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26/01/2021

Reflexão

Amenazas a la Iglesia - Ideología de género

 

La ideología de género, es hoy la ideología de moda en muchos países. Su oposición al quinto mandamiento, con su aprobación del aborto y la eutanasia, y del sexto mandamiento, donde su moral sexual, salvo el caso de violación, que también condenan, es exactamente la contraria de la moral católica. La única relación sexual no aceptable es la del marido con su esposa, porque para liberar a la mujer hay que abolir el matrimonio y la familia.

(Pedro Trevijano, REL)

06/01/2021

Reflexão

 


Amenazas a la Iglesia -
Laicismo

El laicismo intenta separar la moral de la religión y arrebatar a los padres la educación de los hijos para confiársela al Estado.

Presumen de tolerantes, pero ¡ ay de ti si no estás de acuerdo con lo que ellos defienden!

De hecho, lo que ellos defienden en cuestiones educativas, es lo mismo que defendían los nazis.

 

(Pedro Trevijano, REL)

10/05/2019

Temas para reflectir e meditar


QUE NO TE ENGAÑEN! HOMBRE O MUJER
CAPÍTULO IV

INFANCIA Y

ADOLESCENCIA

ADOLESCENCIA, JUVENTUD E IDEOLOGÍA DE GÉNERO
LA HOMOSEXUALIDAD

La homosexualidad corresponde a una tendencia sexual que se inicia durante el desarrollo afectivo de la persona. Es innegable que hay personas con deseo homosexual, que se impone al individuo que lo tiene y que a priori no lo ha escogido. El homosexual desde niño o niña se ve atraído sexualmente por personas de su mismo sexo, pero sólo se considera homosexual al individuo que de manera exclusiva o predominante desea un socio sexual adulto de su mismo sexo, haya tenido o no relaciones físicas, pero no a aquél que sólo ha deseado o tenido estas relaciones de modo accidental y pasajero.
Para que sus hijos puedan llegar a la heterosexualidad el mejor camino es que los padres procuren que sea posible y fácil para los chicos identificarse con su padre y para las chicas con su madre.
La anatomía humana apunta a la heterosexualidad. La homosexualidad se origina ordinariamente antes que el joven pueda tomar decisiones personales y conscientes, por lo que no es extraño que muchos de ellos crean que se trata de una inclinación innata. La inclinación homosexual se encuadra dentro de la condición psíquica del sujeto y no es algo que la persona escoge. Incluso cuando se declara en edad adulta, sus raíces son muy anteriores. En cuanto al lesbianismo elimina al hombre de la relación sexual.
Sobre el así llamado matrimonio homosexual así piensa la Iglesia: “La Iglesia cree que el hombre y la mujer, en el orden de la Creación, están hechos con necesidad de complementarse y para la relación recíproca, para que puedan dar vida a sus hijos. Por eso la Iglesia no puede aprobar las prácticas homosexuales” [i]. El matrimonio ha sido siempre considerado, en todos los contextos culturales, como la institución que legitimaba las relaciones sexuales y la filiación, y servía para fundar una nueva familia. No es una unión cualquiera, sino que tiene naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades. Se pensaba de él, y aún hoy lo es por la gran mayoría de la humanidad, como una unión esencialmente heterosexual, entre personas de sexo diferente, que trata de crear una familia, es decir realizar una comunidad de amor estable, permanente y exclusiva, abierta a la vida y que se diferencia de cualquier otro tipo de relaciones, por lo que hasta ahora a la unión de la pareja homosexual no se la podía llamar matrimonio. En pocas palabras, la Iglesia no acepta ni puede hacerlo que la unión de una pareja homosexual sea un verdadero matrimonio.
Por su parte el cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco, en carta del 20 de Junio del 2010, afirma sobre la Ley que implantó en Argentina el matrimonio homosexual: “No seamos ingenuos; no se trata de una simple lucha política, es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una “movida” del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”.
Recalquemos sin embargo que el hecho de ser homosexual no pertenece al orden moral. Las tendencias en cuanto tales no son objeto de valoración moral. El sujeto que tiene tendencias homosexuales no ha escogido tenerlas, y sería injusto reprochárselas. Hay ciertamente que distinguir entre tendencia y conducta. Además, el tener una orientación homosexual no significa que el sujeto quiera ejercerla como actividad. Inclinación y comportamientos están relacionados, pero no se identifican, ni se implican incondicionalmente. El homosexual, lo mismo que el heterosexual, tiene el deber de controlar su vida y sus actos sexuales, y de hecho muchos así lo hacen, porque la libertad humana se extiende también a la sexualidad y afirmar que es incapaz de ello, es negar que el homosexual sea persona libre.
Queda otra cuestión: ¿es posible para un homosexual llegar a la heterosexualidad? La Ley que está en Las Cortes afirma, lo mismo que la ya vigente en la Comunidad de Madrid, esto: “Quedan prohibidas terapias que pretendan revertir la orientación sexual o la identidad de género de la persona, aún con el consentimiento de la misma o de sus representantes legales” [ii] y la sanción correspondiente considerada muy grave [iii] será de 20001 euros a 45.000 [iv]. Estos artículos representan una violación gravísima de los derechos de los homosexuales, a quienes no se permite disponer libremente de la propia vida. Ello, en pocas palabras, es totalitarismo en estado puro.
Lo curioso del caso es que, como afortunadamente, el mundo no empieza ni termina en España, cada vez hay más homosexuales en todo el mundo y por supuesto también en España, que llegan a la heterosexualidad. En Filosofía se me enseñó que “contra el hecho no valen argumentos”. Pero como estamos en el Relativismo ya dijimos que es la realidad la que debe adaptarse a mi ideología, y no al revés.
Considero también que la familia normal, natural, la componen padres e hijos. Privar adrede a un niño que le pueda educar un padre y una madre, me parece una insensatez. El derecho del niño a tener un padre y una madre no puede ser sustituido por el derecho del adulto a tener un hijo. La Asociación Española de Pediatría es contundente: “Un núcleo familiar con dos padres o dos madres es, desde el punto de vista pedagógico y pediátrico, claramente perjudicial para el armónico desarrollo y adaptación social del niño” [v]. El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia”, insiste en varias ocasiones sobre el papel fundamental del padre en la Familia.
Y termino este capítulo con un par de noticias políticamente incorrectas: Una hace referencia a la violencia de género, en realidad de sexo, porque según los lingüistas en español las cosas tienen género y los vivientes, sexo. Los medios de comunicación constantemente nos informan de mujeres asesinadas por sus compañeros sentimentales, mientras es rarísimo, o más bien en los grandes medios de comunicación el silencio es absoluto, que nos informen de lo contrario, cuando en realidad, el número de víctimas masculinas, mientras hubo estadísticas de esto en España, que fue hasta el 2012, es algo superior al tercio. Por ejemplo en el mes de Noviembre del 2015 me enteré que ese año 2015 llevábamos ya en esas fechas 26 varones asesinados por sus compañeras sentimentales. Tampoco se ha publicado que en el 2016 hubo 16 homosexuales víctimas de su pareja sentimental.
El pasado 9 de junio del 2016, los 47 jueces que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo (el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo), han dictado una sentencia por unanimidad, naturalmente silenciada por el progresismo informativo, que establece textualmente que “no existe el derecho al matrimonio homosexual”. La sentencia se basó en el artículo 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. “La Convención Europea de Derechos Humanos no obliga a ningún Estado a ampliar el derecho al matrimonio a las parejas homosexuales […] el matrimonio es claramente entendido como la unión entre un hombre y una mujer”, aunque también es cierto que no se impide a los Estados regular el matrimonio homosexual.




[i] (YouCat 65)
[ii] (artículo 7 & 3 d)
[iii] (art. 94 & 4 c)
[iv] (art. 96 & 3)
[v] (La Razón, 4-VI-2003)

09/05/2019

Temas para reflectir e meditar


QUE NO TE ENGAÑEN! HOMBRE O MUJER

 

CAPÍTULO V

SOBRE EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, LA MATERNIDAD Y LA EUTANASIA.


EL MATRIMONIO
Si hasta ahora hemos visto como la Ideología de Género es una ideología absolutamente amoral y carente de sentido común, sin embargo es en las cuestiones del matrimonio y la familia donde la Ideología de Género va a rizar el rizo con el más difícil todavía.
Efectivamente, para esta Ideología el matrimonio es un modo de violencia permanente contra la mujer y por tanto una institución a combatir. Si alguna mujer desea casarse y tener hijos es que ha sido seducida y engañada por los hombres y no sabe lo que es bueno para ella, siendo su decisión una opción no libre. La mujer es un ser oprimido y su liberación es central para cualquier actividad de liberación. La sexualidad, para este feminismo radical, es una relación de poder y el matrimonio es la institución de la que se ha servido el hombre para oprimir a la mujer. En cuanto a la maternidad, subordina a la mujer, constituyéndola en un segundo sexo dependiente del varón para complacer su egoísmo. La revolución sexual tiene como objetivo la liberación sexual, la inhibición de todas las represiones de la sociedad contra el instinto sexual.
El fundamento ético de esta concepción es el relativismo y el marxismo aplicado a la sexualidad. La lucha de clases propia del marxismo pasa a ser ahora lucha de sexos, siendo el varón el opresor y la mujer la oprimida. La ideología de género concibe la pareja humana como un ámbito de conflicto, transformando lo que debe ser una relación de amor, en una relación de conflicto. La relación entre los sexos no se basa en el amor, sino en la lucha permanente, siendo para ellos el matrimonio y la familia dos modos de violencia permanente.
Para terminar con esta violencia se pretende eliminar la idea de que los seres humanos se dividen en dos sexos y se defiende la libre elección en las cuestiones relativas a la reproducción y al estilo de vida. La mujer no debe tener relaciones socialmente legitimadas ni estables como el matrimonio, sino que debe ser autosuficiente y evitar establecer dependencias exclusivas. Para que nos entendamos, un día me encontré con un compañero de Colegio y le expliqué así la ideología de género: “Para ella, puedes acostarte con quien quieras, menos con una persona: tu esposa”.
En cambio para el creyente el matrimonio es una forma de llevar el amor de las personas que lo integran a su plenitud, porque está al servicio de la felicidad y de la vida, así como, si se trata del matrimonio cristiano, también de la santidad. En el verdadero matrimonio la pareja no se casa porque se quiere, ni se separa porque dejan de quererse, sino que se casan para quererse y para fundar una familia. La Libertad adquiere sentido y significado cuando es libertad para algo. El amor es, por tanto, el ser mismo del matrimonio, hasta el punto de que éste se puede considerar como la institución del amor conyugal o como el amor conyugal institucionalizado. Es una vocación que viene de Dios y es una institución necesaria para el amor de la pareja, aunque por supuesto, no puede reducirse al mero ordenamiento jurídico.

LA FAMILIA
“Un hombre y una mujer unidos en matrimonio forman con sus hijos una familia. Esta disposición es anterior a todo reconocimiento por la autoridad pública; se impone a ella” [i]. El matrimonio y la familia son ciertamente el fundamento básico de la sociedad, su célula primordial, el núcleo fundamental de la convivencia humana, el lugar privilegiado de aprendizaje de los valores morales, espirituales y religiosos, lo que permite crear el espacio adecuado donde el amor, la educación y el desarrollo integral de la persona pueden realizarse de la mejor manera posible. La familia se basa en la unión conyugal y en el amor procreador y estable del matrimonio, ya que constituye la mejor estructura de acogida para los niños, pues tiene una vocación de permanencia que es la que da a los hijos esa convivencia duradera que necesitan, siendo esto lo que le confiere dimensión social y, por tanto, institucional y jurídica en la sociedad.
La familia tiene su origen y fundamento en el matrimonio, porque el matrimonio es la familia más pequeña, pero susceptible de agrandarse por su apertura a la vida. Está fundada sobre el amor que sobrepasa los intereses individuales y mantiene juntos a los seres humanos. Es bueno que los cónyuges sepan disfrutar del amor de su comparte, dándose cuenta de lo que el otro me ha aportado y aporta a mi vida. La familia, basada sobre el matrimonio contraído libremente, es la más íntima y profunda sociedad natural y desempeña un papel decisivo en la formación y madurez de las personas que la componen y en su desarrollo personal y social. Dios ha instituido a la familia y le ha dotado de su constitución fundamental, haciendo de ella el lugar privilegiado donde la mayor parte de los seres humanos van a realizar en sus vidas el encuentro con Dios y las cotas más altas de amor humano; no nos extrañe por ello que Satanás intente destruirla y se sirva para ello de legislaciones en las que el aborto, el divorcio, el anti-natalismo, la fornicación y la eutanasia pasan de ser males morales a derechos reconocidos. Matrimonio y familia contribuyen a la digna transmisión de la vida y tienen un papel fundamental en la tarea educativa.
La familia es un patrimonio de la humanidad, el espacio donde mejor se compenetran conyugalidad y procreación, el lugar donde cada persona es querida por sí misma, no porque sea guapa o inteligente, un modelo para todas las demás formas de convivencia humana, un bien para la sociedad y una institución natural anterior a cualquier otra, incluido el Estado, al que corresponde como una de sus tareas principales servir y ayudar al individuo y a la familia.
La gracia de Dios es el fundamento del amor verdadero, sin la ayuda de Dios fracasamos. “Sin mí, no podéis hacer nada” [ii]. Me gustó muchísimo una frase que me dijo una vez una chica: “Lo que espero de la vida lo tengo muy claro. Quisiera ser como mis padres. Han fundado una hermosa familia, se quieren entrañablemente y son profundamente cristianos”. La oración y el buen ejemplo están para algo. Los Papas insisten en la configuración cristiana de la sociedad, haciendo especial hincapié en el bien de la familia basada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer.
Pero si esta es la concepción cristiana de la familia, la ideología de género cree que la maternidad subordina a la mujer, constituyéndola en un segundo sexo dependiente del varón para complacer su egoísmo. Por la familia, la mujer queda con gran frecuencia relegada al ámbito improductivo de la economía doméstica. La maternidad debe ser una libre elección y se reivindica, mediante el aborto y la anticoncepción, una libertad del cuerpo semejante a la masculina. El fin de la familia biológica será el fin de la represión sexual. La feminista española Celia Amorós nos dice: “la supresión de la familia es el objetivo fundamental a conseguir”, objetivo que es la consigna de la ideología de género. El pensamiento único se ha convertido en “ley” en nuestros días. En poco tiempo hemos pasado del relativismo a la dictadura del relativismo. En el campo político, los supuestos contendientes no presentan diferencias sustanciales en lo que al pensamiento antropológico y moral se refiere. En realidad, hoy en día, un secularizado “de derechas” piensa sustancialmente lo mismo que un secularizado “de izquierdas”. Y es importante que tengamos la clarividencia necesaria para percatarnos de que lo “políticamente correcto”, se ha convertido o puede convertirse finalmente en ley, lo que horroriza a las personas sensatas.




[i] (Catecismo de la Iglesia Católica 2202)
[ii] (Jn. 15,5)