19/02/2019

Temas para reflectir e meditar


QUE NO TE ENGAÑEN! HOMBRE O MUJER 
CAPÍTULO II
EL ABORTO
¿VIDA HUMANA ANTES DE NACER?

La Moral de la Ideología de Género es muy fácil conocerla para un católico. Es la misma que nosotros tenemos, pero al revés. Salvo en el caso de violación, y para bastantes también los vientres de alquiler, en lo que coincidimos, en todo lo demás el Mal es el Bien y el Bien es el Mal. Voy a intentar seguir el orden cronológico de los problemas y por ello empiezo en nuestra discrepancia ya antes de nacer, es decir con el aborto, o, como ellos dicen, interrupción voluntaria del embarazo, aunque da la casualidad que esta interrupción es siempre definitiva.
En España el aborto es un derecho regulado por la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, más conocida como la Ley del Aborto, En cuanto a la nueva Ley Orgánica 11/2015, de 21 de septiembre, es tan solo una modificación mínima de la Ley anterior, requiriendo la nueva Ley la necesidad de consentimiento expreso de los representantes legales de la menor que desea abortar. Todo el resto de la Ley anterior permanece sin modificaciones.
El primer problema con el que nos enfrentamos en esta cuestión es si el aborto destruye o no una vida humana. Si lo que se destruye es un ser humano, estamos ante un crimen; si lo que se destruye no es un ser humano, sino un conjunto de células, como cuando voy al peluquero o me corto las uñas, eso no es crimen. Como es una cuestión fundamentalmente médica, ¿qué nos dice la Medicina?
Desde hace unos cuantos años, la Medicina está realizando enormes progresos en el conocimiento de lo que sucede antes del nacimiento. Los avances científicos, como las ecografías, confirman cada vez más que el aborto es un crimen. Algunos de estos avances son claros hasta para un profano en la materia: muchos padres y abuelos llevan en sus móviles la foto de la ecografía de sus hijos y nietos a los que les falta todavía bastante para nacer.
Pero no es sólo por las ecografías. Los avances científicos médicos van todos en la misma dirección. En el Manifiesto de Madrid del 2009, encabezado por científicos de la talla de Nicolás Jouve y César Nombela, varios miles de intelectuales españoles se pronunciaron sobre el aborto. Copio el párrafo que me han parecido más interesantes: “a) Existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación. Los conocimientos más actuales así lo demuestran: la Genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad genética singular; la Biología Celular explica que los seres pluricelulares se constituyen a partir de una única célula inicial, el cigoto, en cuyo núcleo se encuentra la información genética que se conserva en todas las células y es la que determina la diferenciación celular; la Embriología describe el desarrollo”. Y es que el nuevo ser tiene una propiedad fundamental de los organismos vivos: un predecible, estable y consistente proceso de desarrollo, para lo que posee un patrimonio genético, es decir un ADN, distinto del de sus progenitores.
La Ley sobre el Aborto del 3 de Marzo de 2010, afirma nada menos que cinco veces que hay que proteger la vida prenatal. No me extrañó por ello que una señora me dijese que había leído la Ley y que ésta estaba a favor de la vida. Pero estas afirmaciones rimbombantes no valen para nada por el artículo 3 párrafo 2 que dice: “Se reconoce el derecho a la maternidad libremente decidida”. Se consagra así que el aborto es un derecho, aunque signifique matar a un ser humano. A mí en Derecho me enseñaron que los derechos de uno terminan cuando chocan con un derecho prevalente de otro. Me gustaría que me explicasen qué derecho es más prevalente que el derecho a la vida de un ser humano, y para colmo, inocente. También me gustaría saber, fuera de la edad de las víctimas, cuál es la diferencia entre un campo de exterminio nazi y un centro médico abortivo (me niego a llamarle clínica), pues en ambos el objetivo es matar a seres humanos. Pero nuestros parlamentarios han decidido que para ellos el aborto es un derecho.
Desde el punto de vista católico el libro de Hechos de los Apóstoles afirma rotundamente: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombre” [i]. El Concilio Vaticano II dice, de acuerdo con toda la tradición de la Iglesia: “El aborto y el infanticidio son crímenes abominables” [ii]. San Juan Pablo II nos dice: “La gravedad moral del aborto procurado se manifiesta en toda su verdad si se reconoce que se trata de un homicidio” [iii], del que “la responsabilidad implica también a los legisladores que han promovido y aprobado leyes que amparan el aborto” [iv], porque “una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto, nunca es lícito someterse a ella, ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto”[v], ya que “si las leyes no son el único instrumento para defender la vida humana, sin embargo desempeñan un papel muy importante y a veces determinante en la promoción de una mentalidad y de unas costumbres” [vi].
Benedicto XVI en su Exhortación Apostólica “Sacramentum Caritatis” de Febrero del 2007 83 dice así: “Coherencia eucarística. El culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado, sin consecuencias en nuestras relaciones sociales: al contrario exige el testimonio público de la propia fe. Obviamente, esto vale para todos los bautizados, pero tiene una importancia particular para quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. Estos valores no son negociables… Los Obispos han de llamar constantemente la atención sobre estos valores. Ello es parte de su responsabilidad para con la grey que les ha sido confiada”.
¿Y qué dice el Papa Francisco? En la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, escribe: “Entre los débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo” [vii].


[i] (4,19; 5,29)
[ii] (GS 51)
[iii] (Encíclica Evangelium Vitae nº 58)
[iv] (EV 59)
[v] (EV 73)
[vi] ( EV 90)
[vii] (nº 214)

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