, curtas, objectivas)
Propósito:
Sorrir; ser amável; prestar serviço.
Senhor que eu faça "boa cara" que seja alegre e transmita aos outros, principalmente em minha casa, boa disposição.
Senhor que eu sirva sem reserva de intenção de ser recompensado; servir com naturalidade; prestar pequenos ou grandes serviços a todos mesmo àqueles que nada me são. Servir fazendo o que devo sem olhar à minha pretensa “dignidade” ou “importância” “feridas” em serviço discreto ou desprovido de relevo, dando graças pela oportunidade de ser útil.
Lembrar-me:
Papa, Bispos, Sacerdotes.
Que o Senhor assista e vivifique o Papa, santificando-o na terra e não consinta que seja vencido pelos seus inimigos.
Que os Bispos se mantenham firmes na Fé, apascentando a Igreja na fortaleza do Senhor.
Que os Sacerdotes sejam fiéis à sua vocação e guias seguros do Povo de Deus.
Pequeno exame:
Cumpri o propósito que me propus ontem?
Subscrever:
Mensagens (Atom)








