16/04/2018

Encherás o mundo de caridade

Não podes destruir, com a tua negligência ou com o teu mau exemplo, as almas dos teus irmãos os homens. – Tens – apesar das tuas paixões! – a responsabilidade da vida cristã dos que te são próximos, da eficácia espiritual de todos, da sua santidade! (Forja, 955)


Longe fisicamente e, contudo, muito perto de todos: muito perto de todos!... – repetias feliz.
Estavas contente, graças a essa comunhão de caridade, de que te falei, que tens de avivar sem cansaço. (Forja, 956)

Perguntas-me o que é que poderias fazer por aquele teu amigo, para que não se encontre sozinho.
Dir-te-ei o que sempre digo, porque temos à nossa disposição uma arma maravilhosa, que resolve tudo: rezar. Primeiro, rezar. E, depois, fazer por ele o que gostarias que fizessem por ti, em circunstâncias semelhantes.
Sem o humilhar, é preciso ajudá-lo de tal maneira que se lhe torne fácil o que lhe é difícil. (Forja, 957)


Põe-te sempre nas circunstâncias do próximo: assim verás os problemas ou as questões serenamente, não terás desgostos, compreenderás, desculparás, corrigirás quando e como for necessário, e encherás o mundo de caridade. (Forja, 958)

Temas para reflectir e meditar

Transubstanciação

Pela transubstanciação, as espécies do pão e do vinho já não são o pão comum e a bebida comum, mas sinal de um alimento espiritual, mas adquirem um novo significado e um novo fim enquanto contêm uma ‘realidade’, que com razão denominamos ontológica; porque sob as ditas espécies já não existe o que havia antes, mas uma coisa completamente diferente (...), uma vez que convertida a substância ou natureza do pão e do vinho no Corpo e no Sangue de Cristo, não fica já nada de pão e de vinho, mas só as espécies: sob elas Cristo todo inteiro está presente na Sua realidade física, e ainda corporalmente, e ainda mesmo modo como os corpos estão num lugar.

(São Paulo VI, Enc. Misterium fidei, 1965.09.03)


Evangelho e comentário

Tempo de Páscoa

Evangelho: Jo 6, 22-29

22 No dia seguinte, a multidão que ficara do outro lado do lago reparou que ali não estivera mais do que um barco, e que Jesus não tinha entrado no barco com os seus discípulos, mas que estes tinham partido sozinhos. 23 Entretanto, chegaram outros barcos de Tiberíades até ao lugar onde tinham comido o pão, depois de o Senhor ter dado graças. 24 Quando viu que nem Jesus nem os seus discípulos estavam ali, a multidão subiu para os barcos e foi para Cafarnaúm à procura de Jesus. 25 Ao encontrá-lo no outro lado do lago, perguntaram-lhe: «Rabi, quando chegaste cá?» 26 Jesus respondeu-lhes: «Em verdade, em verdade vos digo: vós procurais-me, não por terdes visto sinais miraculosos, mas porque comestes dos pães e vos saciastes. 27 Trabalhai, não pelo alimento que desaparece, mas pelo alimento que perdura e dá a vida eterna, e que o Filho do Homem vos dará; pois a este é que Deus, o Pai, confirma com o seu selo.» 28 Disseram-lhe, então: «Que havemos nós de fazer para realizar as obras de Deus?» 29 Jesus respondeu-lhes: «A obra de Deus é esta: crer naquele que Ele enviou.»

Comentário:

A uma pergunta concreta:

«Que havemos nós de fazer para realizar as obras de Deus?»,

o Senhor responde com toda a clareza:

«A obra de Deus é esta: crer naquele que Ele enviou.»

Não há pois, alternativa: 

É fundamental acreditar em Cristo para fazer a Vontade de Deus que, como sabemos, é que alcancemos a salvação eterna.

(AMA, comentário sobre Jo 6, 22-29, 18.01.2018)



Leitura espiritual


LIBRO DE LA VIDA

Segundo edição de 1562






PRÓLOGO

JHS

1. Quisiera yo que, como me han mandado y dado larga licencia para que escriba el modo de oración y las mercedes que el Señor me ha hecho, me la dieran para que muy por menudo y con claridade dijera mis grandes pecados y ruin vida. Diérame gran consuelo.

Mas no han querido, antes atádome mucho en este caso. Y por esto pido, por amor del Señor, tenga delante de los ojos quien este discurso de mi vida leyere, que ha sido tan ruin que no he hallado santo de los que se tornaron a Dios con quien me consolar. Porque considero que, después que el Señor los llamaba, no le tornaban a ofender. Yo no sólo tornaba a ser peor, sino que parece traíaestudio a resistir las mercedes que Su Majestad me hacía, como quien se veía obligada a servir más y entendía de sí no podía pagar lo menos de lo que debía.

2. Sea bendito por siempre, que tanto me esperó, a quien com verdad yo haga esta relación que mis confesores me mandan (y aun el Señor sé yo lo quiere muchos días ha, sino que yo no me he atrevido) y que sea para gloria y alabanza suya y para quede aqui adelante, conociéndome ellos mejor, ayuden a mi flaqueza para que pueda servir algo de lo que debo al Señor, a quien siemprealaben todas las cosas, amén.

CAPÍTULO 1


1. El tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara, si yo no fuera tan ruin, con lo que el Señor me favorecía, para ser buena.

Era mi padre aficionado a leer buenos libros y así los tenía de romance para que leyesen sus hijos. Esto, con el cuidado que mi madre tenía de hacernos rezar y ponernos en ser devotos de nuestra Señora y de algunos santos, comenzó a despertarme de edad, a mi parecer, de seis o siete años. Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud. Tenían muchas.

Era mi padre hombre de mucha caridad con los pobres y piedad con los enfermos y aun con los criados; tanta, que jamás se pudo acabar con él tuviese esclavos, porque los había gran piedad, y estando una vez en casa una de un su hermano, la regalaba como a sus hijos. Decía que, de que no era libre, no lo podía sufrir de piedad. Era de gran verdad. Jamás nadie le vio jurar ni murmurar. Muy honesto en gran manera.

2. Mi madre también tenía muchas virtudes y pasó la vida com grandes enfermedades. Grandísima honestidad. Con ser de harta hermosura, jamás se entendió que diese ocasión a que ella hacía caso de ella, porque con morir de treinta y tres años, ya su traje era como de persona de mucha edad. Muy apacible y de harto entendimiento. Fueron grandes los trabajos que pasaron el tiempo que vivió. Murió muy cristianamente.

3. Eramos tres hermanas y nueve hermanos. Todos parecieron a sus padres, por la bondad de Dios, en ser virtuosos, si no fui yo, aunque era la más querida de mi padre. Y antes que comenzase aofender a Dios, parece tenía alguna razón; porque yo he lástima cuando me acuerdo las buenas inclinaciones que el Señor me había dado y cuán mal me supe aprovechar de ellas.

4. Pues mis hermanos ninguna cosa me desayudaban a servir a Dios. Tenía uno casi de mi edad, juntábamonos entrambos a ler vidas de Santos, que era el que yo más quería, aunque a todos tenía gran amor y ellos a mí. Como veía los martirios que por Dios las santas pasaban, parecíame compraban muy barato el ir a gozar de Dios y deseaba yo mucho morir así, no por amor que yo entendiese tenerle, sino por gozar tan en breve de los grandes bienes que leía haber en el cielo, y juntábame con este mi hermano a tratar qué medio habría para esto. Concertábamos irnos a tierra de moros, pidiendo por amor de Dios, para que allá nos descabezasen. Y paréceme que nos daba el Señor ánimo en tan tierna edad, si viéramos algún medio, sino que el tener padres nos parecía el mayor embarazo.

Espantábanos mucho el decir que pena y gloria era para siempre, en lo que leíamos. Acaecíanos estar muchos ratos tratando de esto y gustábamos de decir muchas veces: ¡para siempre, siempre, siempre! En pronunciar esto mucho rato era el Señor servido me quedase en esta niñez imprimido el camino de la verdad.

5. De que vi que era imposible ir a donde me matasen por Dios, ordenábamos ser ermitaños; y en una huerta que había en casa procurábamos, como podíamos, hacer ermitas, poniendo unas pedrecillas que luego se nos caían, y así no hallábamos remedio en nada para nuestro deseo; que ahora me pone devoción ver cómo me daba Dios tan presto lo que yo perdí por mi culpa.

6. Hacía limosna como podía, y podía poco. Procuraba soledad para rezar mis devociones, que eran hartas, en especial el rosario, de que mi madre era muy devota, y así nos hacía serlo. Gustaba mucho, cuando jugaba con otras niñas, hacer monasterios, como que éramos monjas, y yo me parece deseaba serlo, aunque no tanto como las cosas que he dicho.

7. Acuérdome que cuando murió mi madre quedé yo de edad de doce años, poco menos. Como yo comencé a entender lo que había perdido, afligida fuime a una imagen de nuestra Señora y supliquéla fuese mi madre, con muchas lágrimas. Paréceme que, aunque se hizo con simpleza, que me ha valido; porque conocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a ella y, en fin, me ha tornado a sí.

Fatígame ahora ver y pensar en qué estuvo el no haber yo estado entera en los buenos deseos que comencé.

8. ¡Oh Señor mío!, pues parece tenéis determinado que me salve, plega a Vuestra Majestad sea así; y de hacerme tantasmercedes como me habéis hecho, ¿no tuvierais por bien -no por mi ganancia, sino por vuestro acatamiento- que no se ensuciara tanto posada adonde tan continuo habíais de morar? Fatígame, Señor, aun decir esto, porque sé que fue mía toda la culpa; porque no me parece os quedó a Vos nada por hacer para que desde esta edad no fuera toda vuestra.

Cuando voy a quejarme de mis padres, tampoco puedo, porque no veía en ellos sino todo bien y cuidado de mi bien.

Pues pasando de esta edad, que comencé a entender las gracias de naturaleza que el Señor me había dado, que según decían eran muchas, cuando por ellas le había de dar gracias, de todas me comencé a ayudar para ofenderle, como ahora diré.


CAPÍTULO 2


1. Paréceme que comenzó a hacerme mucho daño lo que ahora diré. Considero algunas veces cuán mal lo hacen los padres que no procuran que vean sus hijos siempre cosas de virtud de todas maneras; porque, con serlo tanto mi madre como he dicho, de lo bueno no tomé tanto en llegando a uso de razón, ni casi nada, y lo malo me dañó mucho. Era aficionada a libros de caballerías y no tan mal tomaba este pasatiempo como yo le tomé para mí, porque no perdía su labor, sino desenvolvíamonos para leer en ellos, y por ventura lo hacía para no pensar en grandes trabajos que tenía, y ocupar sus hijos, que no anduviesen en otras cosas perdidos. De esto le pesaba tanto a mi padre, que se había de tener aviso a que no lo viese. Yo comencé a quedarme en costumbre de leerlos; y aquella pequeña falta que en ella vi, me comenzó a enfriar los deseos y comenzar a faltar en lo demás; y parecíame no era malo, con gastar muchas horas del día y de la noche en tan vano ejercicio, aunque escondida de mi padre. Era tan en extremo lo que en esto me embebía que, si no tenía libro nuevo, no me parece tenía contento.

2. Comencé a traer galas y a desear contentar en parecer bien, con
mucho cuidado de manos y cabello y olores y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran hartas, por ser muy curiosa. No tenía mala intención, porque no quisiera yo que nadie ofendiera a Dios por mí. Duróme mucha curiosidad de limpieza demasiada y cosas que me parecía a mí no eran ningún pecado, muchos años.

Ahora veo cuán malo debía ser.

Tenía primos hermanos algunos, que en casa de mi padre no tenían otros cabida para entrar, que era muy recatado, y pluguiera a Dios que lo fuera de éstos también. Porque ahora veo el peligro que es tratar en la edad que se han de comenzar a criar virtudes com personas que no conocen la vanidad del mundo, sino que antes despiertan para meterse en él. Eran casi de mi edad, poco mayores que yo. Andábamos siempre juntos. Teníanme gran amor, y en todas las cosas que les daba contento los sustentaba plática y oía sucesos de sus aficiones y niñerías nonada buenas; y lo que peor fue, mostrarse el alma a lo que fue causa de todo su mal.

3. Si yo hubiera de aconsejar, dijera a los padres que en esta edad tuviesen gran cuenta con las personas que tratan sus hijos, porque aquí está mucho mal, que se va nuestro natural antes a lo peor que a lo mejor.

Así me acaeció a mí, que tenía una hermana de mucha más edad que yo, de cuya honestidad y bondad -que tenía mucha- de ésta no tomaba nada, y tomé todo el daño de una parienta que trataba mucho en casa. Era de tan livianos tratos, que mi madre la había mucho procurado desviar que tratase en casa; parece adivinaba el mal que por ella me había de venir, y era tanta la ocasión que había para entrar, que no había podido. A ésta que digo, me aficioné a tratar. Con ella era mi conversación y pláticas, porque me ayudaba a todas las cosas de pasatiempos que yo quería, y aun me ponía en ellas y daba parte de sus conversaciones y vanidades.

Hasta que traté con ella, que fue de edad de catorce años, y creo que más (para tener amistad conmigo -digo- y darme parte de sus cosas), no me parece había dejado a Dios por culpa mortal ni perdido el temor de Dios, aunque le tenía mayor de la honra. Este tuvo fuerza para no la perder del todo, ni me parece por ninguna cosa del mundo en esto me podía mudar, ni había amor de persona de él que a esto me hiciese rendir. ¡Así tuviera fortaleza en no ir contra la honra de Dios, como me la daba mi natural para no perder en lo que me parecía a mí está la honra del mundo! ¡Y no miraba que la perdía por otras muchas vías!

4. En querer ésta vanamente tenía extremo. Los medios que eran menester para guardarla, no ponía ninguno. Sólo para no perderme del todo tenía gran miramiento.

Mi padre y hermana sentían mucho esta amistad. Reprendíanmela muchas veces. Como no podían quitar la ocasión de entrar ella en casa, no les aprovechaban sus diligencias, porque mi sagacidade para cualquier cosa mala era mucha. Espántame algunas veces el daño que hace una mala compañía, y si no hubiera pasado por ello, no lo pudiera creer. En especial en tiempo de mocedad debe ser mayor el mal que hace. Querría escarmentasen en mí los padres para mirar mucho en esto. Y es así que de tal manera me mudó esta conversación, que de natural y alma virtuoso no me dejó casi ninguna, y me parece me imprimía sus condiciones ella y otra que tenía la misma manera de pasatiempos.


SANTA TERESA DE JESÚS O DE ÁVILA




Diálogos apostólicos

O DIVÓRCIO

O DIVÓRCIO E A RELIGIÃO

Pergunto:

Porque a Igreja impede a comunhão aos divorciados?

Respondo:


A Igreja não admite o divórcio, pois nos ensinamentos de Cristo o matrimónio mantém-se até que a morte os separe. De acordo com isto, proíbe-se a comunhão aos divorciados que se casaram de novo porque o casamento anterior continua válido e, por isso, o novo é um adultério. Então, como não há arrependimento nem propósito de emenda, não é possível recorrer à confissão. E, desde logo, não se pode comungar com pecado grave.

Reto del amor





VIVE DE CRISTO®Dominicas de Lerma

Pequena agenda do cristão

SeGUNDa-Feira



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)



Propósito:
Sorrir; ser amável; prestar serviço.

Senhor que eu faça "boa cara" que seja alegre e transmita aos outros, principalmente em minha casa, boa disposição.

Senhor que eu sirva sem reserva de intenção de ser recompensado; servir com naturalidade; prestar pequenos ou grandes serviços a todos mesmo àqueles que nada me são. Servir fazendo o que devo sem olhar à minha pretensa “dignidade” ou “importância” “feridas” em serviço discreto ou desprovido de relevo, dando graças pela oportunidade de ser útil.

Lembrar-me:
Papa, Bispos, Sacerdotes.

Que o Senhor assista e vivifique o Papa, santificando-o na terra e não consinta que seja vencido pelos seus inimigos.

Que os Bispos se mantenham firmes na Fé, apascentando a Igreja na fortaleza do Senhor.

Que os Sacerdotes sejam fiéis à sua vocação e guias seguros do Povo de Deus.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?




15/04/2018

Tens de conviver, tens de compreender

Tens de conviver, tens de compreender, tens de ser irmão dos homens teus irmãos, tens de pôr amor – como diz o místico castelhano – onde não há amor, para colher amor. (Forja, 457)

Jesus Cristo, que veio salvar todos os povos e deseja associar os cristãos à sua obra redentora, quis ensinar aos seus discípulos – a ti e a mim – uma caridade grande, sincera, mais nobre e valiosa: devemos amar-nos mutuamente como Cristo nos ama a cada um de nós. Só desta maneira, isto é, imitando o exemplo divino – dentro da nossa rudeza pessoal – conseguiremos abrir o nosso coração a todos os homens, amar de um modo mais elevado, inteiramente novo.

Que bem puseram os primeiros cristãos em prática esta caridade ardente, caridade que sobressaía e transbordava dos limites da simples solidariedade humana ou da benignidade de carácter. Amavam-se uns aos outros de modo afectuoso e forte, através do Coração de Cristo. Um escritor do século II, Tertuliano, transmitiu-nos o comentário dos pagãos, comovidos ao presenciarem o comportamento dos fiéis de então, tão cheio de atractivo sobrenatural e humano: Vede como se amam, repetiam.

Se notas que não mereces esse louvor agora ou em tantas ocasiões do dia-a-dia; que o teu coração não reage como devia às exigências divinas, pensa também que chegou o momento de rectificares.


O principal apostolado que nós, os cristãos, temos de realizar no mundo, o melhor testemunho de fé é contribuir para que dentro da Igreja se respire o clima de autêntica caridade. Quando não nos amamos verdadeiramente, quando há ataques, calúnias e inimizades, quem se sentirá atraído pelos que afirmam que pregam a Boa Nova do Evangelho? (Amigos de Deus, nn. 225–226)

Temas para reflectir e meditar

Generosidade

A mortificação só produz tristeza quando sobra egoísmo e falta generosidade e amor de Deus. 

O sacrifício traz sempre consigo a alegria no meio da dor, o gozo de cumprir a Vontade de Deus, de O amar com esforço.


(R. M. de BalbínSacrificio y alegría, Rialp, 2ª ed., Madrid 1975, pg. 123, trad ama)


Evangelho e comentário

Tempo de Páscoa

Evangelho: Lc 24, 35-48

35 E eles contaram o que lhes tinha acontecido pelo caminho e como Jesus se lhes dera a conhecer, ao partir o pão. 36 Enquanto isto diziam, Jesus apresentou-se no meio deles e disse-lhes: «A paz esteja convosco!» 37 Dominados pelo espanto e cheios de temor, julgavam ver um espírito. 38 Disse-lhes, então: «Porque estais perturbados e porque surgem tais dúvidas nos vossos corações? 39 Vede as minhas mãos e os meus pés: sou Eu mesmo. Tocai-me e olhai que um espírito não tem carne nem ossos, como verificais que Eu tenho.» 40 Dizendo isto, mostrou-lhes as mãos e os pés. 41 E como, na sua alegria, não queriam acreditar de assombrados que estavam, Ele perguntou-lhes: «Tendes aí alguma coisa que se coma?» 42 Deram-lhe um bocado de peixe assado; 43 e, tomando-o, comeu diante deles. 44 Depois, disse-lhes: «Estas foram as palavras que vos disse, quando ainda estava convosco: que era necessário que se cumprisse tudo quanto a meu respeito está escrito em Moisés, nos Profetas e nos Salmos.» 45 Abriu-lhes então o entendimento para compreenderem as Escrituras 46 e disse-lhes: «Assim está escrito que o Messias havia de sofrer e ressuscitar dentre os mortos, ao terceiro dia; 47 que havia de ser anunciada, em seu nome, a conversão para o perdão dos pecados a todos os povos, começando por Jerusalém. 48 Vós sois as testemunhas destas coisas.

Comentário:

Os quatro Evangelistas relatam cada um com os detalhes que mais os terão "tocado", as aparições do Ressuscitado.

Temos assim abundantes descrições desses importantes acontecimentos que antecedem a formação da Igreja de Jesus Cristo.

Naturalmente que não devem ter ficado por aqui esses encontros, Jesus deverá ter passado longos momentos com os Apóstolos não só para os confirmar na Fé mas para lhes dar indicações e conselhos do que havia a fazer depois da Sua Ascensão ao Céu.


(ama, comentário sobre Lc 24, 35-48, 31.03.2016)

Leitura espiritual

LA INMORTALIDAD DEL ALMA


LIBRO ÚNICO [1]


XIII



El alma no se puede transformar en cuerpo.



20. Aquí quizá nazca algún otro problema: a ver si así como el alma no puede perecer tampoco se pueda transformar en una esencia inferior.
En efecto, puede parecerle a cualquiera, y no sin razón, que por esta argumentación se ha demostrado que el alma no puede llegar a la nada, pero que tal vez se pueda transformar en cuerpo.

Si lo que antes era alma se hubiese hecho cuerpo, no por cierto dejaría de existir del todo. Pero esto no puede suceder, a menos que o el alma misma lo quiera o sea forzada por otro a serlo.
Sin embargo, no se sigue de inmediato que el alma pueda ser cuerpo ya sea que ella misma lo haya querido, ya sea que haya sido forzada a serlo. Lo lógico es que, si lo es, lo quiera así o sea forzada a ello; pero no se sigue que si lo quiere o es obligada lo sea realmente.

Ahora bien, el alma nunca querrá ser cuerpo.
Porque todo su impulso hacia el cuerpo es o para cuidarlo o para vivificarlo o para que se organice de un cierto modo, o para cuidarlo de alguna manera.
Ahora bien, nada de esto puede hacer si no es superior al cuerpo.
Pero si es cuerpo, en realidad no será superior al cuerpo.
Por consiguiente, el alma no querrá ser cuerpo.
Y no hay argumento alguno más cierto sobre este asunto que cuando el alma se interroga de esto a sí misma.
De esta manera, pues, el alma comprueba fácilmente que no tiene ningún impulso si no es o para hacer, o saber, o sentir algo, o tan sólo para vivir en cuanto esto depende de ella.


21. Pero si el alma es forzada a ser cuerpo, ¿por quién pues lo podrá ser? Por un ser, que ciertamente sea más poderoso.
Luego no puede serlo por el mismo cuerpo; pues de ninguna manera se puede dar un cuerpo mas poderoso que un alma.
Por otra parte, un alma más poderosa no podría forzar hacia algo, si no es a aquel ser que está sujeto a su poder; ni en modo alguno un alma está sujeta al poder de otra, si no por sus pasiones.
Luego esa alma no puede forzar a otra más que cuanto se lo permiten las pasiones de ésta a la que fuerza.
Pero hemos dicho que el alma no puede tener deseo de ser cuerpo. También es evidente que el alma no llega a ninguna satisfacción de su deseo cuando pierde todo deseo; ahora bien, cuando se hace cuerpo lo pierde, luego el alma no puede ser forzada a hacerse cuerpo por otro ser que no tiene facultad para obligar sino en cuanto se lo permiten las pasiones de su sometida.
Finalmente, toda alma que tiene a otra en su poder, necesariamente quiere más tener bajo su poder a ésta que no un cuerpo, y la quiere atender con bondad o mandar con malicia.
Por eso no querrá que se convierta en cuerpo.

22. En fin, esta alma que fuerza o bien es un ser animado o bien carece de cuerpo. Pero si carece de cuerpo, no existe en este mundo, y si es así es sumamente buena y no puede desearle otra tan torpe trasmutación.
Mas si es un ser animado, o también es un ser animado aquélla a la que fuerza o no lo es. Pero si no lo es, para nada puede ser forzada por otra.
En efecto, no hay alma más poderosa que la que existe en grado máximo.
Mas si existe en un cuerpo, asimismo es forzada por medio de un cuerpo por otra que existe en un cuerpo, a cualquier cosa que sea forzada. Mas, ¿quién puede dudar que de ningún modo se puede hacer una tan grande trasmutación en el alma por medio de un cuerpo? Sería posible, pues, esto, si el cuerpo fuese más poderoso que el alma; aunque cualquiera sea aquello a lo que el alma es forzada por el cuerpo, justamente lo es no por medio de un cuerpo, sino por medio de sus pasiones, acerca de las cuales ya se ha dicho bastante.
Ahora bien, lo que es superior al alma racional, según unánime afirmación, es Dios. ÉL por cierto cuida del alma y por eso el alma no puede ser forzada por ÉL a transformarse en cuerpo.


XIV


La fuerza del alma no la puede menoscabar ni el sueño ni ninguna afección semejante del cuerpo.


23. Si, pues, el alma no consiente transformarse en cuerpo ni por propia voluntad ni forzada por otro, ¿de dónde puede consentirlo? ¿Quizá porque muchas veces, a pesar nuestro, nos oprime el sueño, se ha de temer que por alguna deficiencia así, pueda ser convertida el alma en cuerpo? ¡ Cómo si realmente porque nuestros miembros se marchitan por el sueño, por eso de algún modo el alma se pudiera hacer más débil!
Tan sólo no siente las cosas sensibles, porque cualquier cosa sea la que produce el sueño, es propia del cuerpo y opera en el cuerpo; porque tal cambio está ordenado según la naturaleza para el descanso del cuerpo de los trabajos; sin embargo, este cambio no quita al alma la capacidad de sentir o de entender. Porque no sólo tiene de inmediato presentes las imágenes de las cosas sensibles con tan grande expresión de semejanza, que no es posible en ese mismo tiempo distinguirlas de aquellas cosas de las que son imágenes; sino también, si entiende algo, eso mismo es igualmente verdadero para cuando duerme como para cuando está en vigilia.
En efecto, si durante el sueño, por ejemplo, a uno le hubiese parecido haber disputado y haber seguido en la disputa razones verdaderas, habrá aprendido algo; y ya despierto también esas mismas razones permanecen en él inmutables, aunque se compruebe que son falsas las demás cosas, como ser el lugar en el que se realizara la disputa, la persona con la que se disputara, y las palabras mismas en cuanto al sonido con las que se creía discutir, y otras cosas por el estilo, que también se sienten y realizan con los mismos sentidos cuando despiertos y, sin embargo pasan y nunca obtienen la presencia estable de las verdaderas razones.

De lo cual se concluye que por tal cambio de estado en el cuerpo, cual es el sueño, no se puede menguar la vida propia del alma, sino sólo el uso que la misma tiene del cuerpo.


XV


Nuevo argumento que prueba que el alma no puede transformarse en cuerpo.



24. Por último, si la unión del alma y del cuerpo no es local aunque el cuerpo ocupe un lugar, el alma recibe antes que el cuerpo, y no sólo antes sino más que el cuerpo, la impresión de estas razones sublimes y eternas cuya existencia es inmutable y que ciertamente no están contenidas en el espacio. En efecto, tanto antes el alma es impresionada por estas verdades cuanto les es más cercana, y por la misma razón tanto más, cuanto superior al cuerpo; ni esta cercanía es acercamiento de lugar, sino de orden de naturaleza.
Pues en virtud de este orden se entiende que aquella suprema esencia por medio del alma otorga al cuerpo la forma, por la cual éste es en la medida en que es.
El cuerpo subsiste a causa del atina y por ella misma es animado, ya sea universalmente como el mundo, ya sea particularmente como cada uno de los vivientes dentro del mundo. Por lo cual era lógico que el alma se hiciera cuerpo por el alma y que en absoluto pudiera ser de otra manera.
Mas como esto no sucede, permaneciendo por cierto el alma en aquello que la constituye alma, el cuerpo subsiste por ésta que le otorga la forma y sin que ella la pierde.
El alma, pues, no se puede convertir en cuerpo. Si, en efecto, el alma no comunicara al cuerpo la forma que ella recibe del Supremo Bien, el cuerpo no existiría por medio de ella, y si no existiese por medio de ella, o no existiría en absoluto, o él recibiría tan inmediatamente su forma como el alma; pero el cuerpo no sólo existe, sino también si recibiese tan inmediatamente la existencia como el alma, sería de la misma naturaleza que el alma: pues esto interesa; puesto que si el alma es superior al cuerpo es porque ella recibe su forma más inmediatamente que el cuerpo.
Ahora bien, el cuerpo la recibiría de una manera también tan inmediata, si no la recibiese por medio del alma: puesto que, no habiendo ningún intermediario, seguramente recibiría su forma tan inmediatamente.
No se encuentra nada que esté entre la Suprema Vida, Sabiduría y Verdad inmutable, y el último ser que es vivificado, esto es el cuerpo, a no ser el alma que lo vivifica.
Si el alma trasmite al cuerpo la forma, para que sea cuerpo en la medida en que es cuerpo, por cierto dándole la forma ella no la pierde. Ahora bien, la perdería si se transformara en cuerpo. El alma, pues, no se puede convertir en cuerpo ni por su propia potencia, porque el cuerpo no subsiste sino en cuanto ella subsiste como alma; ni tampoco puede llegar a ser cuerpo por la potencia de otra alma, porque el cuerpo no se hace sino por transmisión de la forma por medio del alma, y el alma no se transformaría en cuerpo sino perdiendo su forma, si este cambio fuese posible.


XVI


Tampoco el alma racional puede transformarse en alma irracional. El alma está toda entera en el cuerpo todo entero y en cada una de sus partes.


25.-Se puede decir del alma o de la vida irracional también esto: que el alma racional tampoco puede transformarse en alma irracional.
En efecto, el alma irracional si no fuese de un orden inferior a aquel del alma racional, recibiría de manera igual el ser y le sería idéntica. Así pues, siguiendo el orden natural, los seres más poderosos trasmiten a los seres más débiles la forma que ellos han recibido de la Esencia Suprema; y cuando la trasmiten ellos no la pierden. Estos seres más débiles existen, en la medida en que existen, porque la forma por la que existen les es trasmitida por seres más poderosos, que por lo mismo que son más poderosos son también más excelentes.
Ahora bien, esta excelencia no les ha sido otorgada como potencia de una masa más grande sobre masas más pequeñas, sino que estas naturalezas más poderosas son más excelentes por una misma forma sin tener volumen alguno en el espacio. En este orden el alma es más poderosa y más noble que el cuerpo; y, puesto que el cuerpo subsiste por el alma, como lo hemos dicho, ella no se puede transformar de ningún modo en cuerpo. En efecto, el cuerpo no existe sino recibiendo la forma por intermedio del alma.
Ahora bien, para que el alma pudiera llegar a ser cuerpo, sería necesario no que recibiese una forma nueva sino que perdiera la suya propia; por eso, pues, no puede convertirse en cuerpo a no ser que quizá esté encerrada en el espacio y se la una localmente al cuerpo. Porque si ello fuese así, podría ser que una masa más grande pudiese hacer tomar al alma, aunque más excelente, su naturaleza inferior, como se ve que un viento mayor extiende una llama menor. Pero ello no es así. En realidad toda masa que ocupa un lugar, no existe toda entera en cada una de sus partes, sino en la totalidad. Por lo cual, una de sus partes está en un lugar y otra en otro. El alma, por el contrario, no está sólo presente en toda la masa del cuerpo que anima, sino que también está presente al mismo tiempo toda entera en cada una de sus partes más pequeñas. En efecto, ella siente toda entera la impresión que recibe una parte del cuerpo, y, sin embargo, no la siente en el cuerpo todo entero. Así cuando el pie sufre, el ojo mira, la lengua habla y las manos se allegan.
Ahora bien, esto no sucedería si lo que del alma hay, no estuviese en aquellas partes, y si no sintiera el dolor del pie herido; ni podría sentir lo que ha pasado en ese miembro si está ausente. Porque, en fin no es creíble que ello suceda por medio de algún mensajero que anuncia lo que no siente, porque la impresión que se da no recorre la continuidad de la masa del cuerpo, para advertir de su presencia a las demás partes del alma que existen en distintos lugares; sino que el alma toda siente lo que pasa en esa parte del pie y lo siente sólo allí donde sucede.
Luego el alma que siente toda entera al mismo tiempo en cada una de las partes del cuerpo, está presente toda entera al mismo tiempo en cada una de esas partes. Sin embargo, no está presente toda entera como la blancura u otra cualidad por el estilo que está toda entera en cada parte del cuerpo.
Porque si el cuerpo experimenta en una parte una alteración de la blancura, esta alteración puede no afectar en nada la blancura que está en otra parte. Por lo cual, es evidente que esta blancura está disgregada en partes de acuerdo a la disgregación de partes de la masa.
Mas que así no sucede en el alma se demuestra por la sensación de la que acabamos de hablar.

Santo Augustin de Hipona









[1] Escrito el año 387 de Cristo. Contiene este libro el conjunto de razones sobre la inmortalidad del alma, así como la solución de las dificultades que se presentan.

Tratado da vida de Cristo 198

Os sacramentos em geral 

Questão 62: Do efeito principal dos Sacramentos, que é a graça.

 Art. 3. — Se os sacramentos da lei nova contêm a graça.

O terceiro discute-se assim. — Parece que os sacramentos da lei nova não contêm a graça.

1. — Pois, o conteúdo está incluído no continente. Ora, a graça não a inclui o sacramento, nem como sujeito, porque o sujeito da graça não é o corpo, mas o espírito; nem como um vaso, porque um vaso é um local móvel como diz Aristóteles, e ocupar um lugar não o pode o acidente. Logo, parece que os sacramentos da lei nova não contêm a graça.

2. Demais. — O fim dos sacramentos é nos tornar possível a consecução da graça. Ora, a graça, sendo um acidente não pode passar de um sujeito para outro. Logo, nela seria a graça sacramental.

3. Demais. — O espiritual não pode ser contido pelo corporal, mesmo se nele estiver; assim, a alma não é contida pelo corpo, mas, antes, contém o corpo. Logo, parece que a graça, sendo de natureza espiritual, não está contida num sacramento corporal.

Mas, em contrário, Hugo de S. Vitor diz que o sacramento, por santificação, contém a graça invisível.

De muitos modos podemos dizer que um ser está noutro; e desses, há dois pelos quais a graça está no sacramento. Primeiro por serem eles sinais; pois, um sacramento é sinal da graça. Depois, por serem causa; pois, como dissemos, o sacramento da lei nova é causa instrumental da graça. Donde, a graça existe nos sacramentos da lei nova, não por semelhança específica, como o efeito está contido na causa unívoca; nem ainda segundo nenhuma forma própria e permanente, proporcionada a tal efeito, como se dá com os efeitos nas causas não unívocas, por exemplo, no caso das causas geradas, que estão no sol; mas segundo uma certa virtude instrumental, cujo ser é natureza transitiva e incompleta, como a seguir se dirá.

DONDE A RESPOSTA À PRIMEIRA OBJECÇÃO. — Não se diz que a graça está no sacramento como no sujeito; nem como num vaso, enquanto é este uma espécie de lugar. Mas no sentido em que dizemos ser um vaso um instrumento com que fazemos uma obra, conforme a Escritura: Cada um tem na sua mão um instrumento de morte.

RESPOSTA À SEGUNDA. — Embora o acidente não passe de um sujeito para outro passa, contudo, de certo modo, da causa para o sujeito, mediante o instrumento. Não que de maneira idêntica existe em ambos, mas em cada um de modo próprio.

RESPOSTA À TERCEIRA. — O espiritual existente de maneira perfeita em outro ser, contém-no e não é contido por este. Ora, a graça está no sacramento como um ser transitivo e incompleto. E por isso não é inexacto dizer-se que o sacramento contém a graça.

Nota: Revisão da versão portuguesa por ama.



Pequena agenda do cristão

DOMINGO



(Coisas muito simples, curtas, objectivas)



Propósito:
Viver a família.

Senhor, que a minha família seja um espelho da Tua Família em Nazareth, que cada um, absolutamente, contribua para a união de todos pondo de lado diferenças, azedumes, queixas que afastam e escurecem o ambiente. Que os lares de cada um sejam luminosos e alegres.

Lembrar-me:
Cultivar a Fé

São Tomé, prostrado a Teus pés, disse-te: Meu Senhor e meu Deus!
Não tenho pena nem inveja de não ter estado presente. Tu mesmo disseste: Bem-aventurados os que crêem sem terem visto.
E eu creio, Senhor.
Creio firmemente que Tu és o Cristo Redentor que me salvou para a vida eterna, o meu Deus e Senhor a quem quero amar com todas as minhas forças e, a quem ofereço a minha vida. Sou bem pouca coisa, não sei sequer para que me queres mas, se me crias-te é porque tens planos para mim. Quero cumpri-los com todo o meu coração.

Pequeno exame:

Cumpri o propósito que me propus ontem?