Padroeiros do blog: SÃO PAULO; SÃO TOMÁS DE AQUINO; SÃO FILIPE DE NÉRI; SÃO JOSEMARIA ESCRIVÁ
08/05/2018
Temas para reflectir e meditar
Sacerdotes
O Sacerdote não se pertence a si mesmo, como não pertence aos seus parentes e amigos, nem sequer a uma Pátria determinada: a caridade universal é o que há-de respirar. Os próprios pensamentos, vontade, sentimentos, não são seu, mas de Cristo, sua vida.
(São Pio XII, Disc. póstumo, cit. por João XXII em Sacerdotii Nostri primordia, 1959.08.04)
Evangelho e comentário
Evangelho: Jo 16, 5-11
5 «Agora vou para aquele que me
enviou, e ninguém de vós me pergunta: ‘Para onde vais?’ 6 Mas, por vos ter
anunciado estas coisas, o vosso coração ficou cheio de tristeza. 7 Contudo,
digo-vos a verdade: é melhor para vós que Eu vá, pois, se Eu não for, o
Paráclito não virá a vós; mas, se Eu for, Eu vo-lo enviarei. 8 E, quando Ele
vier, dará ao mundo provas irrefutáveis de uma culpa, de uma inocência e de um
julgamento: 9 de uma culpa, pois não creram em mim; 10 de uma inocência, pois
Eu vou para o Pai, e já não me vereis; 11 de um julgamento, pois o dominador
deste mundo ficou condenado.»
Comentário:
Jesus
Cristo continua o Seu discurso de despedida. São os últimos avisos, os
derradeiros conselhos.
Incidem
sobretudo na vinda eminente do Espírito Santo que trará os Seus Dons para
derramar sobre os homens que querem seguir Cristo.
O
caminho é difícil é cheio de obstáculos de toda a ordem e, sem esta assistência
do Espírito Santo, não seria possível percorrê-lo e, muito menos, perseverar na
busca da salvação.
(AMA,
comentário sobre Jo 16, 5-11, 23.05.2017)
Leitura espiritual
Segundo a
edição de 1562
PRÓLOGO
CAPÍTULO 18
9.
Ahora, hablando de esta agua que viene del cielo para con su abundancia henchir
y hartar todo este huerto de agua, si nunca dejara, cuando lo hubiera menester,
de darlo el Señor, ya se ve qué descanso tuviera el hortelano. Y a no haber
invierno, sino ser siempre el tiempo templado, nunca faltaran flores y frutas;
ya se ve qué deleite tuviera; mas mientras vivimos es imposible: siempre ha de
haber cuidado de cuando faltare la una agua procurar la otra.
Esta
del cielo viene muchas veces cuando más descuidado está el hortelano. Verdad es
que a los principios casi siempre es después de larga oración mental, que de un
grado en otro viene el Señor a tomar esta avecita y ponerla en el nido para que
descanse. Como la ha visto volar mucho rato, procurando con el entendimiento y voluntad
y con todas sus fuerzas buscar a Dios y contentarle, quiérela dar el premio aun
en esta vida. ¡Y qué gran premio!, que basta un momento para quedar pagados
todos los trabajos que en ella puede haber.
10.
Estando así el alma buscando a Dios, siente con un deleite grandísimo y suave
casi desfallecer toda con una manera de desmayo que le va faltando el huelgo y
todas las fuerzas corporales, de manera que, si no es con mucha pena, no puede
aunmenear las manos; los ojos se le cierran sin quererlos cerrar, o si los
tiene abiertos, no ve casi nada; ni, si lee, acierta a decir letra, ni casi
atina a conocerla bien; ve que hay letra, mas, como el entendimiento no ayuda,
no la sabe leer aunque quiera; oye, mas no entiende lo que oye. Así que de los
sentidos no se aprovecha nada, si no es para no la acabar de dejar a su placer;
y así antes la dañan. Hablar es por demás, que no atina a formar palabra, ni
hay fuerza, ya que atinase, para poderla pronunciar; porque toda la fuerza
exterior se pierde y se aumenta en las del alma para mejor poder gozar de su
gloria. El deleite exterior que se siente es grande y muy conocido.
11.
Esta oración no hace daño, por larga que sea. Al menos a mí nunca me le hizo,
ni me acuerdo hacerme el Señor ninguna vez esta merced, por mala que estuviese,
que sintiese mal, antes quedaba con gran mejoría. Mas ¿qué mal puede hacer tan
gran bien? Es cosa tan conocida las operaciones exteriores, que no se puede dudar
que hubo gran ocasión, pues así quitó las fuerzas con tanto deleite para
dejarlas mayores.
12.
Verdad es que a los principios pasa en tan breve tiempo – al menos a mí así me
acaecía -, que en estas señales exteriores ni en la falta de los sentidos no se
da tanto a entender cuando pasa con brevedad. Mas bien se entiende en la sobra
de las mercedes que ha sido grande la claridad del sol que ha estado allí, pues
así la ha derretido. Y nótese esto, que a mi parecer por largo que sea el espacio
de estar el alma en esta suspensión de todas las potencias, es bien breve:
cuando estuviese media hora, es muy mucho; yo nunca, a mi parecer, estuve
tanto. Verdad es que se puede mal sentir lo que se está, pues no se siente; mas
digo que de una vez es muy poco espacio sin tornar alguna potencia en sí. La
voluntad es la que mantiene la tela, mas las otras dos potencias presto tornan
a importunar. Como la voluntad está queda, tórnalas a suspender y están otro
poco y tornan a vivir.
13.
En esto se puede pasar algunas horas de oración y se pasan.
Porque,
comenzadas las dos potencias a emborrachar y gustar de aquel vino divino, con
facilidad se tornan a perder de sí para estar muy más ganadas, y acompañan a la
voluntad y se gozan todas tres. Mas este estar perdidas del todo y sin ninguna
imaginación en nada -que a mi entender también se pierde del todo- digo que es breve
espacio; aunque no tan del todo tornan en sí que no pueden estar algunas horas
como desatinadas, tornando de poco en poco a cogerlas Dios consigo.
14.
Ahora vengamos a lo interior de lo que el alma aquí siente.
¡Dígalo
quien lo sabe, que no se puede entender, cuánto más decir!
Estaba
yo pensando cuando quise escribir esto, acabando de comulgar y de estar en esta
misma oración que escribo, qué hacía el alma en aquel tiempo. Díjome el Señor
estas palabras: Deshácese toda, hija, para ponerse más en Mí. Ya no es ella la
que vive, sino Yo. Como no puede comprender lo que entiende, es no entender
entendiendo.
Quien
lo hubiere probado entenderá algo de esto, porque no se puede decir más claro,
por ser tan oscuro lo que allí pasa. Sólo
podré decir que se representa estar junto con Dios, y queda una certidumbre
que en ninguna manera se puede dejar de creer. Aquí faltan todas las potencias
y se suspenden de manera que en ninguna manera -como he dicho- se entiende que
obran. Si estaba pensando en un paso, así se pierde de la memoria como si nunca
la hubiera habido de él. Si lee, en lo que leía no hay acuerdo, ni parar.
Si
rezar, tampoco. Así que a esta mariposilla importuna de la memoria aquí se le
queman las alas: ya no puede más bullir. La voluntad debe estar bien ocupada en
amar, mas no entiende cómo ama. El entendimiento, si entiende, no se entiende
cómo entiende; al menos no puede comprender nada de lo que entiende. A mí no me
parece que entiende, porque -como digo- no se entiende. ¡Yo no acabo de
entender esto!
15.
Acaecióme a mí una ignorancia al principio, que no sabía que estaba Dios en
todas las cosas. Y como me parecía estar tan presente, parecíame imposible.
Dejar de creer que estaba allí no podía, por parecerme casi claro había
entendido estar allí su misma presencia. Los que no tenían letras me decían que
estaba sólo por gracia. Yo no lo podía creer; porque, como digo, parecíame
estar presente, y así andaba con pena. Un gran letrado de la Orden del glorioso
Santo Domingo me quitó de esta duda, que me dijo estar presente, y cómo se
comunicaba con nosotros, que me consoló harto.
Es
de notar y entender que siempre esta agua del cielo, este grandísimo favor del
Señor, deja el alma con grandísimas ganancias, como ahora diré.
CAPÍTULO 19
1.
Queda el alma de esta oración y unión con grandísima ternura, de manera que se
querría deshacer, no de pena, sino de unas lágrimas gozosas. Hállase bañada de
ellas sin sentirlo ni saber cuándo ni cómo las lloró; mas dale gran deleite ver
aplacado aquel ímpetu del fuego con agua que le hace más crecer.
Parece
esto algarabía, y pasa así. Acaecídome ha algunas veces en este término de
oración estar tan fuera de mí, que no sabía si era sueño o si pasaba en verdad
la gloria que había sentido; y de verme llena de agua que sin pena destilaba
con tanto ímpetu y presteza que parece lo echaba de sí aquella nube del cielo,
veía que no había sino sueño. Esto era a los principios, que pasaba con brevedad.
2.
Queda el ánima animosa, que si en aquel punto la hiciesenpedazos por Dios, le
sería gran consuelo. Allí son las promesas y determinaciones heroicas, la
viveza de los deseos, el comenzar a aborrecer el mundo, el ver muy claro su
vanidad, esto muy más aprovechada y altamente que en las oraciones pasadas, y
la humildad más crecida; porque ve claro que para aquella excesiva merced y
grandiosa no hubo diligencia suya, ni fue parte para traerla ni para tenerla.
Vese claro indignísima, porque en pieza adonde entra mucho sol no hay telaraña
escondida: ve su miseria.
Va
tan fuera la vanagloria, que no le parece la podría tener, porque ya es por
vista de ojos lo poco o ninguna cosa que puede, que allí no hubo casi
consentimiento, sino que parece, aunque no quiso, le cerraron la puerta a todos
los sentidos para que más pudiese gozar del Señor. Quédase sola con El, ¿qué ha
de hacer sino amarle? Ni ve ni oye, si no fuese a fuerza de brazos: poco hay
que la agradecer. Su vida pasada se le representa después y la gran misericordia
de Dios, con gran verdad y sin haber menester andar a caza el entendimiento,
que allí ve guisado lo que ha de comer y entender. De sí ve que merece el
infierno y que le castigan con gloria. Deshácese en alabanzas de Dios, y yo me
querría deshacer ahora. ¡Bendito seáis, Señor mío, que así hacéis de pecina tan
sucia como yo, agua tan clara que sea para vuestra mesa! ¡Seáis alabado, oh
regalo de los ángeles, que así queréis levantar un gusano tan vil!
SANTA TERESA DE JESÚS O DE ÁVILA
Doutrina – 423
Compêndio
PRIMEIRA PARTE: A
PROFISSÃO DA FÉ
SEGUNDA SECÇÃO: A
PROFISSÃO DA FÉ CRISTÃ
CAPÍTULO TERCEIRO
«CREIO NA REMISSÃO DOS
PECADOS»
201. Porque é que a Igreja
tem o poder de perdoar os pecados?
A
Igreja tem a missão e o poder de perdoar os pecados, porque o próprio Cristo
lho conferiu: «Recebei o Espírito Santo: àqueles a quem perdoardes os pecados
ser-lhes-ão perdoados, e àqueles a quem os retiverdes serão retidos» (Jo 20,
22-23).
El reto del amor
VIVE DE CRISTO®Dominicas de Lerma
Pequena agenda do cristão
(Coisas muito simples, curtas, objectivas)
Propósito:
Aplicação no trabalho.
Senhor, ajuda-me a fazer o que devo, quando devo, empenhando-me em fazê-lo bem feito para to poder oferecer.
Lembrar-me:
Os que estão sem trabalho.
Senhor, lembra-te de tantos e tantas que procuram trabalho e não o encontram, provê às suas necessidades, dá-lhes esperança e confiança.
Pequeno exame:
Cumpri o propósito que me propus ontem?
07/05/2018
Ensina-me a relacionar-me com o teu Filho!
Se não procuras a intimidade com
Cristo na oração e no Pão, como podes dá-Lo a conhecer? (Caminho,
105)
Procura
Deus no fundo do teu coração limpo, puro; no fundo da tua alma, quando lhe és
fiel, e não percas nunca essa intimidade!
E
se, alguma vez, não souberes como falar-lhe nem que dizer-lhe, ou não te
atreveres a procurar Jesus dentro de ti, recorre a Maria, "tota pulchra", toda pura,
maravilhosa, para lhe confiares: - Senhora, nossa Mãe, Nosso Senhor quis que
fosses Tu, com as tuas mãos, quem cuidasse de Deus; ensina-me - ensina-nos a
todos - a relacionar-nos com o teu Filho! (Forja, 84)
Evangelho e comentário
Evangelho: Jo 15, 26 16, 4
15 26 «Quando vier o Paráclito, o
Espírito da Verdade, que procede do Pai, e que Eu vos hei-de enviar da parte do
Pai, Ele dará testemunho a meu favor.
16 4 Deixo-vos ditas estas coisas,
para que, quando chegar a hora, vos lembreis de que Eu vo-las tinha dito. Não
vo-las disse, porém, desde o princípio, porque Eu estava convosco.»
Comentário:
Aproxima-se
o tempo em que Jesus, acabada a Sua missão na terra, partirá para o Céu.
E
como sabe que essa situação será difícil e preocupante para os Seus Apóstolos,
trata de os sossegar falando-lhes no Espírito Santo.
Há-de
alongar-se mais neste tema tão importante para os tempos que se avizinham.
Os
Apóstolos confiam no Senhor e, embora atemorizados com a eminência desses “dias
negros” da Paixão e Morte do Senhor e do tempo que se seguirá sem a Sua
presença física, sentem-se confortados com a promessa do Pentecostes porque
sabem muito bem que Jesus nunca – absolutamente – os enganaria com promessas
que não viesse a cumprir.
(AMA,
comentário sobre Jo 15, 26. 16-4, 31.01.2018)
Leitura espiritual
Segundo
edição de 1562
PRÓLOGO
CAPÍTULO 17
6.
Digo que me acaece a veces -y hoy ha sido la una, y así lo tengo bien en la
memoria- que veo deshacerse mi alma, por verse junta donde está la mayor parte,
y ser imposible, sino que le da tal guerra la memoria e imaginación que no la
dejan valer; y como faltan las otras potencias, no valen, aun para hacer mal,
nada. Harto hacen en desasosegar. Digo «para hacer mal», porque no tienen
fuerza ni paran en un ser. Como el entendimiento no la ayuda poco ni mucho a lo
que le representa, no para en nada, sino de uno en otro, que no parece sino de
estas maripositas de las noches, importunas y desasosegadas: así anda de un
cabo a otro. En extremo me parece le viene al propio esta comparación, porque
aunque no tiene fuerza para hacer ningún mal, importuna a los que la ven.
Para
esto no sé qué remedio haya, que hasta ahora no me le ha dado Dios a entender;
que de buena gana le tomaría para mí, que me atormenta, como digo, muchas
veces. Represéntase aquí nuestra miseria, y muy claro el gran poder de Dios;
pues ésta, que queda suelta, tanto nos daña y nos cansa, y las otras que están
con Su Majestad, el descanso que nos dan.
7.
El postrer remedio que he hallado, a cabo de haberme fatigado hartos años, es
lo que dije en la oración de quietud: que no se haga
caso
de ella más que de un loco, sino dejarla con su tema, que sólo
Dios
se la puede quitar; y, en fin, aquí por esclava queda. Hémoslo de sufrir con
paciencia, como hizo Jacob a Lía, porque harta merced nos hace el Señor que
gocemos de Raquel. Digo que «queda esclava», porque, en fin, no puede -por
mucho que hagatraer a sí las otras potencias; antes ellas, sin ningún trabajo,
la hacen venir muchas veces a sí. Algunas, es Dios servido de haber lástima de
verla tan perdida y desasosegada, con deseo de estar con las otras, y
consiéntela Su Majestad se queme en el fuego de aquella vela divina, donde las
otras están ya hechas polvo, perdido su ser natural, casi estando sobrenatural,
gozando tan grandes bienes.
8.
En todas estas maneras que de esta postrera agua de fuente he dicho, es tan
grande la gloria y descanso del alma, que muy conocidamente aquel gozo y
deleite participa de él el cuerpo, y esto muy conocidamente, y quedan tan
crecidas las virtudes como he dicho.
Parece
ha querido el Señor declarar estos estados en que se ve el alma, a mi parecer,
lo más que acá se puede dar a entender.
Trátelo
vuestra merced con persona espiritual que haya llegado aquí y tenga letras. Si
le dijere que está bien, crea que se lo ha dicho Dios y téngalo en mucho a Su
Majestad; porque, como he dicho, andando el tiempo se holgará mucho de entender
lo que es, mientras no le diere la gracia (aunque se la dé de gozarlo) para entenderlo.
Como le haya dado Su Majestad la primera, con su entendimiento y letras lo
entenderá por aquí.
Sea
alabado por todos los siglos de los siglos por todo, amén.
CAPÍTULO 18
1.
El Señor me enseñe palabras cómo se pueda decir algo de la cuarta agua. Bien es
menester su favor, aun más que para la pasada; porque en ella aún siente el
alma no está muerta del todo, que así lo podemos decir, pues lo está al mundo;
mas, como dije, tiene sentido para entender que está en él y sentir su soledad,
y aprovéchase de lo exterior para dar a entender lo que siente, siquiera por
señas.
En
toda la oración y modos de ella que queda dicho, alguna cosa trabaja el
hortelano; aunque en estas postreras va el trabajo acompañado de tanta gloria y
consuelo del alma, que jamás querría salir de él, y así no se siente por trabajo,
sino por gloria.
Acá
no hay sentir, sino gozar sin entender lo que se goza.
Entiéndese
que se goza un bien, adonde juntos se encierran todos los bienes, mas no se
comprende este bien. Ocúpanse todos los sentidos en este gozo, de manera que no
queda ninguno desocupado para poder en otra cosa, exterior ni interiormente.
Antes
dábaseles licencia para que, como digo, hagan algunas muestras del gran gozo
que sienten; acá el alma goza más sin comparación, y puédese dar a entender muy
menos, porque no queda poder en el cuerpo, ni el alma le tiene para poder
comunicar aquel gozo. En aquel tiempo todo le sería gran embarazo y tormento y
estorbo de su descanso; y digo que si es unión de todas las potencias, que,
aunque quiera -estando en ello digo- no puede, y si puede, ya no es unión.
2.
El cómo es ésta que llaman unión y lo que es, yo no lo sé dar a entender. En la
mística teología se declara, que yo los vocablos no sabré nombrarlos, ni sé
entender qué es mente, ni qué diferencia tenga del alma o espíritu tampoco;
todo me parece una cosa, bien que el alma alguna vez sale de sí misma, a manera
de un fuego que está ardiendo y hecho llama, y algunas veces crece este fuego con
ímpetu; esta llama sube muy arriba del fuego, mas no por eso es cosa diferente,
sino la misma llama que está en el fuego.
Esto
vuestras mercedes lo entenderán -que yo no lo sé más decircon sus letras. Lo
que yo pretendo declarar es qué siente el alma cuando está en esta divina
unión.
3.
Lo que es unión ya se está entendido, que es dos cosas divisas hacerse una. ¡Oh
Señor mío, qué bueno sois! ¡Bendito seáis para siempre! ¡Alaben os, Dios mío,
todas las cosas, que así nos amasteis, de manera que con verdad podamos hablar
de esta comunicación que aun en este destierro tenéis con las almas!; y aun con
las que son buenas es gran largueza y magnanimidad. En fin, vuestra, Señor mío,
que dais como quien sois. ¡Oh largueza infinita, cuán magníficas son vuestras
obras! Espanta a quien no tiene ocupado el entendimiento en cosas de la tierra,
que no tenga ninguno para entender verdades.
Pues
que hagáis a almas que tanto os han ofendido mercedes tan soberanas, cierto, a
mí me acaba el entendimiento, y cuando llego a pensar en esto, no puedo ir
adelante. ¿Dónde ha de ir que no sea tornar atrás? Pues daros gracias por tan
grandes mercedes, no sabe cómo. Con decir disparates me remedio algunas veces.
4.
Acaéceme muchas, cuando acabo de recibir estas mercedes o me las comienza Dios
a hacer (que estando en ellas ya he dicho que no hay poder hacer nada), decir:
«Señor, mirad lo que hacéis, no olvidéis tan presto tan grandes males míos; ya
que para perdonarme lo hayáis olvidado, para poner tasa en las mercedes os suplico
se os acuerde. No pongáis, Criador mío, tan precioso licor en vaso tan
quebrado, pues habéis ya visto de otras veces que le torno a derramar. No
pongáis tesoro semejante adonde aún no está -como ha de estar- perdida del todo
la codicia de consolaciones de la vida, que lo gastará mal gastado. ¿Cómo dais
la fuerza de esta ciudad y llaves de la fortaleza de ella a tan cobarde
alcaide, que al primer combate de los enemigos los deja entrar dentro? No sea tanto
el amor, oh Rey eterno, que pongáis en aventura joyas tan preciosas. Parece,
Señor mío, se da ocasión para que se tengan en poco, pues las ponéis en poder
de cosa tan ruin, tan baja, tan flaca y miserable, y de tan poco tomo, que ya
que trabaje por no las perder con vuestro favor (y no es menester pequeño,
según yo soy), no puede dar con ellas a ganar a nadie; en fin, mujer, y no buena,
sino ruin. Parece que no sólo se esconden los talentos, sino que se entierran,
en ponerlos en tierra tan astrosa. No soléis Vos hacer, Señor, semejantes
grandezas y mercedes a un alma, sino para que aproveche a muchas. Ya sabéis,
Dios mío, que de toda voluntad y corazón os lo suplico y he suplicado algunas
veces, y tengo por bien de perder el mayor bien que se posee en la tierra, por
que las hagáis Vos a quien con este bien más aproveche, porque crezca vuestra
gloria».
5.
Estas y otras cosas me ha acaecido decir muchas veces. Veía después mi necedad
y poca humildad. Porque bien sabe el Señor lo que conviene, y que no había
fuerzas en mi alma para salvarse, si Su Majestad con tantas mercedes no se las
pusiera.
6.
También pretendo decir las gracias y efectos que quedan en el alma, y qué es lo
que puede de suyo hacer, o si es parte para llegar tan gran estado.
7.
Acaece venir este levantamiento de espíritu o juntamiento con el amor
celestial: que, a mi entender, es diferente la unión del levantamiento en esta
misma unión. A quien no lo hubiere probado lo postrero, parecerle ha que no; y
a mi parecer, que con ser todo uno, obra el Señor de diferente manera; y en el
crecimiento del desasir de las criaturas, más mucho en el vuelo del espíritu.
Yo he visto claro ser particular merced, aunque, como digo, sea todo uno o lo
parezca; mas un fuego pequeño también es fuego como un grande, y ya se ve la
diferencia que hay de lo uno a lo otro: en un fuego pequeño, primero que un
hierro pequeño se hace ascua, pasa mucho espacio; mas si el fuego es grande,
aunque sea mayor el hierro, en muy poquito pierde del todo su ser, al parecer.
Así me parece es en estas dos maneras de mercedes del Señor, y sé que quien
hubiere llegado a arrobamientos lo entenderá bien. Si no lo ha probado, parecerle
ha desatino, y ya puede ser; porque querer una como yo hablar en una cosa tal y
dar a entender algo de lo que parece imposible aun haber palabras con que lo
comenzar, no es mucho que desatine.
8.
Mas creo esto del Señor (que sabe Su Majestad que, después de obedecer, es mi
intención engolosinar las almas de un bien tan alto) que me ha en ello de
ayudar. No diré cosa que no la haya experimentado mucho. Y es así que cuando
comencé esta postrera agua a escribir, que me parecía imposible saber tratar
cosa más que hablar en griego, que así es ello dificultoso. Con esto, lo dejé y
fui a comulgar. ¡Bendito sea el Señor que así favorece a los ignorantes! ¡Oh
virtud de obedecer, que todo lo puedes!: aclaró Dios mi entendimiento, unas
veces con palabras y otras poniéndome delante cómo lo había de decir, que, como
hizo en la oración pasada, Su Majestad parece quiere decir lo que yo no puedo
ni sé.
Esto
que digo es entera verdad, y así lo que fuere bueno es suya la doctrina; lo
malo, está claro es del piélago de los males, que soy yo.
Y
así, digo que si hubiere personas que hayan llegado a las cosas de oración que
el Señor ha hecho merced a esta miserable – que debe haber muchas - y quisiesen
tratar estas cosas conmigo, pareciéndoles descaminadas, que ayudara el Señor a
su sierva para que saliera con su verdad adelante.
SANTA TERESA DE JESÚS O DE ÁVILA
Diálogos apostólicos
Pergunto:
O que é a consciência?
Respondo:
A consciência é um juízo da razão pelo qual o homem reconhece a bondade ou maldade de um acto. Por exemplo, diz: "sou consciente de que este pormenor com os meus pais é bom".
Pequena agenda do cristão
(Coisas muito simples, curtas, objectivas)
Propósito:
Sorrir; ser amável; prestar serviço.
Senhor que eu faça "boa cara" que seja alegre e transmita aos outros, principalmente em minha casa, boa disposição.
Senhor que eu sirva sem reserva de intenção de ser recompensado; servir com naturalidade; prestar pequenos ou grandes serviços a todos mesmo àqueles que nada me são. Servir fazendo o que devo sem olhar à minha pretensa “dignidade” ou “importância” “feridas” em serviço discreto ou desprovido de relevo, dando graças pela oportunidade de ser útil.
Lembrar-me:
Papa, Bispos, Sacerdotes.
Que o Senhor assista e vivifique o Papa, santificando-o na terra e não consinta que seja vencido pelos seus inimigos.
Que os Bispos se mantenham firmes na Fé, apascentando a Igreja na fortaleza do Senhor.
Que os Sacerdotes sejam fiéis à sua vocação e guias seguros do Povo de Deus.
Pequeno exame:
Cumpri o propósito que me propus ontem?
06/05/2018
Dia da Mãe

Dia da Mãe!
Dia da Mãe
Dia das minhas
Mães, as duas no Céu, uma que me deu a vida, outra que protege a minha vida.
Não comparo - como poderia - mas ambas ocupam no meu
coração de filho lugar cimeiro da maior importância e relevo.
Maria de Nazaré, nome do teu baptismo; Maria de
Nazaré, nome da terra onde formaste família, a família mais santa e exemplar!
Duas Marias! Duas Mães!
Como sou afortunado!
Privilegiado!
Feliz!
GT! GT!
Participaremos na sua maternidade espiritual
Recorre constantemente à Virgem
Santíssima, Mãe de Deus e Mãe da humanidade: e Ela atrairá, com suavidade de
Mãe, ao amor de Deus as almas com quem fazes apostolado, para que se decidam a
ser – no seu trabalho corrente, na sua profissão – testemunhas de Jesus Cristo.
(Forja,
911)
Se
nos identificarmos com Maria, se imitarmos as suas virtudes, poderemos
conseguir que Cristo nasça, pela graça, na alma de muitos que se identificarão
com Ele pela acção do Espírito Santo. Se imitarmos Maria, participaremos de algum
modo na sua maternidade espiritual: em silêncio, como Nossa Senhora, sem que se
note, quase sem palavras, com o testemunho íntegro e coerente de uma conduta
cristã, com a generosidade de repetir sem cessar um fiat que se renova como algo íntimo entre Deus e nós. (Amigos
de Deus, 281)
Temas para reflectir e meditar
Sacerdotes
Ao celebrar a Eucaristia em tantos altares do mundo, agradecemos ao eterno Sacerdote o dom que nos deu no Sacramento do Sacerdócio. E que nesta acção de graças se possam escutar as palavras postas pelo evangelista na boca de Maria na ocasião da visita a sua prima Isabel: Fez em meu favor maravilha o Poderoso, santo é o Seu nome (Lc1, 49). Devemos também graças a Maria pelo inefável dom do Sacerdócio pelo qual podemos servir na Igreja cada homem. Que o agradecimento desperte também o nosso zelo (...)!
Demos graças incessantemente por isto; com toda a nossa vida; com tudo aquilo de que somos capazes. Juntos demos graças a Maria, Mãe dos sacerdotes. Como poderei pagar ao Senhor todo o bem que me fez? A taça da salvação levantarei e invocarei o nome do Senhor (Sal 115, 12-13)
(São João Paulo II, Carta aos sacerdotes, 1988.03.25)
Evangelho e comentário
Evangelho: Jo 15, 9-17
9 «Assim como o Pai me tem amor, assim
Eu vos amo a vós. Permanecei no meu amor. 10 Se guardardes os meus mandamentos,
permanecereis no meu amor, assim como Eu, que tenho guardado os mandamentos do
meu Pai, também permaneço no seu amor. 11 Manifestei-vos estas coisas, para que
esteja em vós a minha alegria, e a vossa alegria seja completa. 12 É este o meu
mandamento: que vos ameis uns aos outros como Eu vos amei. 13 Ninguém tem mais
amor do que quem dá a vida pelos seus amigos. 14 Vós sois meus amigos, se
fizerdes o que Eu vos mando. 15 Já não vos chamo servos, visto que um servo não
está ao corrente do que faz o seu senhor; mas a vós chamei-vos amigos, porque
vos dei a conhecer tudo o que ouvi ao meu Pai. 16 Não fostes vós que me
escolhestes; fui Eu que vos escolhi a vós e vos destinei a ir e a dar fruto, e
fruto que permaneça; e assim, tudo o que pedirdes ao Pai em meu nome Ele vo-lo
concederá. 17 É isto o que vos mando: que vos ameis uns aos outros.»
Comentário:
A
Sagrada Liturgia vai, ao longo do tempo pascal, percorrendo, entre outros, o
Capítulo 15 do Evangelho escrito por São João.
Percebemos
que esta insistência se deve ao desejo de que gravemos bem no nosso espírito
Quem é de facto Jesus Cristo e – com palavras humanas – a estrutura da Sua
doutrina.
Insiste,
sobretudo, no amor, ou melhor, no AMOR com letra grande, porque, de facto, a
Sua vinda a este mundo assumindo uma identidade humana igual a nós em tudo
excepto no pecado, se deve a uma “missão” de amor que terminará no Sacrifício
da Cruz como a prova maior e mais completa desse mesmo AMOR.
Não
podemos, nós os homens, viver sem amor e, há que primeiro amar com toda a nossa
alma e todas as nossas capacidades a Deus Nosso Senhor e, depois, como bem
sabemos, os outros – todos – por amor de Deus.
Nunca
o esqueçamos: Nós somos a prova viva do Amor de Deus!
(AMA, comentário sobre Jo
15, 9-17, 30.01.2018)
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