22/10/2017

Evangelho e comentário

Tempo Comum


Evangelho: Mt 22, 15-21

15 Então, os fariseus reuniram-se para combinar como o haviam de surpreender nas suas próprias palavras. 16 Enviaram-lhe os seus discípulos, acompanhados dos partidários de Herodes, a dizer-lhe: «Mestre, sabemos que és sincero e que ensinas o caminho de Deus segundo a verdade, sem te deixares influenciar por ninguém, pois não olhas à condição das pessoas. 17 Diz-nos, portanto, o teu parecer: É lícito ou não pagar o imposto a César?» 18 Mas Jesus, conhecendo-lhes a malícia, retorquiu: «Porque me tentais, hipócritas? 19 Mostrai-me a moeda do imposto.» Eles apresentaram-lhe um denário. 20 Perguntou: «De quem é esta imagem e esta inscrição?» 21« De César» - responderam. Disse-lhes então: «Dai, pois, a César o que é de César e a Deus o que é de Deus.»

Comentário:

Até ao fim dos tempos, em todas as línguas, há-de repetir-se esta frase de Jesus. Resposta lapidar que encerra em si mesma toda uma lição de comportamento, de norma de conduta, de critério e de justiça.

Os Doutores da Lei afastaram-se porque nada mais havia a dizer, a acrescentar e, nós, ficamos porque queremos absorver bem as palavras do Mestre.

São palavras que constituem por si sós, todo um programa de vida.

Pensemos bem nelas, detenhamo-nos um pouco e demo-nos conta da profundidade e do alcance que na verdade têm.


(AMA, Comentário sobre Mt 22, 15-21, 29.05.2010)







21/10/2017

Senhor, a sério que quero ser santo

Que a tua vida não seja uma vida estéril. – Sê útil. – Deixa rasto. – Ilumina, com o resplendor da tua fé e do teu amor. Apaga, com a tua vida de apóstolo, o rasto viscoso e sujo que deixaram os semeadores impuros do ódio. – E incendeia todos os caminhos da Terra com o fogo de Cristo que levas no coração. (Caminho, 1)

Procuremos fomentar no fundo do coração um desejo ardente, um empenho grande por alcançar a santidade, apesar de nos vermos cheios de misérias. Não se assustem; à medida que se avança na vida interior, conhecem-se com mais clareza os defeitos pessoais. O que acontece é que a ajuda da graça se transforma como que numa lente de aumentar e o mais pequeno cotão, o grãozinho de areia quase imperceptível aparecem com dimensões gigantescas, porque a alma adquire a finura divina e até a sombra mais pequena incomoda a consciência, que só gosta da limpeza de Deus. Diz-lhe agora, do fundo do coração: Senhor, a sério que quero ser santo, a sério que quero ser um teu discípulo digno e seguir-te sem condições. E depois, hás-de propor a ti próprio a intenção de renovar diariamente os grandes ideais que te animam nestes momentos. (Amigos de Deus, 20)




7 consejos para parejas en situación irregular que desean vivir en gracia y recibir los sacramentos

Parejas en situación irregular


El matrimonio y la familia fueron los temas que el papa Francisco propuso a la reflexión de la Iglesia convocando un sínodo de obispos en dos etapas: la primera en octubre de 2014 y la segunda en octubre de 2015. De él surgió el documento Amoris Laetitia.

El Derecho Canónico reconoce el derecho a recibir los medios espirituales necesarios para la salvación -de manera particular los sacramentos (Canon 213), y entre ellos la Comunión-, y también que hay que favorecer su recepción sin interponer ningún impedimento para recibirlos con provecho: lícita y válidamente.

Con respecto a los fieles que, a los ojos de la Iglesia, conforman parejas en situación irregular, el sínodo sobre el amor en la familia nunca dijo un “no” rotundo a la admisión a los sacramentos a todas estas parejas, como tampoco dijo un “sí” rotundo a todas ellas: se mirará caso por caso.

Conocer cada caso
Resulta difícil dar respuestas generales, en frío, sin conocer a la persona y su situación concreta. Por eso, lo primero es animar a todos los que tengan dudas en este sentido a acercarse a un sacerdote o a un matrimonio católico comprometido de confianza que les ayude a discernir lo que les irá mejor a ustedes en su caso concreto.

Algunas consideraciones generales podrían servir de orientación previa. Por ejemplo, en los casos en que las dos personas no se hayan casado por la Iglesia, tengan o no tengan entre ellas algún vínculo conyugal desde el punto de vista civil, pueden acercarse a la parroquia y contraer el matrimonio canónico. Si alguna de las partes tuvo un matrimonio civil con otra persona se debe gestionar primero el divorcio.

Estudiar la nulidad del matrimonio anterior
Los católicos con previo matrimonio canónico que quieran regularizar su situación tienen la opción, menos fácil pero posible, de indagar si pudieron haber fallado algunos elementos esenciales que permitan declarar nulo ese matrimonio.

Si se llega a descubrir que una pareja no contrajo matrimonio canónico válido, se puede y se debe declarar la nulidad de dicha “unión”, con perjuicio de los respectivos efectos civiles. Si se declara la nulidad, estas personas se pueden casar por la Iglesia, con alguien que no tenga previo matrimonio canónico válido.

Ahora, hay que tener en cuenta que anular un matrimonio canónico no es sinónimo de divorcio canónico, que no existe. La declaración de nulidad declara que el matrimonio sencillamente jamás existió, y por tanto es algo muy distinto del divorcio civil (cuando los efectos civiles cesan). Cuando se firma un decreto de nulidad no se trata de anular un vínculo sino de confirmar que tal vínculo no existió como válido ya desde un comienzo.

La Iglesia no anula ningún matrimonio válidamente contraído y consumado; en tal caso el matrimonio es absolutamente indisoluble (Catecismo, 1640). Por tanto, mientras no se pruebe lo contrario, se presume la validez del matrimonio canónico.

Las parejas irregulares que no pueden contemplar alguna de las posibilidades mencionadas, ¿qué camino de salida tienen?

Mientras se verifica la validez o la invalidez del precedente matrimonio canónico o si, habiendo estudiado el matrimonio canónico, se constata realmente su validez, las parejas irregulares estarían invitadas en principio a:

1.- Ofrecer a Dios, con carácter penitencial, el dolor y el sufrimiento de haber quebrantado la exigencia de Cristo de valorar la sacramentalidad del amor conyugal entre un hombre y una mujer, así como el de no poder tener la plena comunión en la vida divina a través de los sacramentos.

2.- Pensar que en todo caso son personas amadas por Dios, y siguen siendo miembros de la Iglesia. La Iglesia seguramente también orará por estas personas, las animará y se presentará como madre misericordiosa.

3.- Confiar en la misericordia de Dios.

4.- Eliminar la situación de pecado. Esto no significa dejar de querer o dejar de ayudar a la pareja o dejar de estar a su favor; hay que seguir queriéndola bajo los mismos parámetros que pide Cristo cuando habla a todos sus discípulos de amar al prójimo.

5.- Respetar el vínculo matrimonial canónico precedente, dando así testimonio del valor, de la trascendencia y de la indisolubilidad del matrimonio canónico. Respetar lo que Dios ha bendecido es respetarlo a Él mismo. Como bautizados le debemos fidelidad a Dios, a Cristo, al propio cónyuge legítimo y a la unión esponsal canónica, aunque ya no se conviva con él o con ella.

6.- Pensar en la salvación propia y ajena favoreciendo un camino de conversión.

7.- A estas parejas se les invita además a escuchar la Palabra de Dios, a perseverar en la oración, a ir a misa, a colaborar en las iniciativas de la parroquia en favor de la caridad y la justicia, a educar y, o, dejar educar a los hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu de conversión y las obras de penitencia para encaminarse por los caminos de la salvación (Familiaris Consortio, 84).

Las puertas de la Iglesia están abiertas
La Iglesia desea que estas parejas participen de la vida de la Iglesia hasta donde les sea posible en el intento por lograr la completa participación sacramental. Respecto a la manera de hacerlo, serán muy útiles -reiteramos- los consejos del párroco, el acompañamiento personalizado que permitirá valorar las circunstancias concretas y un discernimiento más libre.

El amor de Dios está a su alcance y no solo abre las puertas a su perdón, concediendo a su vez la gracia sacramental, sino que, por medio de la misma, capacita y motiva para no vivir más en pecado.
En el caso de las parejas de casados por la Iglesia en situación irregular que han hecho un camino de conversión con un sacerdote acompañante, que reúnen las condiciones fundamentales para que puedan acceder a los sacramentos -“estén bien dispuestos y no les sea prohibido por el derecho recibirlos” (can 843,1)- y que concluyen inequívocamente que pueden recibir la gracia sacramental, pueden recibir los sacramentos, pueden comulgar.

¿Qué condiciones fundamentales deben tener en cuenta las parejas irregulares para acceder a los sacramentos? La reconciliación a través del sacramento de la penitencia –que les abriría el camino al sacramento eucarístico– puede darse a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a seguir una vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio.

En líneas generales, esto podría implicar, si es posible, fácil y serena, la separación; y si, por motivos muy serios, no pueden cumplir la obligación de la separación, el compromiso de vivir en continencia. Pero cada caso es un mundo.


REL

Fátima: Centenário - Música


Centenário das aparições da Santíssima Virgem em Fátima

Louvando a Santíssima Virgem - Milan Milaninovic





Neste mês de Maio a ti excelsa Mãe de Deus e nossa Mãe, te repetiremos sem cessar:

Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum, benedicta tu in mullieribus et benedictus fructis ventris tui, Jesus.

Santa Maria, Mater Dei, ora pro nobis pecatoribus, nunc et in hora mortis nostra. Ámen.









Pequena agendado cristão

SÁBADO



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)



Propósito:
Honrar a Santíssima Virgem.

A minha alma glorifica o Senhor e o meu espírito se alegra em Deus meu Salvador, porque pôs os olhos na humildade da Sua serva, de hoje em diante me chamarão bem-aventurada todas as gerações. O Todo-Poderoso fez em mim maravilhas, santo é o Seu nome. O Seu Amor se estende de geração em geração sobre os que O temem. Manifestou o poder do Seu braço, derrubou os poderosos do seu trono e exaltou os humildes, aos famintos encheu de bens e aos ricos despediu de mãos vazias. Acolheu a Israel Seu servo, lembrado da Sua misericórdia, como tinha prometido a Abraão e à sua descendência para sempre.

Lembrar-me:

Santíssima Virgem Mãe de Deus e minha Mãe.

Minha querida Mãe: Hoje queria oferecer-te um presente que te fosse agradável e que, de algum modo, significasse o amor e o carinho que sinto pela tua excelsa pessoa.
Não encontro, pobre de mim, nada mais que isto: O desejo profundo e sincero de me entregar nas tuas mãos de Mãe para que me leves a Teu Divino Filho Jesus. Sim, protegido pelo teu manto protector, guiado pela tua mão providencial, não me desviarei no caminho da salvação.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?





Evangelho e comentário

Tempo Comum


Evangelho: Lc 12, 8-12

8 Digo-vos ainda: Todo aquele que se declarar por mim diante dos homens, também o Filho do Homem se declarará por ele diante dos anjos de Deus. 9 Aquele, porém, que me tiver negado diante dos homens, será negado diante dos anjos de Deus. 10 E a todo aquele que disser uma palavra contra o Filho do Homem, há-de perdoar-se; mas, a quem tiver blasfemado contra o Espírito Santo, jamais se perdoará. 11 Quando vos levarem às sinagogas, aos magistrados e às autoridades, não vos preocupeis com o que haveis de dizer em vossa defesa, 12 pois o Espírito Santo vos ensinará, no momento próprio, o que deveis dizer.»

Comentário:

Blasfemar contra o Espírito Santo é pecado sem perdão!
Quem o afirma é o próprio Jesus Cristo.

Porquê? Podemos perguntar-nos.

Pois porque, logicamente, que o fizer está a negar o próprio Espírito de Deus, ou seja, declara-se impenitente.

O Espírito Santo só acode, inspira, insinua a Sua influência aos cristãos verdadeiros, isto é, aos que tentam com perseverança, cumprir a Sua Vontade, seguir a Sua Doutrina.

O Espírito Santo não converte, aperfeiçoa.

O Espírito Santo não evangeliza, dá o conhecimento e entendimento do Evangelho.

Quem não aceita, está de fora, não pode ser perdoado porque não quer o perdão, porque não deseja converter-se.

(AMA, comentário sobre Lc 12, 8-12, 11.07.2017)







20/10/2017

Não há trabalhos de pouca categoria

No serviço de Deus, não há trabalhos de pouca categoria: todos são de muita importância. A categoria do trabalho depende do nível espiritual de quem o realiza. (Forja, 618)

Compreendem porque é que uma alma deixa de saborear a paz e a serenidade quando se afasta do seu fim, quando se esquece de que Deus a criou para a santidade? Esforcem-se por nunca perder este ponto de mira sobrenatural, nem sequer nos momentos de diversão ou de descanso, tão necessários como o trabalho na vida de cada um.

Bem podem chegar ao cume da vossa actividade profissional, alcançar os triunfos mais retumbantes, como fruto da livre iniciativa com que exercem as actividades temporais; mas se abandonarem o sentido sobrenatural que tem de presidir todo o nosso trabalho humano, enganaram-se lamentavelmente no caminho.

(...) Perante Deus, que é o que conta em última análise, quem luta por comportar-se como um cristão autêntico, é que consegue a vitória: não existe uma solução intermédia. Por isso vocês conhecem tantas pessoas que deviam sentir-se muito felizes, ao julgar a sua situação de um ponto de vista humano e, no entanto, arrastam uma existência inquieta, azeda; parece que vendem alegria a granel, mas aprofunda-se um pouco nas suas almas e fica a descoberto um sabor acre, mais amargo que o fel. Isto não há-de acontecer a nenhum de nós, se deveras tratarmos de cumprir constantemente a Vontade de Deus, de dar-lhe glória, de louvá-lo e de espalhar o seu reinado entre todas as criaturas. (Amigos de Deus, 10–12)



Evangelho e comentário

Tempo Comum


Evangelho: Lc 12, 1-7

1 Entretanto, a multidão tinha-se reunido; eram milhares, a ponto de se pisarem uns aos outros. Jesus começou a dizer primeiramente aos seus discípulos: «Acautelai-vos do fermento dos fariseus, que é a hipocrisia. 2 Nada há encoberto que não venha a descobrir-se, nem oculto que não venha a conhecer-se. 3 Porque tudo quanto tiverdes dito nas trevas há-de ouvir-se em plena luz, e o que tiverdes dito ao ouvido, em lugares retirados, será proclamado sobre os terraços. 4 Digo-vos a vós, meus amigos: Não temais os que matam o corpo e, depois, nada mais podem fazer. 5 Vou mostrar-vos a quem deveis temer: temei aquele que, depois de matar, tem o poder de lançar na Geena. Sim, Eu vo-lo digo, a esse é que deveis temer. 6 Não se vendem cinco pássaros por duas pequeninas moedas? Contudo, nenhum deles passa despercebido diante de Deus. 7 Mais ainda, até os cabelos da vossa cabeça estão contados. Não temais: valeis mais do que muitos pássaros.

Comentário:

São Lucas começa o capítulo 12 do Evangelho que escreveu, exactamente como que numa sequência do capítulo anterior.

Recomenda cautela com os fariseus e a sua hipocrisia que iguala ao fermento.

(Uma mentira repetidamente exposta poderá acabar por se tornar verdade e, como o fermento, arrastar a todos os que as escutam.)

Mas, o hipócrita, acaba sempre por ser desmascarado e o que usa o segredo como arma, acabará por o ver revelado quando menos esperar.

Portanto: expor a verdade com clareza e actuar em conformidade sem medo das consequências.

(AMA, comentário sobre Lc 12, 1-7, 10.07.2017)







Hoy el reto del amor es que "toques" para el Señor con uno de tus dones a lo largo del día

EL DIRECTOR SE DELEITA EN TI


El profesor que nos da las clases de canto es director de una orquesta, y ayer dieron un concierto en nuestra iglesia. Todos los músicos estaban colocados con sus instrumentos en la parte central y nosotras situadas al rededor de ellos, en la sillería.

La perspectiva era curiosa, pues hasta ahora estaba acostumbrada a ver los conciertos de frente, pero la sillería está dispuesta de tal forma que parecíamos ser uno más... pero sin instrumento. Y así me sumergí en el concierto: como una más. Miraba hacia adelante y tenía a la que tocaba el piano, la observaba y veía cómo pasaba las hojas de la partitura, cómo esperaba el momento de integrarse con los violines, también podía ver cómo se frotaba los dedos agarrotados por el frío en cada oportunidad que encontraba para ello.

La que tocaba el chelo, concentrada, discreta y segura, hacía un papel que podía pasar desapercibido, pero totalmente necesario. ¿Y los violines? Eran muchos coordinados a una. Estaban al otro lado, pero hacer una vista aérea me permitía ver sus arcos levantándose a una.

Todos juntos consiguieron aplacarme (que no es fácil), y pude sumergirme en cada uno de los detalles que llegaban a mí a través de los sentidos. Pero uno fue el más importante. Y era el director.

El director era el que se deleitaba con la música que salía de toda la orquesta en conjunto, era el que sabía el papel de cada instrumento, daba la señal de entrada y el ánimo necesario. Era el que marcaba los silencios, los ritmos, los finales... sin él, el resultado hubiese sido lo más parecido a una bandada de gaviotas hambrientas.

Y en él veía a Cristo, dirigiendo la orquesta, mirándote a ti, sabiendo que eres importante, ¡muy importante! Aunque a veces pienses que no llegas, que no vales... Él te ha creado chelo, piano, violín... para que formes parte de la pieza más maravillosa que jamás nadie pueda escuchar. Cristo cuenta contigo siendo como eres, como estás, y sueña cosas maravillosas para ti. Él quiere marcar tus silencios necesarios con los demás, con Él; quiere marcar el ritmo de tu día desde el Amor... pero cuántas veces nos salimos de la orquesta para hacer un solo con otro instrumento que no nos corresponde o que ni siquiera sabemos tocar.

Hoy el reto del amor es que "toques" para el Señor con uno de tus dones a lo largo del día, y pídele el don de quererte en tu puesto de la orquesta. Ponte en Su presencia y pregúntale cómo quiere que toques a lo largo del día: si sabes informática, seguro que hay alguien mayor que necesite de ti; si sabes de cocina... algún joven querrá aprender; si lo tuyo es cantar, ameniza la tertulia de la comida... o quizá es momento de silencio, dedicando tiempo de atención activa a esa persona que tanto lo necesita. ¡Ocupa tu lugar y deja que Cristo te dirija! Que cada corazón, sabiéndose amado, lata al compás del Amor. Hoy juntos tocaremos la mejor pieza jamás interpretada. Deja que Cristo se deleite en ti.


VIVE DE CRISTO

Doutrina – 369

CATECISMO DA IGREJA CATÓLICA

Compêndio


PRIMEIRA PARTE: A PROFISSÃO DA FÉ
SEGUNDA SECÇÃO: A PROFISSÃO DA FÉ CRISTÃ
CAPÍTULO TERCEIRO

CREIO NO ESPÍRITO SANTO

146. Como actuam Cristo e o seu Espírito no coração dos fiéis?



Por meio dos sacramentos, Cristo comunica aos membros do Seu Corpo o Seu Espírito e a graça de Deus que produz os frutos de vida nova, segundo o Espírito. 
Finalmente, o Espírito Santo é o Mestre da oração.

Perguntas e respostas

O CÉU

B. COMO ALCANÇAR O CÉU?

6. O céu é um auto-prémio?

Em parte, sim, pois cada um o alcança com os seus méritos e boas obras. 

Mas, melhor, é fruto do amor de Deus que estabeleceu gratuitamente esse prémio tão grande.


Ninguém pode auto-elevar-se ao céu, é o Senhor quem o outorga.

Pequena agenda do cristão

Sexta-Feira


(Coisas muito simples, curtas, objectivas)




Propósito:

Contenção; alguma privação; ser humilde.


Senhor: Ajuda-me a ser contido, a privar-me de algo por pouco que seja, a ser humilde. Sou formado por este barro duro e seco que é o meu carácter, mas não Te importes, Senhor, não Te importes com este barro que não vale nada. Parte-o, esfrangalha-o nas Tuas mãos amorosas e, estou certo, daí sairá algo que se possa - que Tu possas - aproveitar. Não dês importância à minha prosápia, à minha vaidade, ao meu desejo incontido de protagonismo e evidência. Não sei nada, não posso nada, não tenho nada, não valho nada, não sou absolutamente nada.

Lembrar-me:
Filiação divina.

Ser Teu filho Senhor! De tal modo desejo que esta realidade tome posse de mim, que me entrego totalmente nas Tuas mãos amorosas de Pai misericordioso, e embora não saiba bem para que me queres, para que queres como filho a alguém como eu, entrego-me confiante que me conheces profundamente, com todos os meus defeitos e pequenas virtudes e é assim, e não de outro modo, que me queres ao pé de Ti. Não me afastes, Senhor. Eu sei que Tu não me afastarás nunca. Peço-Te que não permitas que alguma vez, nem por breves instantes, seja eu a afastar-me de Ti.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?





19/10/2017

Ser cada um outro Cristo

Custou-te muito ir afastando e esquecendo as tuas preocupaçõezitas, os teus sonhos pessoais, pobres e poucos, mas enraizados. Agora, pelo contrário, estás bem seguro de que o teu entusiasmo e a tua ocupação são os teus irmãos, e só eles, porque aprendeste a descobrir Jesus Cristo no próximo. (Sulco, 765)

Se não queremos desperdiçar o tempo inutilmente – nem sequer com falsas desculpas das dificuldades exteriores do ambiente, que nunca faltaram desde o princípio do cristianismo – devemos ter muito presente que, de um modo normal, Jesus Cristo vinculou à vida interior a eficácia da nossa acção para arrastar os que nos rodeiam. Cristo pôs a santidade como condição para a eficácia da acção apostólica; corrijo-me, o esforço da nossa fidelidade, porque na terra nunca seremos santos. Parece inacreditável, mas Deus e os homens precisam que, da nossa parte, haja uma fidelidade sem condições, sem eufemismos, que chegue até às últimas consequências, sem mediocridade ou concessões, em plenitude de vocação cristã assumida e praticada com delicadeza.

Talvez entre vocês algum esteja a pensar que me refiro exclusivamente a um sector de pessoas selectas. Não se deixem enganar tão facilmente, movidos pela cobardia ou pelo comodismo. Pelo contrário, que cada um sinta a urgência divina de ser outro Cristo, ipse Christus, o próprio Cristo; em poucas palavras, a urgência de que a nossa conduta seja coerente com as normas da fé, pois a nossa santidade – a que temos de aspirar – não é uma santidade de segunda categoria, que não existe. (Amigos de Deus, 5–6)


El grano y la cizaña

En el Reino de un Dios así no hay lugar, por ello, para siervos impacientes, para gente que no sabe hacer otra cosa que invocar los castigos de Dios e indicarle, de vez en vez, a quién debe golpear.


Jesús les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: “Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?”. Él les contestó: “Algún enemigo ha hecho esto”. Dícenle los siervos: “¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?”».

El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; el Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza; el Reino de los Cielos es semejante a la levadura. Bastan estas frases iniciales de las tres parábolas para darnos a entender que Jesús nos está hablando de un Reino «de los Cielos» que sin embargo se encuentra «en la tierra». Sólo en la tierra, de hecho, hay espacio para la cizaña y para el crecimiento; sólo en la tierra hay una masa que levar. En el Reino final nada de todo esto, sino sólo Dios, que será todo en todos. La parábola del grano de mostaza que se transforma en un árbol indica el crecimiento del Reino de Dios en la historia.

La parábola de la levadura indica también el crecimiento del Reino, pero un crecimiento no tanto en extensión cuanto en intensidad; indica la fuerza transformadora que él posee hasta renovar todo. Estas dos últimas parábolas fueron fácilmente comprendidas por los discípulos. No así la primera, la de la cizaña. Dejada la multitud, una vez solos en casa, le pidieron por ello a Jesús: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». Jesús explicó la parábola; dijo que el sembrador era él mismo, la semilla buena los hijos del Reino, la semilla mala los hijos del maligno, el campo el mundo y la siega el fin del mundo.

El campo es el mundo. En la antigüedad cristiana, había espíritus sectarios (los donatistas) que resolvían el asunto de modo simplista: por un lado, la Iglesia hecha toda ella de buenos; por otro, el mundo lleno de hijos del maligno, sin esperanza de salvación. Pero venció el pensamiento de San Agustín, que era el de la Iglesia universal.

La Iglesia misma es un campo, dentro del cual crecen juntos grano y cizaña, buenos y malos, lugar donde hay espacio para crecer, convertirse y sobre todo para imitar la paciencia de Dios. «Los malos existen en este mundo o para que se conviertan o para que por ellos los buenos ejerciten la paciencia» (San Agustín). De la paciencia de Dios habla también la primera lectura, del Libro de la Sabiduría, con el himno a la fuerza de Dios: «Tú, dueño de tu fuerza, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia... Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo del hombre, y diste a tus hijos la buena esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento».

La de Dios no es, por lo demás, una simple paciencia, esto es, esperar el día del juicio para después castigar con mayor satisfacción. Es longanimidad, es misericordia, es voluntad de salvar. En el Reino de un Dios así no hay lugar, por ello, para siervos impacientes, para gente que no sabe hacer otra cosa que invocar los castigos de Dios e indicarle, de vez en vez, a quién debe golpear. Jesús reprochó un día a dos de sus discípulos que le pedían hacer llover fuego del cielo sobre los que les habían rechazado (Lc 9,55), y el mismo reproche, tal vez, podría hacer a algunos demasiado diligentes en exigir justicia, castigos y venganzas contra aquellos que guardan la cizaña del mundo.

También a nosotros está indicada la paciencia del dueño del campo como modelo. Debemos esperar la siega, pero no como aquellos siervos a duras penas refrenados, empuñando la hoz, como si estuviéramos ansiosos de ver la cara de los malvados en el día del juicio; sino que debemos esperar como hombres que hacen propio el deseo de Dios de «que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (1Tm 2,4).

Un llamamiento a la humildad y a la misericordia que desprende, por lo tanto, de la parábola del grano y de la cizaña. ¡Hay un solo campo del que es lícito y necesario arrancar inmediatamente la cizaña, y es el del propio corazón!


Raniero Cantalamessa

Pequena agenda do cristão

Quinta-Feira



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)



Propósito:
Participar na Santa Missa.


Senhor, vendo-me tal como sou, nada, absolutamente, tenho esta percepção da grandeza que me está reservada dentro de momentos: Receber o Corpo, o Sangue, a Alma e a Divindade do Rei e Senhor do Universo.
O meu coração palpita de alegria, confiança e amor. Alegria por ser convidado, confiança em que saberei esforçar-me por merecer o convite e amor sem limites pela caridade que me fazes. Aqui me tens, tal como sou e não como gostaria e deveria ser.
Não sou digno, não sou digno, não sou digno! Sei porém, que a uma palavra Tua a minha dignidade de filho e irmão me dará o direito a receber-te tal como Tu mesmo quiseste que fosse. Aqui me tens, Senhor. Convidaste-me e eu vim.


Lembrar-me:
Comunhões espirituais.


Senhor, eu quisera receber-vos com aquela pureza, humildade e devoção com que Vos recebeu Vossa Santíssima Mãe, com o espírito e fervor dos Santos.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?






Evangelho e comentário

Tempo Comum


Evangelho: Lc 11, 47-54

47 Ai de vós, que edificais os túmulos dos profetas, quando os vossos pais é que os mataram! 48 Assim, dais testemunho e aprovação aos actos dos vossos pais, porque eles mataram-nos e vós edificais-lhes sepulcros. 49 Por isso mesmo é que a Sabedoria de Deus disse: ‘Hei-de enviar-lhes profetas e apóstolos, a alguns dos quais darão a morte e a outros perseguirão, 50 a fim de que se peça contas a esta geração do sangue de todos os profetas, derramado desde a criação do mundo, 51 desde o sangue de Abel até ao sangue de Zacarias, que pereceu entre o altar e o santuário.’ Sim, Eu vo-lo digo, serão pedidas contas a esta geração. 52 Ai de vós, doutores da Lei, porque vos apoderastes da chave da ciência: vós próprios não entrastes e impedistes a entrada àqueles que queriam entrar!» 53 Quando saiu dali os doutores da Lei e os fariseus começaram a pressioná-lo fortemente com perguntas e a fazê-lo falar sobre muitos assuntos, 54 armando-lhe ciladas e procurando apanhar-lhe alguma palavra para o acusarem.

Comentário:

São Lucas termina o Capítulo 11 do Evangelho que escreveu com palavras – talvez as mais duras – que Jesus dirige expressamente aos doutores da lei e aos fariseus.

Estes são – com excepções, evidentemente – inimigos declarados de Cristo a Quem não poupam as perguntas falaciosas, e as armadilhas destinadas, umas e outras, a confundir e perturbar o Senhor.

Não o conseguem e, talvez que a sua atitude acabe por ter um efeito contrário ao que pretendem, já que, os que os escutam e ouvem as respostas de Cristo vêm muito bem de que lado está não só a razão, mas, sobretudo, a verdade.

Mas, de facto, as coisas chegam a um ponto tal que o Senhor – que tudo tem suportado com extrema docilidade – parece que vê chegado o momento de esclarecer de vez quem é esta gente que se auto-promove como sabedores incontestáveis e impolutos no comportamento, pondo a nu não só os verdadeiros motivos que os movem, mas as próprias acções que praticaram e praticam que desdizem do que apregoam.

(AMA, comentário sobre Lc 11, 47-54, 10.07.2017)








18/10/2017

Quantos comerciantes terão sido santos?

Está a ajudar-te muito, dizes-me, este pensamento: desde os primeiros cristãos, quantos comerciantes terão sido santos? E queres demonstrar que também agora isso é possível... O Senhor não te abandonará nesse empenho. (Sulco, 490)

O único objectivo do Opus Dei sempre foi este: contribuir para que, no meio do mundo, das realidades e afãs seculares, homens e mulheres de todas as raças e de todas as condições sociais procurem amar e servir a Deus e a todos os outros, no seu trabalho ordinário e através dele. (...).


Se alguma comparação se quer fazer, a maneira mais fácil de entender o Opus Dei é pensar na vida dos primeiros cristãos. Eles viviam profundamente a sua vocação cristã; procuravam muito a sério a perfeição a que eram chamados, pelo facto, ao mesmo tempo simples e sublime, do Baptismo. Não se distinguem exteriormente dos outros cidadãos. Os membros do Opus Dei são como toda a gente: realizam um trabalho corrente; vivem no meio do mundo conforme aquilo que são – cidadãos cristãos que querem responder inteiramente às exigências da sua fé. (Temas Actuais do Cristianismo, 10 e 24)

Evangelho e comentário

Tempo Comum

São Lucas - Evangelista

Evangelho: Lc 10, 1-9

1 Depois disto, o Senhor designou outros setenta e dois discípulos e enviou-os dois a dois, à sua frente, a todas as cidades e lugares aonde Ele havia de ir. 2 Disse-lhes: «A messe é grande, mas os trabalhadores são poucos. Rogai, portanto, ao dono da messe que mande trabalhadores para a sua messe. 3 Ide! Envio-vos como cordeiros para o meio de lobos. 4 Não leveis bolsa, nem alforge, nem sandálias; e não vos detenhais a saudar ninguém pelo caminho. 5 Em qualquer casa em que entrardes, dizei primeiro: ‘A paz esteja nesta casa!’ 6 E, se lá houver um homem de paz, sobre ele repousará a vossa paz; se não, voltará para vós. 7 Ficai nessa casa, comendo e bebendo do que lá houver, pois o trabalhador merece o seu salário. Não andeis de casa em casa. 8 Em qualquer cidade em que entrardes e vos receberem, comei do que vos for servido, 9 curai os doentes que nela houver e dizei-lhes: ‘O Reino de Deus já está próximo de vós.’

Comentário:

A estes setenta e dois hão-de seguir-se, ao longo dos tempos, muitos milhares que irão a todos os recantos do mundo levar a palavra de Deus.

Ainda neste último Natal - 2016 - numa pequena povoação perdida nos desertos da Mongólia se celebrou a Santa Missa quer na véspera quer no próprio dia.

O celebrante - para uma escassa assistência de umas dezenas de pessoas - foi um sacerdote oriundo Nigéria!

Sim, um missionário que veio de milhares de quilómetros de distância para alimentar com a palavra a celebração a fé desses cristãos.

E ficamos nós, todos os cristãos, algo envergonhados pela resistência que muitas vezes manifestemos quando se trata de fazer apostolado quase pé da nossa porta!


(AMA, comentário sobre Lc 10 1-9, Carvide, 24.01.2017)